La mejoría de Michael Schumacher

El 29 de diciembre del año pasado se cumplían cinco años del accidente de esquí sufrido en la estación francesa de Meribel por Michael Schumacher y solamente cinco días después la familia celebraron su 50 años, una fiesta que sus seguidores imaginaban con el piloto todavía postrado en cama y sin apenas capacidad de movimiento. Sin embargo, según publicó ayer el diario británico «Daily Mail» en un extenso reportaje, el siete veces campeón mundial de F1 pudo soplar las velas e incluso bailar, puesto que no está postrado en cama ni necesita un respirador artificial para mantenerse con vida.

Esta semana, el presidente de la FIA, Jean Todt, ha hablado sobre el estado de salud de su amigo durante una entrevista para Radio Montecarlo y recogido por el diario británico «The Daily Mail»: «Siempre soy cuidadoso con este tipo de declaraciones, pero es cierto. Veo las carreras con Michael Schumacher en su casa de Suiza», y añadió «Michael está en las mejores manos y muy cuidado en su hogar. No se rinde, sigue luchando».

El piloto junto a Jean Todt – EPA

«Su familia está luchando muchísimo y obviamente nuestra amistad no puede ser lo que una vez fue, simplemente porque no hay la misma comunicación que antes. Pero él sigue luchando, y su familia también», contó en relación a la mujer del piloto, Corinna, y sus dos hijos Mick y Gina.

El supuesto milagro, tras el derrame cerebral que sufrió a causa del accidente, se habría producido en algún momento de los últimos dos años, puesto que uno de los últimos en visitar a Schumacher en su casa de Suiza, donde solo es admitido un estrechísimo y mudo círculo de amigos, fue en verano de 2016 el arzobispo alemán Georg Gänswein, confidente del Papa emérito Benedicto XVI, y que tras la visita no habló de una mejoría reseñable. «Me senté frente a él, lo toqué con ambas manos y lo miré», describió, sin anotar reacción alguna. «Su cara, como todos sabemos, es la típica cara de Michael Schumacher; sólo se ha vuelto un poco más rellena», dijo a la revista del corazón alemana «Bunte». «Siente que a su alrededor hay gente que lo ama, que se preocupa por él y, gracias a Dios, mantiene alejado al público demasiado curioso. Una persona enferma necesita discreción y comprensión».

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