La Oficina Aragonesa contra la Discriminación ha recibido un centenar de quejas en tres años

La Oficina Aragonesa contra la Discriminación ha recibido y tramitado un centenar de quejas en sus tres años de vida. Este organismo se puso en marcha a finales de 2016. Depende de la Dirección General de Igualdad y Familias del Gobierno de Aragón.

Desde que se puso en marcha, la Oficina Aragonesa contra la Discriminación ha recibido exactamente 97 quejas. El mayor número corresponden a actos discriminatorios cometidos por razones de origen extranjero y de orientación sexual. Les siguen las actitudes discriminatorias por identidad de género y a personas de etnia gitana.

Según han informado fuentes del Gobierno regional, el objetivo de su Oficina contra la Discriminación es «fomentar la igualdad de trato de todas las personas, sin discriminación por razones de sexo, origen étnico, nacionalidad, religión, convicciones, discapacidad, edad, orientación sexual o identidad de género».

Desde este organismo se presta asistencia en varios ámbitos. De una parte, ofrece atención individualizada a las personas que han sufrido algún hecho que puede ser considerado discriminatorio. De otra, desarrolla acciones formativas para especializar a profesionales y colectivos en materia de igualdad. Asimimo, lleva a cabo iniciativas dirigidas a los colectivos susceptibles de sufrir discriminación, para que conozcan sus derechos y para que sean conscientes de que existe esta oficina y de los servicios que presta.

La directora general de Igualdad y Familias, Teresa Sevillano, señala que la oficina quiere reforzar la calidad en la atención a las personas que acuden a este servicio solicitando apoyo, escucha y reparación. Por ello, se ha potenciado el trabajo colaborativo con entidades especializadas en la lucha contra la discriminación y que trabajan con los colectivos especialmente vulnerables para crear una red de detección, atención y prevención que sea eficaz en la defensa de las personas y en la lucha contra la discriminación.

«La oficina apuesta por una atención social donde se escucha a las personas que han sufrido discriminación y se intenta la conciliación y reparación del daño», han indicado las mismas fuentes. «Si fuera necesario algún otro tipo de intervención, se contará con el apoyo de un servicio de mediación comunitaria y otro de orientación jurídica».

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