La muerte es una sola

Lamentablemente, en estos tiempos de ira, las noticias de violencia y muerte se nos presentan como hechos cotidianos. Como siempre se√Īalara mi maestro de Medicina Legal, el profesor doctor Avelino Alberto Do Pico, “todos los d√≠as tendr√°n ustedes una noticia period√≠stica que se corresponda con alg√ļn tema de la Medicina Legal”. El prop√≥sito de esta nota es que todos hablemos un mismo lenguaje. La violencia-muerte, especialmente aquella asociada a un traumatismo de cr√°neo severo que evoluciona hacia la muerte encef√°lica, todav√≠a no se halla internalizada en la sociedad en su conjunto y en los medios de difusi√≥n.

Cuando de muerte se habla, se la entiende cient√≠ficamente como un √ļnico proceso. La muerte en s√≠ es un proceso biol√≥gico que implica el fin de la existencia de las personas, tal cual lo contempla el art√≠culo 94 del Nuevo C√≥digo Civil y Comercial de la Naci√≥n. La Direcci√≥n General del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas del GCBA contempla, al momento de la certificaci√≥n m√©dica y la constataci√≥n del fallecimiento, que la muerte ocurri√≥: a) por paro cardiorrespiratorio o b) por muerte encef√°lica. La muerte bajo criterios neurol√≥gicos implica la p√©rdida irreversible de funci√≥n de las c√©lulas cerebrales y su destrucci√≥n total o casi total. El cerebro est√° muerto y el funcionamiento de los otros √≥rganos se mantiene directa e indirectamente por medios artificiales.

En reiteradas oportunidades, los medios de comunicación masiva, ante hechos de violencia asociados a un lamentable final con una muerte bajo criterios neurológicos (muerte encefálica), llaman a la confusión. En pleno siglo XXI, es inaceptable leer o escuchar informaciones como la víctima se encuentra con diagnóstico de muerte encefálica y con pronóstico crítico o irreversible. Insostenible, porque deriva en un desconcierto social, ante un ya concreto proceso de un diagnóstico médico correcto, científicamente fundamentado. Desconcierto acentuado por el contexto en que la muerte se produce: Unidad de Cuidados Intensivos o Críticos, con un cadáver que recibe asistencia respiratoria mecánica y con actividad cardíaca espontánea, necesaria para mantener artificialmente la oxigenación y perfusión (irrigación) de órganos, los cuales pueden ser potencialmente viables, previa donación, para su ablación y posterior trasplante.

El criterio diagn√≥stico de muerte encef√°lica ha recorrido ya, a partir de mediados del siglo pasado, un largo camino educativo y de informaci√≥n, tanto dentro del √°mbito de la medicina as√≠ como tambi√©n para el resto de la sociedad. Es de desear que la muerte sea interpretada como el proceso que realmente es: un proceso √ļnico e irreversible, bajo el criterio que se la considere.

En tiempos de conflictos bioéticos, religiosos, sociológicos y jurídicos, solo importa la correcta interpretación de los hechos. Así, se deberá entender y comprender que ante una parada cardiorrespiratoria irreversible, el cadáver podrá ser un potencial candidato/donante a la ablación de tejidos. Del mismo modo, ante una muerte bajo criterios neurológicos, el cadáver podrá ser potencial candidato/donante para la ablación multiorgánica de órganos y tejidos, así como también pasible del retiro o abstención de medios de soporte vital.

Especialista en cardiología y medicina legal. Profesor de Medicina Legal. Especialidad en Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la Universidad del Salvador

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