La revuelta de los funcionarios pone contras las cuerdas a la Generalitat

Como si se hubiese destapado una olla que llevaba a√Īos hirviendo, el descontento social en Catalu√Īa le ha estallado al gobierno de la Generalitat en la cara. Los funcionarios catalanes han tomado las calles en una semana de reivindicaciones para reclamar que se reviertan los recortes, un estallido de protestas que se produce tras unos a√Īos en los que el proceso soberanista alentado por el independentismo hab√≠a puesto sordina a las reivindicaciones sociales y adormecido las protestas.

Primero, los m√©dicos y ahora, tambi√©n, los profesores, los estudiantes, los bomberos… Una parte importante de la base social del independentismo se ha plantado ante Quim Torra con una huelga cu√°druple que tiene al ejecutivo catal√°n bloqueado. Funcionarios, j√≥venes y los tan elogiados bomberos -¬ęsempre nostres¬Ľ (siempre nuestros), heroico cord√≥n de seguridad entre los votantes y la polic√≠a el 1-O- que nutr√≠an las manifestaciones en el oto√Īo negro catal√°n impulsan ahora unas reivindicaciones que agrietan el bloque nacionalista y sacuden la mayor√≠a de gobierno.

Las im√°genes, ayer, de enfrentamientos entre integrantes de los Bomberos y agentes de los Mossos d‚ÄôEsquadra ante las puertas del Parlamento catal√°n ponen al ¬ęGovern¬Ľ y al independentismo en su conjunto ante el espejo de un descontento social que ninguna ¬ęestelada¬Ľ puede ya tapar.

Sindicatos independentistas

En las calles, los sindicatos de médicos exigen medidas concretas como la reducción de las visitas ambulatorias que tiene que atender un facultativo cada día y un tiempo mínimo de doce minutos para cada paciente. Solo en primaria se han perdido 900 facultativos en el sistema. Los profesores universitarios, por su parte, piden mejorar las condiciones laborales de los docentes asociados -de los que las universidades abusan- mientras que los estudiantes -apoyados e impulsados por los sindicatos juveniles próximos a la CUP- centran sus reivindicaciones en la rebaja de las tasas universitarias.

Hoy se sumar√°n a la protesta las escuelas p√ļblicas, uno de los puntales en los que el ¬ęGovern¬Ľ se apoy√≥ para organizar el refer√©ndum ilegal del 1-O. Incluso los ¬ęDocentes por la Rep√ļblica¬Ľ se han unido a la convocatoria capitaneada por Ustec, Aspepc, CGT y hasta el sindicato independentista CSC. Exigen revertir los efectos causados por el ¬ętijeretazo¬Ľ que impuso el Ejecutivo de Artur Mas, cuando este casi presum√≠a de ser el campe√≥n de la austeridad, antes de apostar todo su capital pol√≠tico a un proceso independentista que, eso s√≠, logr√≥ el objetivo de desviar el foco de las protestas hacia el conflicto pol√≠tico.

100 millones adicionales

En el caso de los m√©dicos, y pese a la inyecci√≥n de urgencia de 100 millones anunciada ayer por la Generalitat y un acercamiento a las posturas de los sindicatos, la huelga no se ha desconvocado y se prev√© que se alargue hasta ma√Īana, tras una semana entera de paros. En los centros de primaria y de la sanidad concertada, los usuarios soportan la huelga con las l√≥gicas incomodidades pero con un sentimiento general de solidaridad.

Las protestas se han ido caldeando progresivamente. En el caso de los médicos, tomaron las sedes del Instituto Catalán de la Salud (ICS) y el departamento del ramo a principios de semana, y ayer llegaron a las puertas del Parlament, donde confluyeron con los Bomberos, como es habitual mucho más vistosos y ruidosos en sus protestas. Petardos, bengalas y forcejeo con el cordón de antidisturbios policial que blindaba la puerta del Parlamento catalán. Estos llegaron a retener a uno de los integrantes del cuerpo, aunque posteriormente lo soltaron.

En los campus, la jornada de protestas comenz√≥ de madrugada con el desalojo de varios estudiantes que se hab√≠an encerrado en la Pompeu Fabra y la Aut√≥noma de Barcelona. En esta √ļltima, y en lo que ya es una t√≥nica, grupos de encapuchados, completamente vestidos de negro, cortaron los accesos.

Los paros han cogido con el pie cambiado al Ejecutivo catal√°n, poco acostumbrado a gestionar la cotidianidad despu√©s de tantos a√Īos de √©pica. Las protestas se producen tambi√©n en un momento complicado, en el arranque de las negociaciones de los presupuestos auton√≥micos, para lo que la mayor√≠a de gobierno, ante la negativa de la CUP, quiere atraer a los comunes, que hacen de altavoz dentro del Parlament a las protestas que vienen de la calle. Su aprobaci√≥n se avecina muy dif√≠cil.

La reacci√≥n desde la Generalitat y el grupo parlamentario de Junts per Catalunya (JpC) oscila entre la par√°lisis y directamente la torpeza. El presidente de la Generalitat se ha limitado a mostrar ¬ęempat√≠a¬Ľ con los m√©dicos y a vaciar su agenda para los pr√≥ximos dos d√≠as, tratando de capear el temporal desde su despacho. Desde JpC y el entorno m√°s directo de Carles Puigdemont se demostr√≥ que probablemente siguen sin entender nada. ¬ęNos distraemos con cuestiones que no son las esenciales¬Ľ, afirm√≥ uno de los portavoces de este grupo en el Parlament, Eduard Pujol, en RNE. Calific√≥ de ¬ęmigajas¬Ľ las reivindicaciones sociales mientras insist√≠a en que la prioridad de los catalanes deb√≠a ser el ¬ęproc√©s¬Ľ y la ¬ęrep√ļblica¬Ľ. Estas palabras fueron aprovechadas precisamente por los pretendidos socios de los independentistas, unos comunes que trataron de meter cu√Īa en el seno del Govern reclamando a ERC que haga valer su compromiso social ¬ęcomo fuerza supuestamente de izquierdas y progresista¬Ľ para imponer su criterio y responder a la exigencia de la calle.

M√°s embajadas

Las protestas sociales exigiendo m√°s inversi√≥n y revertir los recortes no modifican los planes de la Generalitat con respecto a otras partidas directamente vinculadas a la promoci√≥n del independentismo. El nuevo consejero de Acci√≥n Exterior, Alfred Bosch (ERC), que ayer reuni√≥ en Bruselas a sus ¬ęembajadores¬Ľ, insisti√≥ en su pretensi√≥n de ampliar la red de delegaciones catalanas en el extranjero.

Lee m√°s: abc.es


Comparte con sus amigos!