La seguridad, un eje en segundo plano en la campa√Īa del Frente

Fuente: Télam

Un equipo técnico elabora las primeras medidas; dejar de perseguir el narcomenudeo y reconvertir la Policía Federal, prioridades

El tema no figura en la larga lista de asuntos urgentes de los que Alberto Fern√°ndez tendr√° que ocuparse si es el pr√≥ximo presidente. All√≠ donde pesan la crisis econ√≥mica, la situaci√≥n social, la deuda con el Fondo y la inflaci√≥n, entre otros, la seguridad no aparece como eje de campa√Īa. Ni para el candidato del Frente de Todos ni para Mauricio Macri.

En el caso de Fernández, la omisión también se explica porque la seguridad, y sobre todo cuestiones más puntuales como el abordaje de la inseguridad ciudadana y la protesta callejera, fueron, históricamente, temas espinosos, controversiales y, muchas veces, eje de conflictos fuertes para el kirchnerismo.

Sin embargo, y en un segundo plano intencional, la seguridad se discute y forma parte de las √°reas program√°ticas en las que trabaja el Frente de Todos, pero se maneja exclusivamente a nivel t√©cnico y a nivel de “aportes”, sin referentes pol√≠ticos a la vista. Aunque los hay.

En la subcomisi√≥n de seguridad que elabora esos aportes que llegan primero a manos de Nicol√°s Trotta, a cargo de los equipos t√©cnicos del frente, y luego a las de Fern√°ndez, conviven Cecilia Rodr√≠guez, ministra de Seguridad de Cristina Kirchner entre 2013 y 2015; el ex presidente de la Comisi√≥n de Cascos Blancos Gabriel Fuks; Silvia La Ruffa, de las filas del dirigente porte√Īo Juan Manuel Olmos; Sabina Frederic, funcionaria de Seguridad en las gestiones de Nilda Garr√© y de Arturo Puricelli; Pablo Coulier, referente del massismo, y Santiago Fern√°ndez, de la Universidad Metropolitana del Trabajo (UMET), que es adem√°s el representante de Marcelo Sa√≠n en el grupo.

Al tope de la lista de urgentes que maneja el equipo t√©cnico est√°n el combate del narcotr√°fico, avanzar con la reconversi√≥n de la Polic√≠a Federal despu√©s del traspaso de una parte de la fuerza a la ciudad de Buenos Aires y delinear pol√≠ticas para lo que llaman el “bienestar policial”.

Respecto del narco, la propuesta central es dejar de lado la pol√≠tica de persecuci√≥n del narcomenudeo, que se√Īalan como uno de los errores m√°s graves de la gesti√≥n de Patricia Bullrich, y combatir, en cambio, el narcotr√°fico a gran escala. “Poner el acento en el narcomenudeo lo √ļnico que provoc√≥ en estos a√Īos fue un aumento de la tasa de encarcelamiento, que hasta 2015 era del 3% cada 100.000 habitantes y hoy supera el 6%”, dijo a LA NACION Frederic, vocera de la comisi√≥n. Y agreg√≥: “Seg√ļn el √ļltimo estudio de la Sedronar, de 2017, se triplic√≥ el consumo de drogas ilegales respecto de 2010, mientras que no hay datos que permitan deducir que las grandes redes de narcotr√°fico hayan sido desbaratadas”.

De la mano de la lucha contra el narco aparece, necesariamente, el control de las fronteras con tres puntos calientes: la frontera norte, la Triple Frontera y la hidrov√≠a del Paran√°. En todos los casos, el primer diagn√≥stico de los especialistas es que las fuerzas de seguridad est√°n “sobrepasadas”, justamente porque hoy est√°n casi exclusivamente dedicadas a combatir el narcomenudeo.

Protestas callejeras

¬ŅY el control de la calle? El tema irrumpi√≥ en la agenda p√ļblica en las √ļltimas semanas con la devaluaci√≥n post-PASO y el recrudecimiento de la protesta callejera por la cr√≠tica situaci√≥n de la poblaci√≥n m√°s pobre. En la comisi√≥n de seguridad no tienen dudas de que, m√°s all√° de la fr√°gil tregua que Fern√°ndez logr√≥ con la parte de las organizaciones sociales que lo apoya, el tema seguir√° vigente, sobre todo porque la recuperaci√≥n econ√≥mica que el exjefe de Gabinete imagina para su gobierno, y que permitir√≠a descomprimir la tensi√≥n de manera m√°s firme, no ser√° r√°pida. En el equipo de seguridad conf√≠an en que el hecho de que los sectores dispuestos a seguir en la calle “son acotados” facilitar√° la contenci√≥n. Repiten que la “principal herramienta” para abordar la protesta ser√° la negociaci√≥n y, mientras se atiende la urgencia, la resoluci√≥n “de fondo” de las demandas que derivan en marchas y piquetes.

Respecto de la Polic√≠a Federal, los especialistas creen que el principal d√©ficit es que el gobierno de Macri no complet√≥ su conversi√≥n en una fuerza de investigaci√≥n criminal al estilo del FBI, que trabaje m√°s en t√°ndem con el Poder Judicial. Respecto de la polic√≠a en general, el diagn√≥stico no es que faltan agentes, muy por el contrario, sino que est√°n mal distribuidos. Seg√ļn precis√≥ Frederic, mientras que para la ONU la tasa recomendable es de 250 agentes cada 100.000 habitantes, en la Argentina el promedio es de 500 polic√≠as por la misma cantidad de poblaci√≥n. En la ciudad de Buenos Aires la tasa trepa a 750 agentes.

El programa de “bienestar policial” que analizan cerca de Fern√°ndez tiene dos ejes: uno, avanzar con medidas concretas de capacitaci√≥n, protecci√≥n laboral, salud y educaci√≥n para polic√≠as y agentes de las fuerzas federales de seguridad. El otro es desmontar la llamada “doctrina Chocobar”, uno de los bastiones de la pol√≠tica de seguridad de Macri, con m√°s l√≠mites para el uso de armas por parte de los polic√≠as.

Como marco indispensable para avanzar en todas las √°reas, subrayan en la comisi√≥n, ser√° fundamental generar estad√≠sticas completas y confiables a cargo de un observatorio o agencia. Hoy esa tarea recae sobre todo en las fuerzas policiales y de seguridad, que recopilan informaci√≥n por cantidad y tipos de delito. El problema end√©mico respecto de este tema es el delito “en negro”, es decir, el que no se denuncia y, por lo tanto, queda fuera de cualquier an√°lisis cuantitativo y cualitativo oficial.

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