La reforma del mapa del autobús se sellará con 1.500 líneas renovadas

La reforma del transporte público por carretera encara su recta final. Galicia se asomará al final de la década con un mapa del autobús completamente renovado, después de que los primeros cambios se implantaran en verano de 2017 y el Consello diera este jueves luz verde a la segunda fase. El objetivo es la reformulación de 1.500 rutas y de buena parte de las 30.000 paradas actuales, amén de otras novedades como la gratuidad del viaje para menores de 19 años, la ampliación del transporte escolar compartido, la renovación de los vehículos y la búsqueda de una mejor coordinación entre las ciudades y sus áreas de influencia.

«Vamos a intentar acertar, no es fácil», admitió el presidente de la Xunta tras presidir la reunión habitual de su equipo. Y no lo es, en efecto, si se tienen en cuenta algunas particularidades y antecedentes. No solo las 5.000 familias que viven del sector, las concesiones que datan de mediados del siglo pasado, o la hercúlea tarea de proporcionar un servicio de calidad a los vecinos de 39.000 núcleos de población; sino a los episodios de renuncias masivas, huelgas, protestas empresariales y tensión política vividos con la aplicación de la primera fase. De momento, el documento ya ha cosechado el visto bueno del Consello Galego de Transportes, con alguna abstención y el único voto en contra de la CIG.

Superado aquel trance, en la Consellería de Infraestruturas tienen la vista puesta en el futuro. La «oportunidad» es idónea. Con 1.500 concesiones a punto de caducar, la administración autonómica se propone asentar un modelo «más racional» para «atender mejor las necesidades de la población», mejorar la coordinación de las líneas con las nuevas estaciones ferroviarias y los aeropuertos y aplicar nuevos incentivos para fomentar el uso del servicio público.

El primer paso adoptado ayer por la Xunta atañe al plan en su conjunto, cuya licitación asciende en conjunto a unos 60 millones de euros. A comienzos del año próximo se someterán a información pública las nuevas líneas para que, alcanzado el último trimestre de 2019, algunas comiencen ya a entrar en servicio. En adelante, pasarán a denominarse autonómicas, intercomarcales, comarcales y municipales.

Esta reforma final en realidad se aprovecha de buena parte del camino recorrido en el último año. Eso sí, algunos cambios darán una nueva vuelta de tuerca. Por ejemplo, el transporte compartido —la posibilidad de que usuarios ordinarios puedan ocupar las plazas del autobús escolar— pasará de implantarse en el 10% de las rutas a hacerlo en la mitad. También seguirá vigente el transporte bajo demanda, diseñado para las zonas con menor concurrencia, cuyo éxito depende en gran medida del buen uso de las nuevas tecnologías, a las que la Xunta otorga protagonismo a través de su portal bus.gal.

Las novedades

Así es que las novedades se concentran en un puñado de puntos. Uno de los principales es la aplicación de la gratuidad de los viajes para menores de 19 años con solo mostrar la Tarxeta Xente Nova, un incentivo que ya se había activado en los viajes del transporte metropolitano y que convertiría a Galicia en la primera comunidad en llevarla adelante. De hecho, la Xunta propone extender a todo el mapa del autobús los beneficios que en la actualidad solo disfrutan los usuarios de las líneas metropolitanas. Los descuentos podrían alcanzar hasta el 50%. Por otro lado, el sistema de precios seguirá siendo «homogéneo»:habrá una «única tarifa» para toda Galicia (en la primera fase se fijó en 1.40 euros) que se impondrá, en función de la distancia entre el origen y el destino, y no por los kilómetros recorridos.

La lista de transformaciones sigue con la posibilidad de que los autobuses urbanos puedan salir del ámbito municipal, y acabar así con una anomalía frecuente en algunos lugares, donde el vehículo se detiene «a metros» de algunas paradas metropolitanas, como recordó Feijóo. En el proceso de adjudicación se introducirán además nuevos criterios: Infraestruturas dará preferencia a aquellas compañías que ofrezcan una flota renovada, y a ser posible, con presencia de vehículos híbridos, eléctricos o propulsados con gas. La meta es renovar 3.000 unidades.

La receta para lograr una reconversión a fondo del sector solo es una, precisan desde la Xunta: diálogo. Al margen de peinar el criterio de toda Galicia a base de encuestas en centros de salud, paradas, polígonos industriales o centros empresariales, todas las modificaciones incluidas en el plan han sido sometidas a juicio de los empresarios y los ayuntamientos, a excepción —una vez más— del Concello de Vigo.

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