La noche en que Messi no pateó al arco

Fuente: AP РCrédito: Manu Fernandez

MADRID.- Con los brazos en jarra, alejado en el c√≠rculo central, escuch√≥ el silbato final mientras contemplaba c√≥mo desde hac√≠a 10 minutos se iban despoblando las tribunas de un Bernab√©u desolado por el cachetazo de un 0-3. Pero esta vez no fue la zurda de Lionel Messi, fueron las manos de Ter Stegen y un Luis Su√°rez que entr√≥ en combusti√≥n cuando Dembel√© le ech√≥ el carb√≥n de sus asistencias. Con una precisi√≥n quir√ļrgica en el segundo tiempo, el equipo catal√°n gole√≥ 3-0 a Real Madrid sin Messi en plan estelar, como si se reservara para mejores ocasiones o no hubiese estado en juego la clasificaci√≥n a la final de la Copa del Rey que el Barcelona, actual tetracampe√≥n, disputar√° con el vencedor de la serie Valencia-Betis.

De tan contemplativo que estuvo el rosarino, le regal√≥ el penal al uruguayo para que concretara un hat-trick que no deber√≠a serlo porque en la embestida de su segundo tanto la pelota la termina tocando Varane hacia el arco. Facilit√≥ que el charr√ļa tuviera una noche plenamente reivindicatoria luego de haber estado algo peleado con el arco durante este a√Īo.

Venía Messi de un hat-trick y una asistencia frente al Sevilla. En el campo del Madrid no se lo vio con ganas de sacarse la espina de no haberle convertido nunca por la Copa del Rey. Sus 26 festejos en 39 encuentros, cosecha que lo acredita como máximo goleador histórico del clásico, se siguen repartiendo entre la Liga, Champions League y las Supercopas.

Messi perseguido por Casemiro, en una escena del primer tiempo. Fuente: Reuters

Con Piqu√©, Messi se llev√≥ los silbidos m√°s sonoros y sostenidos desde que se anunciaron las formaciones por los altavoces del Bernab√©u. Los motivos son muy distintos: a Messi se le teme por su condici√≥n de verdugo recurrente del Real Madrid, por ser el m√°ximo goleador del cl√°sico. Con el zaguero, el p√ļblico tiene inquinas que van m√°s all√° del campo de juego. Desde las provocaciones que cada tanto lanza en los micr√≥fonos hasta la grieta por el independentismo catal√°n que promueve Pique.

A Messi nada lo alter√≥, ni siquiera quienes lo insultaban a tres metros cuando fue a ejecutar dos c√≥rners. Ubicado desde el dentro a la derecha en el planteo 4-4-2 de Valverde, Messi quedaba dentro del tri√°ngulo que armaban Casemiro, el en√©rgico Reguil√≥n y el duro Ramos. Como su equipo, el N¬į 10 estuvo tibio, inconstante, casi siempre perfilado para sacar la cl√°sica asistencia hacia la izquierda para Dembel√© o las proyecciones de Alba. Se asoci√≥ muy poco con su amigo Su√°rez, hubo un prolongado desentendimiento.

Ante el despliegue acotado de Messi, Real Madrid no necesitó de una marcación muy férrea ni al límite del reglamento en la primera etapa. Apenas un foul de Casemiro y una embestida de Kroos que lo dejó en el suelo con la respiración entrecortada. Todo ante la vista de un árbitro que para castigar otras faltas más duras del encuentro parecía haber olvidado la tarjeta amarilla, que empezó a sacar con más celeridad en el segundo período.

Esta vez, fue Suárez el que protagonizó el triunfo de Barcelona.
Esta vez, fue Suárez el que protagonizó el triunfo de Barcelona. Fuente: AP РCrédito: Andrea Comas

Un Messi sin remates al arco, ninguna asistencia y escaso gobierno del juego en los primeros 45 minutos da una pauta de una contribuci√≥n muy secundaria. No solo la suya, tambi√©n la del resto del equipo, que por primera vez en la temporada se fue al descanso con un √ļnico remate al arco. Messi mantuvo el mismo tono en el segundo tiempo, pero entre Dembel√© y Su√°rez hubo una sinton√≠a demoledora. El dato se extendi√≥ a la segunda etapa: Messi complet√≥ un partido ante Real Madrid sin patear al arco.

Si bien a Real Madrid le serv√≠a el gol del empate de visitante en la ida, asumi√≥ una postura m√°s dominante. No especul√≥ con el 0-0. Vinicius tiene excelentes comienzos de jugadas, a pura gambeta y quiebres de cintura le hizo pasar una mala noche a Semedo, pero al juvenil brasile√Īo a√ļn le falta criterio y serenidad para el √ļltimo pase o la definici√≥n. El p√ļblico igual lo ovacion√≥ cuando fue reemplazado, y dej√≥ los silbidos para la entrada de Gareth Bale.

Fue una victoria exagerada. Barcelona tuvo la pegada y el oportunismo que le faltaron al Madrid en las oportunidades que dispusieron Vinicius, Benzema y Reguilón. Messi no hizo tanto como para que a Santiago Solari se le vengan días más difíciles, fuera de la Copa del Rey, alejado en la Liga y solo prendido a lo que fue el gran salvavidas de Zidane: la Champions League.

Messi volver√° el s√°bado al Bernab√©u, por una Liga de Espa√Īa en la que Barcelona defiende el liderazgo. Con las energ√≠as intactas porque en la agradable noche madrile√Īa transit√≥ por la semifinal en modo pausa, al tranquito, testigo de una goleada en la que, extra√Īamente, ofici√≥ de discreto acompa√Īante.

Fuente: Reuters РCrédito: Juan Medina

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