La maravillosa supervivencia del Atlético Cruceño, el club con más arraigo popular de España

«Somos muy malos, pero grandes». La frase está grabada en cada una de las paredes del vestuario y es el lema que vociferan los jugadores el Atlético Cruceño antes de comenzar sus partidos en la Primera Andaluza. El modesto equipo de Villanueva de las Cruces jamás podrá disputar la Champions, ni sueña con debutar en Primera división, pero el arraigo que sienten los vecinos de este pequeña localidad de la provincia de Huelva por su escudo causa admiración y también envidia sana en clubes de municipios mucho más poblados. De los 385 vecinos que viven en este pueblecito andaluz, 221 son socios de su equipo de fútbol, casi el 60 por ciento de su población, un porcentaje de lealtad único en España del que se siente orgulloso su presidente «La implicación de todo el pueblo con su equipo es un motivo de satisfacción. Esto no es un equipo de fútbol, primero es una familia», explica a este periódico Sebastián González.

En Villanueva de las Cruces pervive el fútbol de toda la vida. No preocupan los derechos televisivos, los horarios, ni nada que tenga relación con el mercantilismo que se respira en el fútbol moderno. Aquí lo único importante es animar al Cruceño. La mercadotecnia pasa de largo en una localidad cada vez más asfixiada por la despoblación, pero en la que existe devoción por su equipo. En la comarca del Andévalo, a 65 kilómetros de Huelva, sus vecinos viven de la ganadería, la construcción y la hostelería, aunque los días de partido se convierte en una pueblo fantasma porque más de la mitad de sus habitantes se reúnen en el Municipal de La Cañada, el único de albero que aún se puede ver en la categoría. Aquí se fomenta y reina el sentido de pertenencia, el balón se mueve solo por el sentimiento. Mantener a un equipo en competición en un municipio como éste, sin embargo, no es tarea fácil. En la plantilla no hay figuras, pero el trabajo de los jugadores, el cuerpo técnico y la directiva es el de un equipo cinco estrellas. «El Ayuntamiento nos ayuda con todo lo que está en su mano, y recibimos una pequeña ayuda anual de 1.000 euros, pero el presupuesto del Cruceño es de 30.000 euros. Hay que sacrificarse y trabajar mucho para cuadrarlo y poder seguir adelante», afirma su presidente.

Entrenamientos en Huelva

Con una población tan limitada, los jóvenes del pueblo no son suficientes para completar la plantilla. Solo tres jugadores del equipo son de Villanueva de las Cruces, el resto han sido reclutados por la provincia, especialmente en Huelva. «Entrenamos allí, en el pueblo solo jugamos los partidos porque la mayoría de los chicos viven en la ciudad», afirma el directivo a ABC. «Solo el campo de entrenamiento nos supone 300 euros, una fortuna para un equipo como el nuestro».

Directivos del Atlético Cruceño realizando una rifa para obtener ingresos
Directivos del Atl̩tico Cruce̱o realizando una rifa para obtener ingresos РABC

Campo de entrenamiento, arbitrajes, desplazamientos, equipaciones… Los gastos se disparan cada temporada y, para un club como el Atlético Cruceño, poder sobrevivir supone un sacrificio permanente. El pueblo se siente muy ligado a su equipo y todo esfuerzo merece la pena. «Evidentemente aquí no pagamos a los jugadores, pero cuidamos de ellos. A los que entran en las convocatorias, les damos seis euros de ayuda para gasolina, un bocadillo y una lata de refresco». Encontrar nuevas fuentes de ingresos es una misión casi imposible para una directiva que tiene que recurrir al ingenio y a la ayuda vecinal para evitar tener que firmar el acta de defunción. La ilusión puede con los obstáculos. «En el tema económico, y más si es en un pueblo tan pequeño como éste, hace falta dar muchas vueltas y muchas horas de trabajo para conseguir dinero», afirman desde el conjunto onubense. «Los socios pagan 45 euros por toda la temporada, hay descuentos para pensionistas y niños, una cantidad que no da para cubrir el presupuesto», añade Sebastián González. Las tradicionales rifas, la Lotería de Navidad y la barra que monta la directiva durante las fiestas patronales permiten el milagro de la supervivencia». Pero también hay otras iniciativas igual de populares para poder seguir respirando.

Mientras en pretemporada los grandes equipos de la Liga iban de avión en avión para recaudar millones de euros en partidos amistosos, la directiva del Atlético Cruceño recurrió a una vía de recaudación mucho más cercana y popular para poder comenzar una nueva temporada en la Primera División Andaluza. «Los directivos hicieron una rifa con productos ecológicos, la mayoría aportados de manera desinteresada por los propios socios. Se pasearon por todo el pueblo en un carro tirado por una mula y fue una jornada muy bonita». Aquella recaudación, aunque humilde, fue un grano más para que el Atlético Cruceño haya iniciado un nuevo curso en el que, como ellos mismos gritan con orgullo, volverán a demostrar que «somos muy malos (o eso dicen), pero muy grandes».

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