La predicción de Rufián: «Se arrepentirán de lo de hoy»

Quiso ejercer de celestina entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en un intento por que las negociaciones entre ambos líderes fructificaran y la legislatura echara a andar. Pero lo cierto es que el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, no logró su objetivo; no pudo impedir lo que desde el lunes trataba de evitar: una investidura fallida. El candidato socialista fue rechazado por 155 votos en contra en la Cámara, abriendo paso a una nueva convocatoria de elecciones el próximo mes de noviembre. Antes de la votación, el grupo confederal de Unidas Podemos se reunió y anunció su abstención, dejando a Sánchez sin su apoyo y condenándole al fracaso. En estas condiciones, el discurso del independentista en el Pleno fue un rosario de lamentaciones y de reproches hacia el jefe del Ejecutivo en funciones y el secretario general morado por no haber sido capaces de dejar de lado las divergencias de fondo y alcanzar un acuerdo que dotara a España de un Gobierno de izquierdas. «Se van a arrepentir de lo de hoy», dramatizó al mismo tiempo que señalaba el «enorme gesto de generosidad» que su grupo parlamentario hacía al abstenerse. Con la sentencia del Tribunal Supremo por el juicio del «procés» oteando en el horizonte, advirtió: «Septiembre nos complica la vida a todos y no hace falta ser Noam Chomsky para saberlo». Les pidió a Sánchez e Iglesias que miraran a la derecha, cuyos dirigentes, dijo, que estaban «encantados de la vida, aplaudiendo con las orejas» porque ambos no cerraran un pacto. Además, ironizó que si PP, Ciudadanos y Vox hubieran sido los que debían ponerse de acuerdo, «ya tendrían pactados hasta los sobresueldos». Para el portavoz republicano, Sánchez tensó demasiado la cuerda en las conversaciones con los morados y tildó de «error el veto al señor Iglesias», aunque también criticó al líder de Podemos por «no aceptar dos, tres o cuatro ministerios». Y les reclamó que entraran en el Gobierno para demostrar que realmente «son mejores». Finalizó su representación teatral aludiendo al presidente de su formación, Oriol Junqueras. Además, exhibió un libro de color amarillo con cuentos que el preso separatista escribió desde su «celda de once metros cuadrados» en la cárcel de Soto del Real, para después entregarles una copia tanto a Sánchez como a Iglesias. «Liderar el camino de las soluciones» Por su parte, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, imploró al líder socialista y al de Podemos que no arrojaran la toalla. Probablemente porque sabe que para sus intereses ese gobierno de coalición es el que mejor le viene. Pero no sirvió de nada. Los nacionalistas vascos, que también se abstuvieron en la votación, vieron sus esperanzas frustradas. Durante su intervención, Esteban reconoció que pensaba que, como decía el general George Patton, la «presión» podría «hacer diamantes» y que el clima político provocaría que saliera la «investidura». «Me confieso decepcionado», lamentó. Recriminó al PSOE que no hubiera «buscado complicidades de otra manera», mientras que a Unidas Podemos les recordó que el cielo «se conquista de nube en nube» y no «al asalto». Asimismo, avisó a la formación morada de que «muchas de las políticas que han planteado chocarían con una mayoría muy amplia de la Cámara» y aconsejó a sus dirigentes que fueran «ganando posiciones» y generando confianza en las instituciones. Laura Borràs, la portavoz de JpC, no fue tan moderada con Sánchez y le acusó de ser un «político preso por su prepotencia». Ya desde el principio de su alocución dejó clara su postura: «Se mantienen intactas las 155 razones que tenemos para votar que “no”». Y le instó a no escudarse «en excusas ni en futuras sentencias» y a «liderar el camino de las soluciones». «Muévase, Cataluña, España y la historia se lo agradecerán», concluyó.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!