La Moncloa saluda al Partido Popular y Ciudadanos y repudia la coalición con Podemos

El Gobierno en funciones no negociará un Ejecutivo bicolor con Unidas Podemos para un nuevo intento de investidura en septiembre. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, fue ayer cristalina al decir que «no hay más vía en esa dirección» después de que tumbaran el nombramiento de Pedro Sánchez.

Durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, al recordar el voto en contra de los morados en 2016, Calvo apuntó que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, batió el jueves «el lamentable récord» de bloquear dos gobiernos progresistas. «No es una cuestión baladí», apostilló la vicepresidenta, que considera «que no se puede pasar hoy sobre eso como si no hubiera ocurrido». La relación entre sendas fuerzas políticas está muy deteriorada y a Unidas Podemos le costará conseguir su redención.

Durante una entrevista en Radiocable, la portavoz y número dos de Podemos, Irene Montero, pidió ayer al PSOE retomar la negociación y desbloquear un Gobierno de coalición. La portavoz morada insistió en que serán «flexibles» al negociar su presencia y aseguró que «no hay que esperar a septiembre si para las formaciones independentistas supone un problema». Montero apremió así al PSOE a «moverse» cuanto antes para llegar a un acuerdo. A Podemos le entra prisa por entenderse con el PSOE bajo el riesgo de un anticipo electoral.

Calvo, que compareció horas después, replicó con un «no» determinante: «Al Gobierno de coalición le ha cerrado la puerta Unidas Podemos» y «esa vía ha sido explorada y no ha funcionado», expresó. El PSOE vuelve a la casilla de salida y solo les ofrece un acuerdo de cooperación programática sin su presencia en las instituciones. Precisamente ayer, Izquierda Unida activó su pequeña palanca de presión dentro del grupo confederal y demandó a Podemos que pacten un acuerdo programático con los socialistas para investir a Sánchez, a pesar de que eso signifique renunciar a entrar en el Gobierno.

IU se desmarca de Podemos

IU quiere evitar la «crispación» que generarían unas segundas elecciones. El Gobierno también quiere sortear ese escenario y, según dicen, van a «explorar otras situaciones». Ayer la vicepresidenta del Gobierno en funciones ofreció una rueda de prensa partidista donde utilizó su intervención desde el palacio gubernamental para presionar al Partido Popular y Ciudadanos para que se abstengan y faciliten la investidura del líder socialista.

Calvo culpó ayer del bloqueo a Pablo Casado y Albert Rivera por «no asumir responsabilidades» y votar en contra. «Los partidos de derechas han estado de brazos caídos sin asumir ni una de las responsabilidades que les colocaban las urnas», inquirió.

Mientras tanto, el poder que le otorgan sus buenos resultados y su influencia en el PP permitieron al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, proponer que si el PSOE les «hace alguna propuesta sincera» su partido «la estudiará». Feijóo pide que sea «por escrito, con un programa de mínimos y una firma en caso de llegar a un acuerdo», según recogió Ep. Eso sí, advirtió que la primera oferta que deben hacerles es renunciar a gobernar con Podemos e independentistas.

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