La sucesora de Merkel se disfraza de señora de la limpieza

Es la presidenta del partido conservador alemán, la Unión Cristianodemócrata (CDU) y sucesora de Merkel como candidata a la Cancillería en las próximas elecciones, pero aprovechando la enraizada tradición carnavalesca en la que se enfrascan estos días las ciudades del oeste de Alemania, Annegret Kramp-Karrenbauer ha dejado por un rato esos pomposos cargos y se ha abierto paso hacia otro que le permite reírse a mandíbula batiente no solo de sí misma, sino también del Gobierno alemán y de los políticos en general. Disfrazada de señora de la limpieza de la Casa Konrad Adenauer, pañuelo en la cabeza, escoba en mano y con uno de esos delantales que están a punto de protagonizar una huelga en Malasaña, AKK, como la apodan en su partido para abreviar, se ha presentado en el «Narrenschau» de la Asociación de Carnaval del Sarre, su región de origen, en San Ingbert, lo que en Cádiz sería una presentación de chirigotas, y ha protagonizado un desternillante monólogo de 26 minutos de duración en el que ha habido para todos.

«La señora Merkel ha conseguido poner todo en orden en Berlín», ironizaba sobre los cruentos enfrentamientos internos entre los partidos que forman la gran coalición, «ahora hacen reuniones para sentarse en círculo y cantar ucho, ucho, ucho… todos nos queremos mucho!». «El ministro Jens Spahn», comenzaba a desgranar por el titular de la cartera de Sanidad y autor de vistosas propuestas con las que gana relieve para una próxima candidatura, «se ocupa de todo… menos de los asuntos de su Ministerio». «Son gente muy trabajadora, les gustaría hacer muchas más cosas, pero no pueden, porque en cuanto intentan hacer algo viene la Asociación Alemana de Protección Medioambiental y se lo prohíbe para que no contaminen».

Kramp-Karrenbauer participa en este acto tradicional desde 2009, incluyendo los años en los que fue presidenta de la región por la CDU. Sólo el año pasado, en 2018, debido a las negociaciones en curso para formar Gobierno, faltó a la cita. Este año, como candidata declarada a la Cancillería federal, se dudó de su presencia, pero finalmente subió al escenario ante los alrededor de 1.100 «tontitos» que forman el público y demostró que el humor tampoco está reñido con las más altas esferas de la política alemana. El ministro de Medio Ambiente del Sarre, el socialdemócrata Reinhold Jost, que acudía disfrazado de pollo «por supuesto orgánico y libre», ha subrayado que «es una verdadera artista y todo lo que contribuye a mantener la locura de la diversión y el culto al carnaval es apoyado por mi partido». «No solo nos muestra que sigue ligada a su lugar de origen y a sus tradiciones, sino también nos deja ver que tiene los pies sobre la tierra. Lleva participando en las fiestas activamente desde que era una adolescente y ahora sigue haciendo lo mismo. El carnaval es para reírse del postureo que reina durante todo el resto del año y es una risa muy sana, por eso no creo que haya nada de políticamente incorrecto», defiende el jefe del carnaval.

La actuación ha resultado todo un éxito, tal y como mostraron los largos minutos de aplausos, y de ello se desprende un amplio apoyo electoral, porque todo el mundo sabe que en El Sarre vale más una buena actuación de carnaval que una buena campaña electoral. «Sí, votaré por ella», confirmaba entre el público una espectadora a la emisora de radio local que retransmitía el acto, «me ha convencido con su visión de las cosas. Aquí es donde realmente se ve cómo piensan los políticos, un soplo de aire fresco entre tanta corrección. Lo que pasa es que también es bueno que después regresen al discurso más encorsetado, por el bien de la convivencia. Y no como hace Donald Trump, que se queda en modo carnaval todo el año».

Trump estuvo por supuesto también presente en el monólogo, en el que AKK lamentaba: «no alcanzo bien a entender qué hace ese hombre, a qué se dedica además de comportarse como un palatino», en referencia a los vecinos del Palatinado a los que los oriundos del Sarre consideran especialmente paletos.

La broma, en todo caso, terminó en cuanto AKK bajó del escenario. Unas horas más tarde, ya de vuelta en Berlín, daba un puñetazo sobre la mesa para poner fin a los anuncios socialdemócratas de nuevas partidas de gasto dentro de la gran coalición y anunciaba que «excluyo categóricamente el apoyo a cualquier tipo de renta básica que no disponga de la adecuada financiación, es una cuestión de justicia de desempeño». Tampoco pasará por el aro de la «Ley de la buena guardería», que por cierto criticaba indirectamente en su monólogo: «hay algo que a los socialdemócratas se les da endiabladamente bien, poner nombres de fábula a leyes que no valen un pimiento». AKK, por cierto, ya ha sido invitada a participar en el Narrenschau de 2020, y en El Sarre no descartan que llegue algún día disfrazada de la señora de la limpieza de la Cancillería de Berlín.

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