La ola populista reaviva la violencia en el f√ļtbol europeo

La violencia en el f√ļtbol europeo, lejos de su extinci√≥n, contin√ļa pudriendo un deporte en el que resulta dif√≠cil recordar una jornada sin enfrentamientos entre radicales, aunque no tan graves como los que esta semana costaron la vida a un hincha italiano al ser atropellado antes del Inter-N√°poles. Las medidas judiciales y policiales puestas en pr√°ctica por los gobiernos de la mayor parte de los pa√≠ses no consiguen erradicar una lacra que ahora va mucho m√°s all√° de la supuesta ¬ędefensa¬Ľ a un club. Fomentado por los movimientos populistas surgidos en el continente, el extremismo ideol√≥gico que rodea y envenena a la mayor√≠a de los grupos ultras ha provocado un preocupante repunte de los incidentes en las grandes ligas, pero tambi√©n en los encuentros internacionales.

Los excesos de los hinchas son el condimento m√°s amargo del f√ļtbol desde que el bal√≥n comenzara a rodar a finales del siglo XIX. Los primeros movimientos organizados de radicales, sin embargo, surgieron en Inglaterra en los a√Īos 60 del pasado siglo cuando centenares de j√≥venes y adolescentes empezaron a reunirse para beber y animar a los jugadores de sus equipos. Tambi√©n para pelearse con los seguidores rivales que visitaban sus estadios. Una d√©cada despu√©s, y a diferencia de los ¬ęhooligans¬Ľ ingleses, la mayor√≠a de los grupos ultras italianos nac√≠an impregnados por un fuerte componente ideol√≥gico. DiegoArmando Maradona se dio r√°pido cuenta de esa realidad cuando firm√≥ por el N√°poles en 1984. Lo primero que vio el astro argentino en su debut en Serie A, en Verona, fue una pancarta que reflejaba la separaci√≥n que existe entre el norte y el sur: ¬ęBienvenidos a Italia¬Ľ, se pod√≠a leer. Tres d√©cadas despu√©s, el odio entre ambas hinchadas sigue siendo irreconciliable y va en aumento por la tensi√≥n que se generado desde los movimientos populistas de nuevo cu√Īo.

¬ęNunca se van a extinguir¬Ľ

El mundo ultra ha ido radicalizando sus posiciones y los ¬ęargumentos¬Ľ para buscar pelea cada fin de semana dejaron de ser hace a√Īos futbol√≠sticos. La ideolog√≠a se ha adue√Īado de las gradas ultras, aunque en los primeros a√Īos no era dif√≠cil que convivieran radicales ideol√≥gicamente opuestos. ¬ęLos hooligans nunca se van a extinguir. Con el paso del tiempo sus rutinas se transforman y cambian de h√°bitos, pero siempre estar√°n ah√≠¬Ľ, explica Phillip Winkler, experto en hinchadas violentas.

Esta mutaci√≥n ¬ępol√≠tica¬Ľ en las tribunas es generalizada en toda Europa, tambi√©n en Espa√Īa, pa√≠s en el que el fen√≥meno ultra explot√≥ en la d√©cada de los 80, √©poca en la que varios fondos resultaban un lugar perfecto de convivencia. J√≥venes de izquierda y de derecha conviv√≠an porque lo importante era el apoyo a un equipo. En las gradas cab√≠an todos y tampoco hab√≠a exclusi√≥n por gustos musicales que tantas enemistades generaban en aquella √©poca. Rockers, punkies, heavies y mods cantaban juntos el mismo himno, una uni√≥n ahora impensable especialmente por motivos ideol√≥gicos. Los Bukaneros, los ultras del Rayo Vallecano, llegaron a forzar, en febrero de 2017, la marcha del club del ucraniano Roman Zozulya debido a las presuntas vinculaciones del futbolista con grupos de ultradecha de su pa√≠s.

Durante a√Īos, j√≥venes envalentanados por el alcohol y con problemas sociales sacaron a relucir su frustraci√≥n mostrando su violencia en los campos exclusivamente por razones futbol√≠sticas.Ahora, los enfrentamientos tienen un marcado componente ideol√≥gico que, en pa√≠ses como Italia, incluso ha sido fomentado y alentado por declaraciones de pol√≠ticos populistas como Matteo Salvini, l√≠der de la Liga Norte ya ahora ministro del Interior. ¬ęEl Vesubio se debe tragar a los napolitanos¬Ľ, lleg√≥ a decir. Esta semana, un grupo de ultras del Inter, con la ayuda de radicales del Verona y del Niza franc√©s, todos ellos de extrema derecha, atacaron con palos y cuchillos a varios de aficionados del N√°poles. En su huida, uno de los capos del Verano mor√≠a atropellado.

En Inglaterra tambi√©n comenz√≥ a prender hace a√Īos la semilla del odio por motivos ideol√≥gicos y clubes como el Chelsea no dejan de tener problemas por conductas racistas y xen√≥fobas por parte de algunos de sus hinchas. Un mal extendido por toda Europa.

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