La «reclusión» voluntaria del ex de Shakira

En las últimas semanas, su nombre no ha sonado en vano, sobre todo tras el anuncio de la Fiscalía de una querella contra Shakira (41), a quien acusa de seis delitos fiscales que sumarían un fraude total de algo más de 14,5 millones de euros a Hacienda. Entre 2000 y 2010, cuando Gerard Piqué (31) se cruzó en el camino de la estrella colombiana al ritmo del «Waka Waka», Antonio de la Rúa (44 años), abogado y empresario argentino, parecía omnipresente allá a donde la de Barranquilla se dirigiera. Era su hombre para todo: su pareja, su representante, su socio en los negocios, su confidente… Copó cientos de portadas y ahora, casi ocho años después de «desaparecer» de la vida de la artista -rompieron definitivamente en 2011-, ha escogido una cómoda «reclusión». Así se lo hace saber a ABC: «Me encanta el perfil bajo. Está bien permanecer fuera del alcance de la prensa. Uno se siente bien».

Casa Rosada

Pero mucho antes de que Shakira se enamorara perdidamente de él, a De la Rúa la fama no le resultaba ajena: su padre es Fernando de la Rúa (81), presidente de Argentina durante su peor crisis económica, entre diciembre de 1999 y diciembre 2001, cuando renunció a un mandato que debía acabar en 2003. El presidente De la Rúa tuvo que salir de la Casa Rosada en helicóptero.

Shakira y Antoñito, como se le conoce en Argentina, vivieron diez años de amor intenso y fortuna creciente. Estaba claro que su relación fue más allá de la pasión que ella cantaba al mundo con orgullo, dedicándole temas como «Día de enero» o «Whatever, wherever».

En la trastienda de su amor, los negocios marchaban a toda velocidad y un rincón del Caribe estrechó aún más sus vínculos: las Bahamas. Allí De la Rúa administraba una sociedad de la cantante por un valor de 31 millones de euros. Esta información salió a la luz a finales de 2017, como parte de la investigación de los «Papeles de Panamá», llevada a cabo por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ).

Derechos musicales

Según esa misma investigación, Antonio de la Rúa durante cuatro años ejerció como director de la firma Turnesol Limited, desde la cual manejaba los derechos musicales de su entonces pareja -a través de ACE Entertainment- y supuestamente trasladó 31,6 millones de euros a Malta y Luxemburgo, lo que negó el abogado de la cantante. Antes de estallido del escándalo de los «Paradise Papers», y aunque parecía que su separación había sido amistosa, en 2012 el argentino demandó a la colombiana en un tribunal de Ginebra por 250 millones de dólares, alegando incumplimiento de contrato y en concepto de indemnización, por, según dijo, haber sido él quien impulsó la carrera internacional de Shakira. Finalmente, perdió esta batalla legal.

Ahora Antonio de la Rúa ha rehecho su vida sentimental con Daniela Ramos, compatritoa de Shakira, que oficia como modelo y DJ, y que en 2009 ganó el concurso Miss Mundo Colombia. En 2013 nació su primer retoño en común, una niña llamada Zulú, a la que más tarde se unió el pequeño Mael. En la actualidad, De la Rúa reside con su familia en Berlín y viaja asiduamente a Madrid para alentar al Atlético desde las gradas. Visita Buenos Aires de cuando en cuando, donde aprovecha para quedar con amigos y cenar en los restaurantes más exclusivos de la Avenida del Libertador. Allí son pocos quienes le importunan: ha logrado el anonimato que tanto deseaba. Pero si se le pregunta sobre Shakira, se cierra en banda. Se resiste a hablar de una historia de la que hoy solo quedan cenizas, canciones apasionadas y negocios en entredicho.

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