La madre de Asunta valora pedir su primer permiso penitenciario

Rosario Porto, condenada a 18 años de prisión por el asesinato en 2013 de su hija Asunta Basterra, protagonizó el lunes de la pasada semana un nuevo intento de suicidio entre rejas. Así lo confirmaron fuentes penitenciarias a Efe, que revelaron que la abogada trató de ahorcarse con el cordón del chándal que llevaba puesto en el momento de ir a las duchas. El intento de Porto no prosperó porque tras anudárse el cordón al cuello y colgarse, la presa emitió unos gritos de auxilio que fueron rápidamente atendidos por la homóloga de confianza que la vigila. Este hecho explica alguna de las teorías de los funcionarios del penal sobre este nuevo episodio, que podría responder más a una «llamada de atención» por parte de la condenada que a una verdadera intención de acabar con su vida.

La hipótesis la respaldan otros hechos similares acontecidos en el pasado de la presa, aunque en todas las ocasiones anteriores Rosario Porto echó mano de pastillas que logró almacenar en su celda para después ingerirlas, por lo que el control sobre los fármacos que toma es extremo. La última vez que se intoxicó fue en febrero del pasado año, coincidiendo con su inminente traslado de cárcel desde Teixeiro (La Coruña) a A Lama (Pontevedra). En esa ocasión, un funcionario encontró a la abogada tendida en su celda por una sobredosis, por lo que la Porto tuvo que ser ingresada durante un par de días.

«No noté ni oí nada»

Durante su hospitalización, el letrado de Porto relató a este medio que el estado físico de la condenada era de «máxima debilidad» y que «no decía nada inteligible ni tenía fuerza en la manos». Sin embargo, consultado por el amago de estrangulamiento de la pasada semana, el penalista José Luis Gutiérrez Aranguren manifestó a ABC que él no tenía constancia de este nuevo intento de suicidio. «No sé si es cierto, pero estuve con ella el jueves y ni oí ni noté nada. Ella no me contó nada y desde la dirección de la cárcel tampoco me comunicaron nada», ahondó ayer. Interpelado sobre el estado psicológico en el que se encuentra a día de hoy su defendida, Aranguren indicó que está «tocada anímicamente», pero que se plantea ya solicitar un permiso penitenciario al que tiene derecho desde que el pasado febrero cumplió un cuarto de la condena por asesinato. «Hasta el momento no ha querido solicitarlo, pero el jueves logré convencerla, traté de ponerle las pilas y parece que se lo va a pensar», aclaró el penalista. De dar el paso, Rosario Porto deberá rellenar una instancia solicitando la salida que será valorada por la Junta de Tratamiento de la prisión, un órgano compuesto por la dirección del penal y por un psicólogo, un médico y un educador social, entre otros.

Sobre la probable decisión de este tribunal, el abogado de la presa da por hecho que su petición «será denegada», y que tendrán que insistir ante distintas instancias para lograr la primera salida de Rosario Porto a la calle. «Porque le corresponde y en algún momento, tarde o temprano, tendrán que concedérselo», mantiene la defensa de la madre de la pequeña Asunta.

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