La m√ļsica que escuchamos – LA NACION

En la foto veo a una chica con el pelo oscuro de ra√≠ces verdes, o quiz√° amarillas, y me sorprende. Tiene la piel reci√©n lustrada, los ojos claros, los labios de una mu√Īeca antigua y los dientes blancos, prolijos, como si hubiesen sido acomodados a prop√≥sito por la persona m√°s obsesiva del mundo. Viste un saco oscuro inmenso, con algo de dorado, y unos pantalones que combinan y son a√ļn m√°s anchos. Por debajo asoma de su cuello una polera del color de la c√°scara de un pl√°tano. Est√° contenta. Posa ante las c√°maras y se muestra. Con los brazos sostiene cinco premios Grammy y yo sigo sorprendida porque no tengo idea de qui√©n es.

No es la primera vez que me pasa. Hace unos d√≠as, en la sala de espera del consultorio de una de mis m√©dicas, pas√© m√°s de media hora viendo un canal de m√ļsica que diez a√Īos atr√°s estaba entre mis favoritos y que en ese momento pasaba los videos de artistas que ni siquiera me suenan de nombre. No s√© c√≥mo pas√≥ esto, no s√© cu√°ndo dej√© de mirar este canal y no s√© bien qu√© miro en su reemplazo porque tampoco es que no miro televisi√≥n ni escucho m√ļsica pero ahora ya no lo miro y me pregunto por qu√©, por qu√© me dejaron de gustar los temas y las bandas que ah√≠ pasan. Qu√© v√≠nculos hay entre el tiempo, la edad, la √©poca y los gustos.

Yo tengo 36 a√Īos y escucho The Beatles por culpa de mis padres. M√°s de mi madre. Tambi√©n a Diego Torres porque lo descubr√≠ en s√©ptimo grado durante los recreos que pasaba sentada en uno de los patios del colegio con mi walkman y sintonizaba a Fonito en FM Hit. Tambi√©n a Oasis, porque en el 1995 sacaron “Wonderwall” y nunca m√°s los pude dejar. Porque la voz de Liam Gallagher es el hilo con que se cosen los trajes de la realeza justo antes del corte de tijera. Porque Noel Gallagher canta y me hace sentir en casa. De viaje. En casa de nuevo. Despu√©s escucho m√°s, sin tanta frecuencia, pero casi todo de ese mismo momento, un poco m√°s, un poco menos. The Verve, Alejandro Sanz, Sandro, Los Rodr√≠guez, Calle 13. No estoy al tanto de los nuevos artistas. No conozco las canciones de Billie Eilish o Dua Lipa o Wos. A veces escucho cosas nuevas y me encantan, como Cazzu, a veces les doy una chance y las odio. A mi novio le pasa algo bastante parecido. Y a mis amigas tambi√©n. Ni que hablar a mi hermano, que es apenas cuatro a√Īos m√°s grande que yo.

Por eso el otro día, en medio de estos premios y la fascinación por esta chica de raíces fluorescentes, me puse a analizar si lo que me gusta, en verdad, me gusta porque me gusta o solo me gusta porque así lo determinó el tiempo. Mi tiempo. Y cómo no, una cosa me llevó a la otra y me colgué debatiendo conmigo misma si las personas somos libres, cuán libres somos, qué poco libres somos. Cuánto elegimos. Cuándo.

A veces pienso mucho en el amor. No en lo que es, eso no lo s√©, pero s√≠ en c√≥mo surge. En la variedad y en la elecci√≥n. Somos millones de millones de personas en el planeta y yo tuve la suerte de conocerlo a Ezequiel esa noche de abril en el bar que quedaba a cuatro cuadras de mi casa de la adolescencia. Justo cuando sonaba un tema de Oasis. Me encanta, lo quiero, qu√© romance, no lo entiendo. Mi amiga Cecilia se fue a vivir a Estados Unidos antes de que cumpli√©ramos los 20. Ac√° hab√≠a tenido alg√ļn que otro novio pero nada serio. Hoy est√° casada y tiene un hijo hermoso, con cara de trencito de madera y unos rulos medio vagos y casta√Īos que a√ļn no conozco. ¬ŅQu√© hubiera pasado con ella si no se hubiera mudado? ¬ŅSe hubiera quedado sola? ¬ŅHay solo una persona para cada cual? ¬ŅHay muchas? ¬ŅLas llegamos a cruzar a todas? ¬ŅSoportamos la idea de saber que existen y no conocerlas? ¬ŅEl amor es cierto o es lo que toca? ¬ŅCu√°ntos destinos existen? ¬ŅYo soy conformista? ¬ŅY la m√ļsica? ¬ŅEscucho lo que quiero o lo que mi √©poca me dijo que ten√≠a que escuchar?

Hay temas que nunca sé bien cómo cerrar. Hay respuestas que necesito y que son filosóficas y como no soy filósofa no consigo entender. Hay sábados en que las hablo en terapia y ahí las desarmo un poco y me saco el peso. Vivir es también eso. Es estar siempre condicionado por la familia, el colegio, el barrio, la facultad, el trabajo y sin embargo y al mismo tiempo sentirse libre, cada vez más libre, eternamente libre. Abierto a todo. Capaz de todo.

Pero algo queda. En alg√ļn lugar queda.

En dos semanas tengo que volver a esa sala de espera y me voy a sentar en ese mismo lugar y cuando vea en la televisi√≥n ese canal de m√ļsica voy a pensar que no conozco a ninguno de los que cantan y que no me gustan para nada.

ADEM√ĀS

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