La Junta confirma seis afectados por tularemia y estudia otros 22 posibles contagios

La provincia de Palencia sigue amenazada por la tularemia, la enfermedad que transmiten los topillos. La Junta de Castilla y León, gracias al trabajo de la Red de Vigilancia Epidemiologíca, ha confirmado este jueves mediante un comunicado que ya hay seis personas afectadas por esta bacteria, de los cuales uno está hospitalizado. Además, se investigan otros 22 posibles casos que podrían haber pasado desapercibidos en las últimas semanas. El nuevo enfermo vive en Cervera de Pisuerga, que se suma a la lista de pueblos damnificados como Paredes de Nava, Fuentes de Nava y Villarramiel.

El servicio de Sanidad no cita expresamente la superpoblación de topillos que hay actualmente en la provincia de Palencia, principalmente en la comarca de Tierra de Campos, como causa de esta enfermedad y señala que «la exposición medioambiental podría ser el principal factor», ha informado Efe.

La tularemia es una enfermedad con síntomas semejantes a los de un proceso infeccioso con la aparición brusca de fiebre alta, malestar general y, en ocasiones, con lesiones en los dedos y ganglios axilares, alguna vez ulcerados. Es endémica en Castilla y León, tiene brotes cíclicos y puede cursar con distintas formas de presentación en relación a la exposición y el mecanismo de contagio, que puede ser mediante inhalación o por contacto directo con el animal. La Junta recuerda que esta enfermedad no es contagiosa entre personas y que tiene un adecuado tratamiento mediante antibióticos siempre prescritos por facultativos.

Para prevenir su contagio y transmisión, la administración ha lanzado a la población un manual con recomendaciones para evitar la tularemia. En este texto apuntan que hay que extremar la precaución al tocar animales muertos, enfermos o con comportamientos no naturales. Se recomienda, además, que no se deben consumir aguas no controladas sanitariamente y que hay que consumir la carne de los animales silvestres y de caza perfectamente cocinada. Protegerse de las nubes de polvo en aquellos lugares donde proliferen animales susceptibles de la transmisión de la tularemia, utilizar guantes y mascarillas cuando se capturen o manipulen animales y usar productos repelentes para evitar picaduras de insectos o garrapatas, que también pueden estar contagiadas, son otro tipo de advertencias que apunta la Junta de Castilla y León.

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