La rebelión de los técnicos en la picadora de carne

Gorosito da el salto: de Tigre a San Lorenzo Fuente: LA NACION РCrédito: Daniel Jayo

Tiempos modernos. Ni mejores ni peores, tan solo distintos. Como en las reglas de la cadena alimenticia, los peces m√°s grandes se comen a los m√°s chicos, y √©stos √ļltimos utilizan su ingenio y su resiliencia para reinventarse y sobrevivir. Capitalismo salvaje, reglas de mercado o necesidades urgentes que se deben satisfacer. Palabras vac√≠as, discursos con mucho marketing y realidades que borran con el codo lo escrito con la mano. Pragmatismo o conveniencia. Realismo puro. O simplemente el fin de la ingenuidad.

Tigre arm√≥ un proyecto con Gorosito como faro y en un sprint inolvidable, primero acarici√≥ la permanencia y luego alcanz√≥ la gloria. Le falt√≥ una sola brazada para llegar a la orilla de la salvaci√≥n, pero el mismo impulso le dio la Copa de la Superliga. M√°s all√° de las salidas inexorables de jugadores como Menossi, Janson y Federico Gonz√°lez, con las que el club pudo capitalizarse, el resto se comprometi√≥ a continuar el desaf√≠o. Gorosito desde el banco y Montillo, Alcoba, Canuto, Prediger y Diego Morales en el campo postergaron ofertas concretas para devolver al “Matador” a la m√°xima categor√≠a. La historia parec√≠a armada para un gui√≥n cinematogr√°fico, pero la realidad siempre se encarga de hacer su trabajo. La carroza se volvi√≥ calabaza, el duro torneo de ascenso muestra a un equipo irregular que navega sin rumbo en la segunda mitad de la tabla de posiciones y el futuro no parece demasiado alentador. Paralelamente en San Lorenzo, el ciclo de Pizzi se extingui√≥ como la moda de temporada invierno-primavera y la nostalgia, sumado al deseo de revancha motorizaron el retorno del viejo √≠dolo. Los colores ser√°n los mismos pero cambiar√°n los objetivos. De Tigre a San Lorenzo sin escalas. El proyecto ideal ya es pasado. Fue lindo mientras dur√≥.

Coudet lo niega, pero dejar√° Racing a fin de a√Īo Fuente: LA NACION – Cr√©dito: Fabi√°n Marelli

Coudet rearm√≥ y reforz√≥ el plantel con el que se consagr√≥ campe√≥n hace seis meses con el gran objetivo de pelear la Copa Libertadores de 2020. Le trajeron los refuerzos que pidi√≥ y si alguno no alcanz√≥ la expectativa so√Īada, seguramente en enero llegar√≠a alg√ļn otro nombre. Le dio a Racing una impronta especial y logr√≥ romper la inercia de varios subcampeonatos que lo hab√≠an dejado en la puerta de la consagraci√≥n en los tiempos de Rosario Central. Las condiciones para continuar con el ciclo parec√≠an casi ideales m√°s all√° del desgaste propio de la convivencia que siempre va esmerilando las relaciones, pero el futuro estaba en sus manos. Hasta que apareci√≥ la oferta del Inter de Porto Alegre y entonces, y aunque l√≥gicamente el t√©cnico lo niegue, ya no habr√° futuro, ni Copa Libertadores con el Chacho. Parad√≥jicamente su ciclo se terminar√° en la final de campeones frente a Tigre, el equipo que supuestamente deb√≠a estar dirigiendo Gorosito a mediados de diciembre.

Gorosito volver√° a ser el entrenador del Cicl√≥n a partir del martes pr√≥ximo. Coudet dirigir√° en Brasil el a√Īo que viene. Nadie tiene derecho a inmiscuirse en las decisiones de los dem√°s. Ni en las que se privilegia lo econ√≥mico, ni tampoco en las que se supone se imponen las cuestiones profesionales. Varias lecturas pueden obtenerse de esta clase de movimientos en el mundo del f√ļtbol, cada vez m√°s frecuentes y que han llegado para quedarse.

Por un lado nadie se sonroja por ir a buscar un entrenador en actividad. Nada importa el sismo que produce en la institución que lo tiene contratado y que desde ese vínculo supone tener cierta tranquilidad. Se naturaliza, sobre todo en los clubes grandes, que ante la urgencia de la necesidad y la prepotencia de la historia, todo vale.

Becaccece duró un suspiro en Independiente
Becaccece duró un suspiro en Independiente Fuente: LA NACION РCrédito: Marcelo Manera

Al mismo tiempo, esa b√ļsqueda es el efecto de una causa previa. Sin tiempo para sostener los proyectos, los entrenadores se vuelven aves de paso por los clubes. La histeria del f√ļtbol argentino y la ausencia de resultados en el corto plazo atrofia los v√≠nculos y los disuelve con una facilidad pasmosa. Beccacece o Pizzi ahora, Milito o Lavall√©n gozando de su presente pero en la cuerda floja hasta hace semanas, pueden dar fe de la picadora de carne sanguinaria de la que aceptaron ser parte, pero que los acerc√≥ o directamente los incluy√≥ en poco tiempo, en el √≠ndice de la estad√≠stica de desocupados.

Ante esa din√°mica nociva, surge la rebeli√≥n de los entrenadores. Si la norma es el despido de una sola persona, porque seg√ļn el dicho que rezan los dirigentes: “es m√°s f√°cil echar a un t√©cnico que a veinte jugadores”, la excepci√≥n es su partida unilateral sin esperar el naufragio. Es posible debatir respecto a los comportamientos √©ticos y a los compromisos personales, pero acostumbrados a ser ellos quienes reciben la carta documento del despido, la actitud de Gorosito o Coudet es una m√°s dentro de un espacio en el que las reglas se sostienen o se cambian de acuerdo a las conveniencias del caso. Si pasa en cualquier otro ambiente, porque el del f√ļtbol deber√≠a ser la excepci√≥n. No hay romanticismo, ni tampoco hipocres√≠a. En un mundo profesional como el del f√ļtbol, dominan las urgencias del mercado. Es cierto que los hombres se definen en la coherencia entre sus palabras y sus actos, entre sus dichos y sus hechos, pero en estos tiempos ese parece un detalle menor.

Gallardo, una excepción blindada por los éxitos.
Gallardo, una excepción blindada por los éxitos. Fuente: FotoBAIRES

En simult√°neo los propios entrenadores parecen hacer poco por su gremio. Exigir por contrato un plazo m√≠nimo de un campeonato para poder desarrollar su trabajo con cierta calma o establecer un tope m√°ximo de equipos para dirigir en una misma temporada, favoreciendo la rotaci√≥n, ampliando el mercado y evitando la influencia y el poder de los representantes podr√≠a ayudar a la b√ļsqueda de la estabilidad. No parecen ideas f√°ciles de implementar pero tampoco fomentadas desde adentro.

Debates y juicios de valor al margen porque es imposible ponerse en sus zapatos, Coudet pudo ser el entrenador de la Academia en la aventura de la Copa y Gorosito el que devolviera a Tigre a la √©lite del f√ļtbol argentino.

Ya no ser√° as√≠. Era demasiado rom√°ntico como para creerlo posible. El mundo ideal solo vive en la pasi√≥n por los colores. La realidad es otra cosa y el f√ļtbol, forma parte de ella.

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