«La retirada rondó mi cabeza»

Jorge Lorenzo puso fin a su aventura en Ducati después de dos temporadas con más decepciones que alegrías. El piloto balear será el próximo curso compañero de Marc Márquez en Honda, en una dupla que promete emociones fuertes, pero antes quiso despedirse del equipo italiano.

Lo hizo con un vídeo con algunos de los momentos claves de su etapa vestido con el mono rojo y explicando que «Hay historias que son felices, otras que son tristes y luego están las inclasificables, como la mía con Ducati».

El piloto español relata los difíciles inicios en una moto muy diferente a la que acostumbraba a pilotar: «El desafío era tan difícil como bonito: lograr ser campeón del mundo con Ducati. Era muy consciente de la dificultad, pero el shock cuando probé la moto fue mucho mayor de lo que me imaginaba. Poco a poco me fui haciendo a la idea de que todas las habilidades que me habían permitido ser campeón del mundo esta vez no me iban a servir. Tocaba trabajar todas las horas que hicieran falta y aprender de todo y de todos»

Lorenzo reconoce que «el debut en Qatar no fue ni mucho menos el soñado» y recuerda cómo «llegaron las primeras críticas oportunistas, que decían que nunca me adaptaría. El podio de Jerez me sirvió como reválida, pero las siguientes carreras demostraron que ese proceso estaba lejos de terminar».

Para el balear «en Silvertone cambió la dinámica (…) La primera victoria ya no estaba tan lejos» pero «todo se torcía en Buriram. Sufría para terminar entre los diez primeros, no iba rápido, no tenía ritmo y lo peor, acababa completamente exhausto. Una pesadilla».

De la posible retirada a la mayor alegría

Lorenzo llegó incluso a pensar en tirar la toalla: «El punto crítico llegó en Le Mans. Después de liderar la carrera fui perdiendo posiciones y terminé sexto. La situación era crítica y mi carrera estaba en peligro. ¿Me podía quedar fuera con 31 años con todo lo que había logrado? La respuesta era sí. Durante unos días la retirada rondó mi cabeza, pero la idea de apartarme de este deporte me ponía aún más triste. No era el momento. Quería demostrar que podía volver a ganar»

Y poco a poco la suerte y los resultados fueron cambiando. «Sexta carrera en Mugello, mi circuito talismán… A pesar de los resultados me iba encontrando mejor sobre la moto. (…) El domingo llegó mi oportunidad y no la iba a desaprovechar. Salida rayo, martillo… ciao, belli, ciao. Lo había conseguido. En mi vida había gritado tanto debajo del casco. No hay victoria más bonita y especial que ganar en Italia para Ducati». «Volvimos a ganar en Montmeló y en Brno volvió a aparecer el Lorenzo más agresivo, el de 125cc y 250cc. En Austria batimos al mejor Márquez. Éramos los reyes del mundo», confiesa.

Pero cuando parecía remotar el vuelo llegaron las lesiones, relatadas así por el piloto: «En las carreras como en la vida las decisiones lo son todo. Una buena o mala decisión y todo cambia. «En Aragón, después de conseguir mi tercera ‘pole’ consecutiva me caí en la primera curva lesionándome dos dedos del pie. Ahí comenzó mi calvario de lesiones que me han impedido realizar el adiós soñado. Pero sería injusto que unas cuantas carreras desafortunadas empañaran estos dos años mágicos que guardaré siempre en el corazón».

«Gracias a la brillantez y el trabajo duro de todos los ingenieros e integrantes de la fábrica hemos conseguido que a la GP18 se le considere la mejor moto de la parrila. Y ese es un legado del que me siento parte y recordaré con mucho orgullo», concluye su mensaje de despedida, al que pone el broche con un «Por última vez Forza Ducati. Ciao, belli, ciao».

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