La nueva lírica argentina busca crear un circuito alternativo de salas

Directores de teatros, programadores, músicos y compositores se reunirán en el primer Mercado de Nueva Ópera

El Colectivo Nueva Ópera es un proyecto gestado en el Laboratorio de Innovación Cultural y Científica de la Fundación Williams. Durante varios años, allí participaron (y lo siguen haciendo) músicos, compositores, directores de teatro, programadores y gestores culturales. Uno de los fines de este colectivo es establecer un circuito para la nueva ópera por fuera de los ámbitos oficiales, como el Teatro Colón o el Argentino de La Plata. Hasta el 1º de septiembre está abierta la inscripción para el Mercado de Nueva Ópera, que busca poner en diálogo a los creadores y los espacios culturales que hay para la difusión de las obras, y un premio destinado tanto a la coproducción como a la creación y la circulación de las obras. El 19 y el 20 de septiembre habrá dos jornadas de interacción entre artistas y responsables de las salas. Toda la información sobre el Mercado, los premios, las bases y el lugar de encuentro se puede ver en nuevaopera.com.ar.

“La idea surge, principalmente, porque lo que vemos en el laboratorio es que hay una circulación muy escasa de propuestas de ópera contemporánea en el circuito alternativo a las salas oficiales. Hay que pensar cómo se fomenta, cómo se promueve y se profundiza un circuito incipiente. Así aparece la idea de armar el mercado. A la ópera le falta fomentar esa articulación. Muchas veces surgen propuestas pensadas para las salas clásicas, como el Colón, pero luego terminan en espacios que tienen que ser adaptados para eso. Como una especie de Frankenstein. Queremos que sea al revés, que haya propuestas pensadas para espacios alternativos”, explica Mónica Paixao, quien además de integrar el proyecto es una de las directoras del Tacec.

Reunir a creadores con los responsables de programar obras en salas tiene un doble objetivo: por una lado, generar proyectos conjuntos y aplicar para el premio de fomento; por otro, generar un circuito para que la nueva creación no tenga un estreno que es, casi al mismo tiempo, una función de despedida, ya que es muy difícil que determinadas obras tengan una ruta de circulación y diferentes públicos a los que llegar. “Sin duda, muchas puestas tienen solo una o dos funciones, y eso tiene que ver con la falta de espacios de circulación. Un circuito genera público. La durabilidad también depende de eso”, agrega.

El laboratorio lanza el Mercado dentro de un contexto que es favorable al menos en inquietudes e intenciones. No es casual que a principios de este año varias asociaciones independientes de ópera se hayan reunido para lanzar todas juntas sus temporadas, como una manera de sumar fuerzas, o que se intente recuperar el perfil de sala lírica del Teatro IFT, con un espectáculo programado para el último fin de semana y con la idea de tener una programación operística sostenida en 2020.

Si bien lo anterior no apunta a la nueva creación (en general se programan títulos del repertorio tradicional, más alguno del siglo XX), no deja de ser un circuito de ópera. Y en ese contexto aparecen la plataforma, el mercado y el premio. Una vez que esto se ponga en marcha, solo quedará derribar la “cuarta pared” para involucrar al público dentro del proyecto.

“Si pensamos que, en realidad, la ópera está hiperconcentrada en el Colón, salir de ese lugar es abrir nuevos públicos -explica el músico y director del CETC Miguel Galperín, otro de los impulsores del colectivo-. Históricamente, el Colón tuvo la gran tarea de crear público. Y sigue haciendo un gran trabajo. Pero la ciudad es diversa y está atravesada por una idea de cultura superdemocrática y con público curioso. No se requiere más que abrir espacios para encontrar a ese público curioso. Y eso va a ser un gran alimento para creadores. Es parte del diálogo”.

La música escénica, una de las actividades de creación sonora académica que más han crecido en las dos últimas décadas, es, en parte, causa y efecto que tiene un reflejo en proyectos como el de la Plataforma. La creación interdisciplinaria es otra de las causas. “Si pensamos en que la música evoluciona hoy existe una segunda oportunidad. Los compositores compartimos más sensibilidad con artistas de otras disciplinas. Podemos dialogar en un lugar en común”, completa Galperín.

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