la reserva de agua, mucho menor que hace un año

La sequía está azotando de nuevo a la cuenca del Ebro y, en esta ocasión, se ceba con la margen izquierda. Por sus condiciones geográficas, es la zona más húmeda de esta cuenca hidrológica. Pero este año arrastra un notable déficit hídrico, que se remonta al invierno pasado, cuando se registraron temperaturas más altas de lo habitual y una acusada escasez de precipitaciones.

La sequía en la margen derecha del Ebro, la situada entre el río y el Pirineo, se viene apreciando desde hace meses. Y el verano no ha hecho más que ponerla más de manifiesto.

Según el parte de embalses que ha hecho público este lunes la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), agosto se cierra con una reserva total de 4.286 hectómetros cúbicos de agua entre todos los embalses de esta cuenca. Eso significa que la red de pantanos de la CHE está al 56% de su capacidad máxima, muy por debajo que hace un año y notoriamente inferior a la media de los cinco últimos años.

En las mismas fechas de 2018, la cuenca del Ebro tenía una reserva de 5.616 hectómetros cúbicos de agua embalsada. Estaban al 74% de su capacidad máxima. Y el promedio de quinquenio 2014-2018 en esta época del año fue de 4.720 hectómetros cúbicos, el 62% de la capacidad de embalse.

Curiosamente, en la margen derecha del Ebro –la más seca- la situación es mejor que en años anteriores. Dicho de otra forma: la sequía se concentra en la margen izquierda, tradicionalmente la que menos nota la carestía hídrica.

Por ejemplo, los embalses de Yesa y de Mediano (zona norte, margen izquierda) están actualmente al 37% y al 16%, respectivamente, de su capacidad máxima. Sin embargo, el pantano de La Tranquera que regula el valle del Jalón, (margen derecha), está al 55,7%.

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