La sequía merma una vendimia que las denominaciones prevén de gran calidad

Con los nervios a flor de piel y la confianza puesta en que nada se tuerza. Después de un año no exento de complicaciones, la llegada de la vendimia dicta el verdadero resultado, que se medirá, eso sí, cuando las bodegas cierren sus puertas al acarreo y se haga balance de los kilos recolectados.

En una comunidad tan amplia y diversa orográficamente como Castilla y León, con trece denominaciones de origen vitivinícola, hay diferencias, aunque también notas comunes a como se espera este año la vendimia, para la que en algunas figuras aún queda al menos un mes para comenzar, como Ribera del Duero o Arlanza, mientras que en otras los primeros racimos ya han sido desprendidos de las vides, como la benjamina de la familia, Cebreros. En común, que la escasez de precipitaciones de este 2019 marcará de un modo u otro la cosecha, que llega algo más mermada por unos racimos que se han quedado, en general, más pequeños por la falta de agua con la que engordar sus uvas. Como contrapartida, frutos más sanos y gran calidad, destacan.

A esto no escapa la más madrugadora de las DO y también menos veterana, la abulense Cebreros, que ya comenzó hace días a recoger las primeras uvas y con una previsión de producción «inferior» a la del pasado año «debido a la sequía sufrida durante esta primavera y verano, uno de los más secos de las últimas décadas». Eso sí, esperan un resultado «de gran calidad».

Sierra de Salamanca

También en Sierra de Salamanca tienen todo preparado para ir avanzando en la vendimia estos días y alcanzar el grueso de la recolección en la primera quincena de septiembre. Los racimos, apunta, están «un poco más pequeños» aunque, «optimistas». confían en alcanzar la media de 300.000 kilos que entren en las nueve bodegas. Un año seco, con zonas en las que a estas alturas sólo han caído 700 litros de agua por metro cuadrado cuando lo habitual es superar los 1.000 condicionará el resultado, si bien matizan que las temperaturas bajas de agosto, unidas a la especial orografía en bancales y entre bosques, han servido de contrapunto y permiten que las vides «no» presenten estrés hídrico.

A finales de este mes esperan comenzar a recolectar las primeras variedades, la Suavignon Blanc, en Rueda, dejando para la primera semana de septiembre al verdejo, la estrella de esta denominación de blancos con más de 17.200 hectáreas inscritas, 1.582 cultivadores y a la que se prevén sumar otras cuatro bodegas. El estado sanitario de la uva, destacan desde la DO, es «excelente», sin enfermedades y sin sufrimiento por falta de agua gracias a la irrigación artificial en la mayor parte del los viñedos. Con estas condiciones y la suma de nuevas hectáreas, las previsiones apuntan a poder llegar a entre 120 y 140 millones de kilos de uva en bodega. A partir de la tercera semana de septiembre prevén comenzar en Toro con las primeras variedades, blancas. Advierten de que aún es pronto para un previsión certera, pues la climatología de los próximos días será clave, pero por lo que ya se lleva de temporada dan por seguro que será una vendimia «más corta» y algo adelantada por la falta de lluvia y se quedará por debajo de los 20 millones de kilos de uva.

También en tierras zamoranas, la DO Tierra del Vino de Zamora acusa la falta de agua que se lleva arrastrando desde el invierno. Aún así, confían en alcanzar una producción media «normal», de unos 900.000 kilos, después de que el viento llegase a mermar hasta un 60 por ciento los racimos que llegaban muy cargados en algunas zonas. La oscilaciones térmicas de estos días, destacan, «vienen muy bien».

Sin fecha aún de inicio, aunque calculan que podrán empezar en la segunda semana de septiembre, en la DO Bierzo, que cruza los dedos para que nada se tuerza, pues en estos momentos la «uva está bien». Eso sí, las previsiones son que la cosecha «no será tan abundante como esperábamos».

Entre el 10 y el 20 de septiembre estiman en comenzar el acarreo de las tierras a la bodegas en la DO León, que llevan con todo el verano pendientes de prevenir enfermedades en este año «difícil» por las lluvias dispares el granizo que hizo que algunos puntos como Valderas consideren que «ya han vendimiado» porque las vides quedaron arrasadas. La uva, señalan, es pequeña, pero está sana y confían en llegar a unos cuatro millones de kilos, como en un «año normal», y eso que hay viñedos que aún acusan la sequía de 2017 y la de este año.

A comienzos de octubre está previsto que arranquen en Valtiendas, la denominación más pequeña de España, con sólo 70 hectáreas de las que esperan recoger entre 5.500 y 6.000 kilos por hectárea. El suelo de canto rodado ha permitido guardar más la humedad y acusar menos la sequía, aunque el grano sí está algo más menguado, pero «de muy alta calidad».

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