La sonrisa de Gardel y el legado musical de S√°bat

En el verano del 92, al comienzo de nuestra adolescencia, con mi amigo Juan Pablo M. nos hab√≠amos fanatizado con el tango. Escuch√°bamos a Dolina todas las noches y nos aprend√≠amos las canciones que, a pedido de los oyentes, interpretaba el Sordo Ganc√© al final del programa. Una tarde, nos encontramos para ir a conocer la esquina Homero Manzi, el cl√°sico bar de San Juan y Boedo, mucho antes de que se transformara en un pretencioso cena-show for export. Aunque vivi√©ramos a unas 30 cuadras de all√≠, como cualquier otro rito de iniciaci√≥n, aquella excursi√≥n tuvo algo de odisea. Est√°bamos decididos a abrazar la porte√Īidad con la misma convicci√≥n con la que un budista aspira a alcanzar el nirvana, y peregrinamos hacia el barrio del autor de “Malena” con la convicci√≥n de encontrar al final del pocillo de caf√© un or√°culo, un presagio, una revelaci√≥n. Veo la escena a la distancia y evoco, con una sonrisa, un detalle en nuestra vestimenta. Esa tarde, los dos llev√°bamos puestas unas remeras (casi) id√©nticas, con la sonrisa de Gardel y la firma de Hermenegildo S√°bat.

Menchi hab√≠a ilustrado tambi√©n las portadas de los compilados de distintos artistas que FM Tango hab√≠a editado en CD, y que formaban parte de la discoteca de mi viejo. “Lo Mejor de… (Elija y gane: Goyeneche, Troilo-Fiorentino, Vargas-D’Agostino, Tanturi-Campos, Troilo-Marino, etc?), de FM Tango para usted”, una serie de √°lbumes con los que dimos nuestros primeros pasos en la m√ļsica ciudadana. Faltaban varios a√Īos para que la web nos pusiera a un clic de distancia de cualquier cosa, as√≠ que las primeras im√°genes que tuve de esos artistas fueron los retratos de S√°bat. No deja de ser significativo que tanto en aquella traves√≠a inici√°tica a ese bar tanguero como en esas grabaciones a√Īejas, que se conformaron en un pilar de nuestra educaci√≥n sentimental, el Menchi haya estado ah√≠.

Sin embargo, S√°bat ya formaba parte del paisaje cotidiano de mi vida desde mucho antes. En la pared de la habitaci√≥n de mi infancia, por ejemplo, todav√≠a cuelga un retrato que me hizo cuando tendr√≠a unos cinco a√Īos, una tarde que pas√≥ de visita por casa, con un bloc y un bol√≠grafo. Ese mismo d√≠a, le hizo un retrato a mi viejo. La relaci√≥n entre ellos, que se transformar√≠a en una profunda amistad con el jazz como v√≠nculo sagrado, hab√≠a empezado un buen tiempo atr√°s. S√°bat present√≥ su libro Scat, una interpretaci√≥n gr√°fica del jazz en Jazz & Pop, la disquer√≠a que atend√≠an mi viejo y su hermano, mi t√≠o Andy, en la galer√≠a Libertad, en 1974. Fue una tertulia que incluy√≥ una jam session con Fats Fern√°ndez, Ignacio Rodrigo Magro y Carlos Rodr√≠guez Jurado, entre otros, adem√°s de la presencia de glorias del √°mbito local como el pianista Enrique “Mono” Villegas.

Tengo m√°s que un pu√Īado de recuerdos personales, que incluyen cenas, inauguraciones, conciertos y entrevistas compartidas con Menchi, adem√°s de que muchas de sus obras cuelgan en las paredes de la casa de mis viejos. Pero m√°s all√° de esas an√©cdotas tengo un profundo agradecimiento, tan grande como mi admiraci√≥n, que trasciende a sus artes gr√°ficas. El Menchi, con cierto esp√≠ritu renacentista, fue tambi√©n periodista (su breve escrito sobre Jo√£o Gilberto de 1997 es antol√≥gico), fot√≥grafo, poeta, docente y clarinetista aficionado. Condens√≥ su sapiencia de mel√≥mano en varios libros brillantes, inspirados en la vida y obra de los m√ļsicos que admiraba. Un listado que va de Gardel a Bix Beiderbecke, y de Django Reinhardt a Charlie Parker, entre muchos otros. En cada uno de esos trabajos, m√°s all√° de la belleza de su arte, hab√≠a un modo de transmitir la sapiencia, de contagiar el amor, de proponer nuevas miradas y abrir puertas hacia sus obras.

Esta semana se cumple un a√Īo de su partida. El pr√≥ximo martes, a las 20.30, en la Sala Enrique Mui√Īo del Centro Cultural San Mart√≠n y en el marco del ciclo Jazzolog√≠a, habr√° un homenaje animado por el quinteto de dos notables clarinetistas, Carlos Acosta y Juan Ignacio Caino, que recrear√°n temas como “Rosetta”, de Earl Hines y Henry Woode. Escribo estas l√≠neas mientras escucho una playlist que su hijo Rafael arm√≥ en Spotify con las canciones favoritas de su padre. √Čl y su hermano Alfredo, de cuyo talento disfrutamos en las a diario en las p√°ginas de la nacion, y su madre, Blanca, estar√°n en la platea. Tambi√©n estar√° su nieta, Kate, que haciendo honor a su linaje ya ostenta una producci√≥n gr√°fica m√°s que auspiciosa.

Lee m√°s: lanacion.com.ar


Comparte con sus amigos!