La oposición retoma su idea de una comisión «paralela» de sanidad

Era una propuesta durmiente que ahora vuelve a cobrar vida. Los grupos parlamentarios de En Marea, PSdeG y BNG estudiarán en los próximos días la apertura de un espacio que suplante la comisión de investigación sobre los «recortes» en el Sergas. El órgano —convocado por la izquierda merced a la «bala de plata» que le otorgan las reglas del Parlamento— ha quedado completamente desnaturalizado, después de que el pasado jueves fracasara el último intento de negociar con el PPdeG la inclusión de hasta 44 nuevos comparecientes en el plan de trabajo.

Distintas fuentes consultadas por ABC confirman que la idea de implantar una comisión «paralela» sigue en pie, aunque se barajan otras alternativas. Sea cual sea la elegida, el objetivo es poner un altavoz «a la pluralidad de voces» que se manifiestan contra la política sanitaria de la Xunta. «Haremos lo posible para que sea así, hasta ahora con los formalismos no fue posible», avanzan. De momento ya se han producido las primeras conversaciones, de carácter más bien informal, a la espera de que los grupos den forma a la iniciativa y certifiquen su «voluntad de seguir trabajando juntos».

La unidad de acción se vislumbró en la última reunión de la comisión oficial. La izquierda dejó sus asientos vacíos mientras comparecía el gerente del Sergas, Antonio Fernández-Campa, y el del Hospital do Salnés, Antonio Martínez Calvo. Ambos defendieron la calidad asistencial de la sanidad gallega y, como en el caso de Fernández-Campa, pusieron en cuestión el relato de los «recortes» empleado por la oposición: en la actualidad, dijo, se destinan 222 millones más al Sergas que en el 2008, con 1.400 millones más de presupuesto.

Los parlamentarios de En Marea, PSdeG y BNG no estuvieron para dar la réplica. Llegaron después, cuando tocó el turno de debatir con el PP la propuesta de modificación del plan de trabajo, en la que exigían, además de nueva documentación, la incorporación de 44 nombres. La mayoría, trabajadores o representantes críticos con la Xunta, aunque también se reclamó, por ejemplo, la asistencia de un familiar del paciente fallecido en el PAC de A Estrada (Pontevedra) o los cargos del Sergas investigados por el suministro de medicamentos contra la hepatitis C. El PP, en respuesta, ofreció incorporar a 13 comparecientes más, pero la oposición los rechazó y plantó la comisión«definitivamente».

El «no» de la mayoría popular es el pretexto sobre el que la izquierda articulará, si no la futura comisión «paralela», un foro o grupo de trabajo al que se intentará revestir con una pátina de institucionalidad. En la bancada contraria al PP, hay voces que creen que el partido de Feijóo se «tiró piedras contra su propio tejado» y que incluso quedó en «ridículo» por no abrir la mano en la negociación: «Ahora el PP le pregunta al PP qué tal lo está haciendo el PP», ironizan. Aunque no por ello dejan de reconocer que la comisión de investigación, por su propia dinámica, «permite profundizar más» en el estado de la sanidad pública.

¿Error de cálculo?

Con todo, a sabiendas de que hasta el final de la legislatura no podrán volver a activar una investigación parlamentaria, en la oposición no existe mayor pesar por haber desperdiciado una oportunidad. Niegan el error de cálculo frente a un PP que goza de la mayoría, y por tanto, del derecho a controlar la dinámica parlamentaria. «Lanzamos un mensaje de preocupación por la sanidad y quedó claro, siendo la única comisión que podíamos proponer, que ese mensaje caló en distintos sectores. El que queda al descubierto es el PP», apunta una fuente.

En la misma línea se manifestó ayer el secretario xeral de los socialistas gallegos. Gonzalo Caballero, justificó el desplante a la comisión para «no caer en la trampa» de los populares, a quienes acusó de pasar el «rodillo» de su mayoría para desarrollar una «comisión a la carta». En rueda de prensa, el líder del PSdeG señaló además que la de sanidad era ya una «comisión aniquilada desde el inicio» y lamentó que el PP quiera hacer «agonizar la vida parlamentaria» vetando que la ciudadanía conozca el «deterioro y la privatización» del Sergas. Mientras, Caballero sigue sin desvelar la fecha en que asumirá la portavocía de su grupo en O Hórreo, donde podrá debatir frente a frente contra Feijóo.

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