La ninfómana que impuso el terror en Canarias

Canarias tuvo durante un periodo de la Conquista dos reinas. Una era Isabel La Cat√≥lica y, otra, la reina de corazones Beatriz de Bobadilla. La primera era la indiscutible y protectora de los isle√Īos. La segunda, una incontrolada s√°dica que lleg√≥ porque estar√≠a demasiado cerca de Fernando el Cat√≥lico. La Reina Isabel la conoc√≠a muy bien porque fue su dama de compa√Ī√≠a.

La Real Academia de la Historia apunta que ¬ęla reputaci√≥n de la segunda Bobadilla de deslumbrante belleza en la historia de Espa√Īa no pudo ser peor: cruel, ninf√≥mana y codiciosa¬Ľ. Su t√≠a, Beatriz de Bobadilla, marquesa de Moya, la introdujo en el c√≠rculo de poder de los Reyes Cat√≥licos. El escritor Baltasar de Castiglione fue el que apunt√≥ ciertas inclinaciones de Fernando el Cat√≥lico por esta dama.

Jos√© Viera y Clavijo la define de esta forma: ¬ęMujer rara, que teniendo todas las gracias y flaquezas de su sexo, tuvo la crueldad y constancia de un hombre sa√Īudo¬Ľ.

Isabel la Cat√≥lica la quit√≥ de circulaci√≥n y la mand√≥ a Canarias al sospechar que ten√≠a algo con su marido. La forz√≥ en 1481 a casarse con Hern√°n Peraza, se√Īor de La Gomera. Hern√°n Peraza debi√≥ cumplir con esta pena por haber participado, por omisi√≥n, en la muerte de Juan Rej√≥n, jefe de las tropas de la Conquista, cuando iba a La Palma a su paso por La Gomera por una tormenta.

La iban a juzgar por su instinto criminal en 1504 pero muri√≥ en extra√Īas circunstancias Medina del Campo

Beatriz de Bobadilla y Ossorio llega a Canarias con ese matrimonio forzado y Peraza muere por un ataque de los antiguos canarios. A los 21 a√Īos ya era adinerada y poderosa viuda, con dos hijos. En 1488 la tom√≥ con todos los gomeros mayores de 15 a√Īos en venganza por la muerte de su esposo: los canarios fueron empalados y lanzados al mar. Mujeres y ni√Īos, al mercado esclavista de la mano de Pedro de Vera, gobernador militar de Gran Canaria.

Al quedarse viuda, inicia una batalla legal contra su suegra In√©s Peraza y su cu√Īado, Sancho de Herrera, con intereses en otros territorios insulares. Se jug√≥ el poder absoluto de toda Canarias. Con el dinero obtenido de sus pleitos, financia la conquista de Tenerife a quien despu√©s ser√≠a su segundo marido: Alonso Fern√°ndez de Lugo. De Lugo logra superar a los canarios y aplica el mismo m√©todo que su esposa: arrasa con cualquier indicio de repulsa a su poder.

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