La lección del waterpolo español

Maica García da una pincelada de lo que significa el waterpolo español. «El carácter que tenemos: la actitud, nuestro nivel de compañerismo, de amistad, de unión, del valor equipo. Nos miramos a los ojos y sabemos lo que queremos y lo que hemos venido a buscar. Es algo que pocas selecciones tienen, que todas estén seguras y crean en lo mismo». Define al conjunto femenino en palabras, pero lo extiende al masculino en actos, pues pide permiso para atender a este diario más tarde porque se va con sus compañeras a apoyar a los chicos en su soberbia semifinal contra Croacia (6-5). Es esa unión lo que hace que hoy España celebre dos finales en un Mundial. Ellas (hoy, 11.30 horas, TDP), contra Estados Unidos. Ellos (mañana, 11.30 horas, TDP), contra Italia. Recompensa a muchos años de trabajo para que ellas se mantengan en la élite y ellos dejen atrás diez años de esfuerzo sin premios.

Se entiende la euforia porque, por primera vez en la historia, hay opción de dos oros mundialistas. Se entiende que la proeza sea posible por los cientos de días en los que el trabajo sin focos aportaba ese granito que hoy se convertirá en una medalla segura. Se recogen los frutos de unas semillas plantadas hace tiempo, con un centro de tecnificación en el CAR de San Cugat y «sucursales» en Madrid y otras zonas de España en los que captar el talento venidero. Solo en 2018, España sumó una plata y un bronce europeos absolutos, hubo un oro femenino y un bronce masculino júnior, y otro oro y una plata en infantil. La rentabilidad y la excelencia de un deporte con solo 12.500 licencias. El fútbol tiene más de un millón; el baloncesto, 385.000. «Pero con más recursos, visibilidad, patrocinios y si se llenaran más las gradas, podríamos explotar la cantera y sacar más niñas y niños», advierte García, protagonista de esta era dorada del waterpolo.

La boya catalana explica que el empuje también viene de los clubes. «Sant Andreu, Mataró, Terrasa… Somos clubes muy potentes a nivel europeo, y ahora se han unido otros que también están apostando fuerte. Esto hace que la liga sea más competitiva porque las jugadoras nos repartimos entre todos los equipos».

Pero, sin duda, la base del éxito es el compromiso de los deportistas, resumido en una frase de Fran Fernández: «Con estos compañeros, al fin del mundo y más allá». «Nuestra gasolina es la ambición, este carácter de ganar, mejorar, aprender, estar juntas, ayudarnos. Saber que si ya hemos probado lo que es celebrar un oro queremos volver a conseguirlo con las que estamos y como somos. Es que somos así, ja, ja, ja», sonríe García. «Han entendido que tienen que ganar como equipo. Si ayudamos al compañero, a nuestro amigo, somos temibles», añade David Martín, seleccionador de la masculina, cuyas palabras sirven para ambas.

A por Estados Unidos

Hoy serán ellos los que apoyen en la grada. Las mujeres protagonizan la primera fiesta del waterpolo español. Contra Estados Unidos, verdugo en la final de Budapest 2017. «Es muy potente a nivel individual, con mucha calidad, una técnica impresionante. Están capacitadas para marcar o defender cualquiera de ellas. Puntos débiles tienen, sí, pero es complicado pillarles muchos errores. Nos centraremos en la defensa: cuantos menos goles nos metan, menos tendremos que meter. Gol tenemos, pero hay que cerrar lo máximo posible para no sufrir», analiza. Pero también Estados Unidos conoce a España: «Saben que somos una potencia y que cada año nos intentamos mantener arriba. Siempre hay posibilidad de sorpresa», Se han mirado entre ellas, y el oro brilla en sus ojos.

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