La retórica de Donald Trump cambia el bullying en las aulas

Donald Trump Fuente: AP

Su lenguaje incendiario, muchas veces condenado por racista y xenófobo, se infiltró en las escuelas norteamericanas y modificó conductas

WASHINGTON.- Dos chicos de jard√≠n de infantes del estado de Utah le dijeron a un compa√Īerito de origen hispano que Donald Trump lo enviar√≠a de vuelta a M√©xico. En una escuela de Maine, un grupo de adolescentes se burlaron de una compa√Īera que usaba hiyab dici√©ndole: “¬°Fuera musulmanes!”. En Tennessee, otros estudiantes entrelazaron los brazos para imitar el muro fronterizo que propone el presidente y as√≠ impedir el ingreso a la escuela de estudiantes no blancos. Y en Ohio, otro grupo de secundarios rodearon a una alumna de sexto grado de primaria y le dijeron: “Este es el pa√≠s de Trump”.

Desde la llegada de Trump a la presidencia, su lenguaje incendiario, m√°s de una vez condenado por racista y xen√≥fobo, se fue infiltrando en las escuelas de todo Estados Unidos. La forma en que muchos chicos hostigan a sus compa√Īeros vari√≥ y hay chicos de preescolar que imitan los insultos del presidente y el gesto cruel que acompa√Īa sus palabras.

Seg√ļn el an√°lisis de 28.000 informes period√≠sticos hecho por The Washington Post, desde principios de 2016, en m√°s de 300 oportunidades las palabras de Trump, los cantitos de sus seguidores en los actos de campa√Īa y hasta el apellido del presidente fueron usados como agravio o insulto por estudiantes y personal escolar para acosar o molestar a chicos en las escuelas. Seg√ļn el mismo relevamiento, el blanco de por lo menos tres cuartas partes de esos ataques fueron hispanos, negros o musulmanes.

Por otra parte, el análisis revela que durante el mismo período se registraron más de 45 situaciones de acoso contra alumnos que manifestaban su apoyo al presidente.

En los √ļltimos cuatro a√Īos se reportaron p√ļblicamente casi dos incidentes por semana de clases. Sin embargo, como la gran mayor√≠a de los casos de bullying nunca aparecen en los medios, la cifra refleja apenas una fracci√≥n √≠nfima del total. La cifra tampoco incluye los miles de insultos, esv√°sticas y ep√≠tetos raciales no vinculados directamente con Trump, pero que la actitud del presidente habr√≠a exacerbado.

“Desde la elecci√≥n de Trump la situaci√≥n es mucho m√°s dif√≠cil”, dice Ashanty Bonilla, una chica mexicano-estadounidense de 17 a√Īos de Idaho, que el a√Īo pasado fue tan acosada por sus compa√Īeros que tuvo que cambiar de escuela. “Escuchan esas cosas de boca del presidente y les parece que est√° bien. Si lo dice el presidente, ¬Ņpor qu√© ellos no?”

Consultada sobre el “efecto Trump” en la conducta de los chicos en las escuelas, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, se√Īal√≥ que la primera dama, Melania Trump -que lleva adelante una campa√Īa de denuncia contra el acoso en las redes sociales- alienta a tratarse con respeto.

“La primera dama sabe que el bullying es un problema universal que ser√° dif√≠cil de eliminar por completo”, respondi√≥ Grisham por mail. “Pero ella continuar√° trabajando en nombre de las pr√≥ximas generaciones, a pesar de la insistencia de los medios en culparla por acciones y situaciones que est√°n fuera de su control”.

La mayor√≠a de las escuelas no hacen un seguimiento del fen√≥meno de bullying relacionado con Trump, y la encuesta del gobierno federal sobre 6100 estudiantes de 2017, √ļltimos datos oficiales disponibles, no inclu√≠an una pregunta al respecto. En esa encuesta, uno de cada cinco chicos de entre 12 y 18 a√Īos inform√≥ haber sido v√≠ctima de bullying en la escuela, la misma cifra que en la encuesta anterior, en 2015.

Sin embargo, una encuesta online de 2016 realizada a 10.000 docentes de los niveles b√°sicos realizada por el Centro Southern Poverty Law se√Īal√≥ que m√°s de 2500 docentes “describieron incidentes espec√≠ficos de discriminaci√≥n y acoso que pod√≠an vincularse con la ret√≥rica electoral”. En 476 de esos casos, los acosadores usaron la frase “levantar el muro”, y en 672 se habl√≥ de “deportaci√≥n”.

Así como Trump apunta repetidamente contra los latinos, lo mismo hacen los que hacen bullying en las escuelas. De los casos relevados por The Washington Post, la mitad tuvo como víctimas a latinos.

En uno de los casos de abuso m√°s extremo, un chico de 13 a√Īos de Nueva Jersey le dijo a un compa√Īero de clase mexicano-estadounidense de 12 a√Īos que “todos los mexicanos deber√≠an irse del otro lado del muro”. Al d√≠a siguiente, el 29 de junio de 2019, el mismo chico de 13 a√Īos atac√≥ a su compa√Īero y a la madre, Beronica Ruiz, hasta dejarla inconsciente en el piso, seg√ļn Daniel Santiago, abogado de la familia. Santiago se pregunta qu√© rol juega en todo esto la constante denigraci√≥n que hace Trump de ciertas minor√≠as.

“Cuando el presidente sale en televisi√≥n diciendo que los mexicanos son violadores y delincuentes, los chicos no tienen la capacidad cognitiva para entender que est√° actuando como un pol√≠tico”, se√Īala Santiago. “El lenguaje del presidente importa y mucho”.

El hijo de Beronica Ruiz est√° bajo tratamiento psicol√≥gico y sigue sufriendo pesadillas sobre una experiencia que tal vez le lleve a√Īos superar. Pero los expertos dicen que el lenguaje discriminatorio tiene la capacidad intr√≠nseca de da√Īar a los chicos, especialmente a los de color, que ya empiezan a sentirse marginados desde chicos.

“El da√Īo es grave, tanto f√≠sica como psicol√≥gicamente”, dice Elsa Barajas, que fue terapeuta de m√°s de 1000 chicos en el Departamento de Salud Mental de Los √Āngeles.

Diagnósticos

Como consecuencia, entre los alumnos hispanos la terapeuta diagnosticó insomnio, pérdida de interés en la escuela, y dolores de estómago y de cabeza sin causas orgánicas que los expliquen.

Para Ashanty Bonilla, ese da√Īo arranc√≥ con la respuesta que recibi√≥ a un solo tuit que comparti√≥ hace diez meses.

“Opini√≥n impopular”, tuite√≥ Ashanty, de 16 a√Īos, alumna de la Secundaria Lewiston, en una zona rural de Idaho. “Me enferma la gente que apoya a Trump y despu√©s se va de vacaciones a M√©xico”.

Un compa√Īero de clase, que es blanco, hizo una captura de pantalla del tuit y lo poste√≥ en Snapchat al lado de una bandera confederada. “Opini√≥n impopular, pero: me enferma la gente de M√©xico que entra legal o ilegalmente a Estados Unidos”, agreg√≥ en un mensaje que se viraliz√≥ r√°pidamente entre los estudiantes.

A la ma√Īana siguiente, al llegar a la escuela, Ashanty fue rodeada por media docena de estudiantes. “Sos ilegal, volv√© a M√©xico”, le dijeron. “Malditos mexicanos”. Una amiga la llev√≥ a almorzar fuera del campus, pero al volver al estacionamiento, Ashanty not√≥ que el auto estaba rodeado de gente. “Trump Republicano 2020”, hab√≠an escrito en el polvo del vidrio de atr√°s.

También ataron el auto a una camioneta con una cuerda. Con las manos temblorosas, trató de desatarla pero no pudo y se largó a llorar mientras notaba que todos le apuntaban con las cámaras de sus celulares.

Durante el √ļltimo mes de clases, apenas asisti√≥ al colegio, y ese verano empez√≥ a sufrir migra√Īas y ataques de p√°nico. En agosto, sumida en la desesperaci√≥n, Ashanty se tom√≥ 27 pastillas de un frasco de antidepresivos. Tuvieron que trasladarla en helic√≥ptero hasta un hospital a 180 kil√≥metros de distancia.

Un d√≠a despu√©s de las elecciones de 2016, la hija de Donnie Jones iba caminando por el pasillo de la escuela secundaria a la que asiste en Florida, cuando un docente les advirti√≥ a ella y a dos amigas -las tres de primer a√Īo y las tres de raza negra- que Trump “las va a mandar de vuelta a √Āfrica”.

El distrito suspendió al docente durante tres días y a continuación lo transfirió a otra escuela.

“La gente ahora se atreve a decir cosas que hasta hace un par de a√Īos no dec√≠a”, reflexiona Jones, y agrega que tiene miedo de lo que pueda pasarles en la escuela a sus dos hijos menores, de 11 y 9 a√Īos, si este a√Īo Trump es reelegido presidente.

The Washington Post

Traducción de Jaime Arrambide

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