la puerta de acceso al barrio

He leído en el libro sobre «Iglesias de Madrid» de Carlos Osorio García de Oteyza que la Iglesia de Nuestra Señora de la Fuencisla, Plaza Angélica Señora, 1 , es una «interesante obra de José María García de Paredes, realizada en 1962 para el poblado Almendrales, en Usera. Claro ejemplo del buen hacer arquitectónico con pocos medios y bajo presupuesto».

La ficha técnica que obra en poder del Colegio Oficia de Arquitectos de Madrid nos habla de un proyecto inicial de construcción de templo, casa rectoral, porche o galería de enlace, con un espacio abierto de pinos. Conjunto dotacional que se convierte en centro de referencia del Poblado Almendrales, un modelo de arquitectura de los años sesenta, desarrollismo madrileño. Hoy el templo, separado de la casa rectoral, que en sí misma es una curiosidad arquitectónica en su interior, escalera, terraza, es puerta de acceso al poblado que convierte a la parroquia en lugar de encuentro y cruce de culturas. Hemos pasado de la identidad del progreso sociológico español de los sesenta al cosmopolitismo de la inmigración hispana del actual siglo. Y la Iglesia sigue siendo la vía y primera comunidad de integración.

Pero volvamos al templo, que tiene sus peculiaridades, destacadas en la evolución histórica, con un exterior cerrado de ladrillo de muros escalonados. Un exterior que quizá pasa demasiado inadvertido por lo frondoso de los árboles que le rodean pero que merece, como el conjunto del templo, algo de detenimiento. En el proyecto inicial, explicado en lenguaje técnico, nos encontramos con «un espacio neutro que responde a un planteamiento económico acorde a cada circunstancia, en el cual se integren nártex, baptisterio, presbiterio y capilla penitencial mediante la construcción de elementos modulares autónomos que subdividan el espacio interno en una malla isótropa de 4,2 por 4,2 metros definida por esbeltas columnas de acero, a modo de un bosque de esbeltas columnas, que sostienen y descargan una cubierta ligera de elementos troncopiramidales iluminados cenitalmente».

Es decir, una amplia superficie dividida en espacios cuadrangulares separados por columnas de hierro e iluminados por una lucera. Lo que ofrece una impresión de templo interreligioso, similar al de las nuevas construcciones de las mezquitas. ¿Acaso tuvo el arquitecto esta idea originaria de un espacio sagrado de trascendencia interreligiosa? No cabe duda que estamos en un templo católico por el amplio presbiterio que se acerca al pueblo de Dios y se extiende hacia el centro de la nave. Pero sobre todo por las pinturas bizantinas del presbiterio y el centro de atracción, ese Cristo Señor de la gloria, según el modelo de Kiko Argüello. Lo que imprime a esta parroquia un aparente aire neocatecumenal. Simplemente aire.

Vista interior del templo
Vista interior del templo – ISABEL PERMUY

En la conversación con el párroco, Enrique Sánchez García, uno descubre que la fuerza de la predicación del primer anuncio es el motor de esta parroquia. Hay una carencia en términos generales, nos comenta don Enrique, de falta de empuje evangelizador. El desconocimiento de Jesucristo y del Evangelio es amplio, por eso es necesario que la religiosidad popular, tan presente en la parroquia y en la zona, favorezca el anuncio explícito del Evangelio.

Bolivia, Perú, Venezuela…

Y tiene razón porque de entre los 17.000 habitantes que tiene aproximadamente la parroquia, no pocos proceden de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Santo Domingo y últimamente de Venezuela. Una hispanidad que reza en el idioma común y que sigue ligada a su raíces por la forma en la que se dirigen a Cristo, la Virgen y los santos, vínculos de fe y de cultura. Por cierto, que el párroco está acompañado por los sacerdotes Manuel Liébana Peinado y Ángel Castaño. En el territorio de la parroquia hay una comunidad de religiosas de Misioneras Franciscanas del Suburbio.

Una de las características de esta comunidad es la centralidad de los sacramentos de iniciación cristiana para adultos. Todos los años se bautizan y confirman varios adultos después de un proceso de catequesis adaptados a las circunstancias de cada persona. De entre las múltiples iniciativas destacan la pastoral de los enfermos, con un nutrido equipo de visitadores, el grupo de matrimonios, el de la Legión de María, del denominado Espigando, y la presencia de la Adoración eucarística, una constante en la fuerza de una parroquia que toda es caridad.

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