La libreta de Alfaro: los que se ganaron un lugar ante River y los que aún lo hacen dudar

Gustavo Alfaro no quedó conforme con la actuación de Boca ante Banfield Crédito: Santiago Hafford

Boca disfruta. La victoria sobre Banfield, aunque deslucida, le permitió subirse a la cima de las posiciones de la Superliga, que comparte con San Lorenzo, y planificar una semana muy especial con buenas vibras, amigado con la senda del triunfo.

Podrá jugar mal, como anoche, o por debajo de sus condiciones y dejarse sorprender, como contra Almagro por la Copa Argentina. O incluso a toda orquesta, como ante Liga, en Quito. Pero el foco es uno y está bien definido: su rival de siempre. Y en Núñez ocurre exactamente lo mismo, pero a la inversa. Es por eso que los vaivenes de la agenda de la Superliga terminan siendo utilizados por ambos como banco de pruebas, con el objetivo de buscar la mejor opción para cada puesto, de cara al gran compromiso.

En ese sentido, de los once que salieron al Florencio Sola se descuenta la presencia de Esteban Andrada (otra vez fundamental para mantener el cero en su arco) y de Daniele De Rossi (experiencia, entrega y pase de primera) en el Monumental. Quizás la experiencia de Julio Buffarini le gane la pulseada a la juventud de Marcelo Weigandt, y el buen pie de Emanuel Reynoso compita mano a mano con la entrega y el sacrificio de Nicolás Capaldo. Pero los otros 7, en cambio, corren de atrás. Incluso Frank Fabra, antes de su grave lesión inamovible, en incluso de gran partido ante Patronato, pero que todavía no convence al entrenador. Paolo Goltz y Junior Alonso, en tanto, supieron demostrar que pueden ser una alternativa muy válida cuando algún integrante de la zaga titular, Lisandro López-izquierdoz, se ausenta por lesión o suspensión. En el medio campo, Almendra (bajísimo, terminó expulsado) y Obando perdieron terreno con las llegadas de Salvio, Marcone y Alexis Mac Allister. Y arriba, Hurtado y Soldano recién están adaptándose al Mundo Boca, mientras Ramón Ábila paga con goles la confianza depositada en él desde la partida de Benedetto, y Carlos Tevez se relame con la chance de volver a pisar suelo millonario de entrada, ante el desgarro de Zárate.

Nos crearon varias ocasiones, pero pudimos sostener esta racha de triunfos.

Paolo Goltz (defensor xeneize)

El miércoles definirá su futuro en la Libertadores ante Liga, es cierto. Pero la cabeza azul y oro está en River. Desde la final eterna disputada en Madrid, el superclásico se juega en todo momento y en todo lugar. Aunque no se enfrenten, las chicanas y provocaciones van y vuelven por igual en redes sociales y cafés, antes, durante y después de cualquier partido que tenga a uno de los dos como protagonista. Y todo eso se potenció mucho más desde el jueves, cuando quedó sobre la mesa, al alcance de la mano, la posibilidad latente de que otra vez vuelvan a enfrentarse en la Copa Libertadores, esta vez en semifinales.

Ocurre que hay que viajar hasta 1931 para encontrar apenas un choque de los eternos rivales en todo el año. Luego, al menos dos y hasta ocho en 2015. Ni siquiera hubo tan poco Boca-river cuando el Millonario disputó el Nacional B. En esa temporada 2011/2012 por lo menos combatieron el síndrome de abstinencia oficial con dos amistosos de verano. Este 2019, ni siquiera. Es demasiada la pasión para tanto tiempo sin verse. Por eso la ansiedad rumbo al próximo domingo.

No nos podemos relajar. Con Liga de Quito, habrá que ser compactos en el fondo para que no nos conviertan.

Esteban Andrada (arquero de Boca)

Si bien aún no lo definió, dentro de dos días en la Bombonera Alfaro apostará por un equipo que mezcle parte del equipo que jugó anoche con Banfield junto a otros que formaron parte de la gran goleada ante Liga en Quito. Aun cuando no debe relajarse, el 3 a 0 de visitante le ofrece a Boca esa posibilidad, y sellar el pase a las semifinales de la Copa con un mix que le permita dosificar las fuerzas de sus dirigidos rumbo al superclásico del domingo.

También habrá espacio para otra evaluación, más profunda y determinante, que dependerá de lo que suceda con ambos en la Libertadores. Si se concreta la semifinal ante River: ¿mostrará Alfaro todas sus cartas en el Monumental, en esta suerte de PASO superclásica? ¿O se permitirá jugar al misterio y guardarse alguna sorpresa para la primera vuelta internacional, que recién se jugará casi un mes después en el mismo estadio?

En el juego de las estrategias también se definirá el River-boca del próximo domingo. El primero después de la consagración millonaria en Madrid y el primero de Alfaro ante Gallardo, con todo lo que eso significa.

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