«La selección es el equipo de mi vida»

Hace un año, con el oro del Europeo al cuello, Laia Palau (Barcelona, 1979) decía adiós a la selección, pero doce meses después está de vuelta. Su buen estado físico y el hecho de que el Mundial se dispute en casa la pusieron de vuelta a la elite del baloncesto europeo. Hoy sueña con colgarse otra medalla, que sería la sexta consecutiva, y despedirse a lo grande del equipo nacional al que lleva acudiendo sin falta desde 2002.

Usted no se pierde un torneo con la selección…

Ya sabe… Con la selección siempre es un placer estar y este año, con el Mundial en casa, más todavía. Es un año especial para el baloncesto femenino español y venimos con muchas ganas de disfrutarlo. Hemos aprovechado esta gira para cargar las pilas con los ánimos y el cariño de la gente antes de viajar a Tenerife para el campeonato.

¿Se acuerda de dónde estaba y lo que pensó cuando le concedieron a España la organización del Mundial?

Pues no me acuerdo exactamente dónde estaba, pero sí recuerdo la sensación de pensar que después de mucho tiempo esperando algo así, al fin era una realidad. Que nos iba a tocar jugar en casa un gran torneo, pero lo veía muy lejos. Ni imaginaba que fuera a disputarlo. De hecho, hace un año ya no pensaba jugar más con la selección y mire…

¿Cómo ha sido el proceso que le ha llevado de la liga australiana, casi de retiro dorado, a volver a Europa y a jugar con la selección este Mundial?

En verdad, hace muy poco tiempo que me di cuenta de que iba a jugar el Mundial. Que era una realidad. Hace un año decidí me iba a retirar de la selección, porque quería darle otro rumbo a mi vida. Quería seguir jugando al baloncesto, pero a otro nivel. Por eso dejé atrás la Euroliga y me fui a Australia, donde pensaba que el nivel era peor del que luego me encontré allí. No porque pensara que las australianas no eran buenas, sino porque creía que iba a tener menos exigencia de la que en realidad hay en ese campeonato. Una vez allí, viendo que estaba entrenando como si fuera una jugadora de rugby y que a nivel físico y mental me exigían estar muy bien, me daba mucha rabia perder partidos, porque a mí lo que me gusta es ganar. Es ahí cuando recibo una llamada de Lucas (Mondelo) para decirme que si quiero jugar el Mundial. Que los canguros y eso estaban muy bien, pero que tenía que plantearme volver y estar en la ventana de febrero si mi deseo era jugarlo. Esa llamada hizo que me pusiera en marcha para planificar mi vuelta y ponerme de nuevo a un «nivel Euroliga». Tuve la suerte de recalar en Francia, en un gran equipo. De hecho, a mis compañeras allí, que muchas estarán con Francia en el Mundial, les decía en broma que estaban poniéndome a tono para el campeonato, que se iban a arrepentir… Ha sido una temporada bastante dura. Una de las más difíciles de mi carrera. Muchos viajes, he tenido que encajar en equipos diferentes con culturas muy dispares.

Usted debutó con España en China 2002. 16 años después sigue luciendo la camiseta como si no hubiera pasado el tiempo…

(Se ríe). Ya me gustaría estar como hace 16 años, pero mis articulaciones y los dolores que tengo cuando me levanto cada mañana me recuerdan que no es así. Creo que he tenido mucha fortuna con el cuerpo que me ha tocado. Lo he cuidado, pero creo que es algo que viene de fábrica. Siempre le digo a mis padres que muchas gracias por tener tanto mimo cuando me hicieron. Luego, creo que me ha salido todo muy bien, sobre todo el tema de las lesiones, porque no haber tenido nada importante y eso me ha permitido estar siempre disponible para el entrenador. Además, está la cabeza, que es la que empuja. La que se pone retos e ilusiones para seguir adelante. Es verdad que cuesta cada vez un poco más, porque el cuerpo pide ya un descanso, pero la cabeza sigue empujando. Hace unos años pensé que iba a dejarlo ya, pero no han dejado de pasarme cosas maravillosas que me empujan a seguir y por eso aquí estoy. Especialmente con la selección estos últimos años han sido maravillosos. Ya no por lo que hemos conseguido, sino por la manera que lo hemos hecho. Por eso, perderme este Mundial, con este grupo, era algo que no podía permitirme.

«A Pedro Sánchez le diría que las mujeres sigamos contando como lo hemos hecho hasta ahora»

¿De qué se siente más orgullosa de estos 16 años?

A ver, esto es deporte y cuenta el resultado, pero también la manera de conseguir las cosas. Las medallas son importantes, pero quizá de lo que más orgullosa me siento es de todas las personas con las que he compartido este camino. Si no ganásemos, nadie nos haría caso, pero la entrega y el esfuerzo son la bandera de esos éxitos y eso me hace sentir orgullosa también.

¿Si no hubiera sido el Mundial en España, estaría aquí?

No creo, porque en mi cabeza no se habría movido todo ese engranaje que ha sucedido para que esté aquí hoy entrenando con el equipo.

¿Por qué es especial?

(Resopla) ¿Por qué? Por la gente. La sensación de estos últimos años con la selección es que en las giras de preparación cada vez las canchas estaban más llenas, la gente disfrutaba más con nosotros. Nos daba un poco de pena que no pudieran ver luego los torneos de cerca y parece que por fin nos toca sentir esa sensación de tener a la afición junto a nosotras. Que lo puedan vivir. Que nos empujen en cada partido. Va a ser complicado, porque todos los Mundiales son muy difíciles y este año más, porque hay muchos rivales muy buenos. Nosotras haremos lo que hacemos siempre, que es dejarnos la piel e intentar llegar lo más lejos posible.

¿Qué es para Laia Palau la selección?

Pues no sé explicarlo. Es el equipo de mi vida. Es raro decirlo, porque venimos poco tiempo, aunque son semanas muy intensas. Siempre es muy especial venir y lucir esta camiseta. Creo que ha sido muy bonito jugar con España y ganar tantas cosas. Como aquellos bronces del principio que nos sabían a maravilla porque sabíamos que lo habíamos dado todo. Es muy gratificante jugar aquí e ir creciendo. Ver cómo ha evolucionado todo, ver cómo ha crecido el equipo y todo lo que hay alrededor, es muy bonito. Es un gozo. Haber estado en todo este recorrido hace más especial este campeonato, porque las jóvenes que llegan ahora se encuentran una estructura y un apoyo que muchas veces no existía. Que lo hemos ido creando entre todos. Hemos sembrado mucho y a mí me emocionado mucho lo que hemos conseguido.

«Jugar en casa nunca puede ser un problema. Sabemos lo que tenemos que hacer para ir hacia la victoria»

¿Jugar en casa es un arma de doble filo?

Si conseguimos hacer lo que hacemos siempre, que es buscar dentro de nuestro equipo la excelencia, eso nos llevará hacia la victoria. Es la receta de siempre, que no es fácil, pero que sabemos cómo conseguirla. Si somos capaces de que esto siga igual y que no nos desconcentremos por el hecho de jugar en casa no creo que debamos preocuparnos. Es algo para lo que llevamos tiempo preparándonos, sabemos que tenemos esa responsabilidad, porque vamos a estar representando a España, pero hay mucha ilusión. Si nos centramos en nosotras, todo lo de alrededor lo único que puede hacer es sumar, no restar, así que nunca puede ser un problema jugar en casa. Al contrario.

Decía hace dos años, con la medalla de plata olímpica colgada al cuello, que solo les faltaba una cosa: poder competir con Estados Unidos de tú a tú. ¿Es posible a día de hoy?

No. (Se ríe). Me encantaría decir que sí, pero yo creo que no. Cada año somos mejor equipo, pero ellas también. Este conjunto de Estados Unidos sí que trabaja como un equipo. La diferencia física es lo que más nos pesa y en estos dos años que han pasado desde Río nosotras no hemos ganado más músculo, ni tenemos más centímetros… Contra Estados Unidos solo hay una opción, si es que nos enfrentamos a ellas, que es que te salga un partido muy muy brillante, sin errores, y que ellas tengan un partido regular. Tiene que pasar algo muy especial para poder ganarlas. Es así. Sin menospreciarnos, pero la cosa es muy complicada. Por eso, nuestro rival no es Estados Unidos, es Francia, Bélgica o Japón. Rivales que nos vamos a ver de primeras. Cuando pasemos esto ya levantaremos los ojos y si nos encontramos a las americanas o no.

¿De dónde sale esa fuerza interna que caracteriza a este grupo?

Creo que es algo innato a este grupo. Somos todas unas ganadoras, acostumbradas a luchar por todo en nuestros clubes… y luego está Lucas, que es uno de los mejores entrenadores y nos inculca aún más esas ganas de vencer siempre. Ganar es maravilloso, pero no siempre hemos ganado. Por eso, lo importante, es acabar el campeonato sabiendo que hemos dado el máximo. Porque además de Estados Unidos, hay equipos como Francia y muchos otros que nos pueden ganar. No es solo motivarse para ganar, sino para dejarnos la piel en la cancha esté quien esté enfrente.

¿Qué se hace en la concentración de la selección para pasar las horas?

No hay mucho tiempo de descanso, la verdad. La gente con la que comparto vestuario aquí son mis amigas y en esos ratos, que en otros equipos son más solitarios, pues aquí tienes una complicidad especial y te echas unas risas. Nos vamos a cenar por ahí o charlamos. Vamos a la playa. Cualquier cosa que signifique unir más el grupo.

¿Y de qué se habla en el vestuario?

«Estamos en un momento importante para las mujeres, pero sin que se nos vaya la olla. Hay que poner en valor quiénes somos»

De política y religión poquito, como en las buenas familias (se ríe). Aquí cada una es de su padre y de su madre. Claro que se comentan temas de actualidad. Sí que se habla, pero se hace en grupos pequeños, sin crear mucho debate. Como cualquier ciudadano normal, pero no somos un equipo de debate…

Ya estuvieron una vez en Moncloa, con Rajoy. Si vuelven, ¿qué le diría a Pedro Sánchez?

No tengo ni idea. ¿Usted te crees que yo sabía lo que iba a decirle a Rajoy? Si estamos allí es porque lo habremos hecho bien, así que sería una alegría. Le diría que espero que las mujeres continúen contando como lo estamos haciendo hasta ahora.

¿Se sienten parte de esa revolución feminista que está ahora en primer plano en la sociedad?

Le diría que sí. Creo que es un momento importante para las mujeres, pero sin que se nos vaya la olla. Poner en valor el trabajo de la mujer, quiénes somos y el papel que queremos representar en la sociedad está bien. Tenemos una responsabilidad con esto. Ahora hay niñas que nos ven y se dan cuenta de que pueden ganarse la vida siendo deportistas. Yo no tenía esos referentes.

La FEB está tratando a este Mundial como al de 2014, ¿hasta dónde cree que debería llegar la repercusión de este torneo?

Es increíble el esfuerzo que está haciendo la Federación. Nunca había visto tanta gente trabajando para nosotras. Para un torneo como este Mundial. Luego, está claro que no queremos ser Pau Gasol. Yo sé quién es él y qué representa en el mundo y no quiero eso. Quiero que nuestro trabajo se vea reflejado en los medios y sea valorado en su medida. Sin más. Sin volvernos locos.

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