La «joya del cerco» se hunde en Fisterra y deja cuatro muertos

Cuatro marineros perdieron la vida ayer en un naufragio en la costa gallega, a dos millas del cabo Fisterra. Seis tripulantes más del «Sin Querer Dos», con base en Portonovo, fueron rescatados con vida. Ésta es la dramática fotografía con la que ayer anocheció en el muelle de Porto do Son, donde los familiares de los tripulantes esperaban noticias sobre la identidad de los fallecidos. Todos ellos, según informaciones de Emerxencias de Galicia, son naturales de Cambados.

Aunque las razones del hundimiento todavía se desconocen —habrá que esperar a la declaración de los supervivientes— todo apunta a que el «Sen Querer Dos» pudo sufrir un golpe de mar mientras volvía de faenar en el País Vasco. «Estaba ya de regreso, venían del Cantábrico y tenían pensado parar hasta marzo» explicó un marinero cambadés a ABC en el bar de la lonja donde muchos de los compañeros de la tripulación accidentada se citaron nada más conocer la noticia.

Alerta a las 13.49

Tras un otoño que no ha dado tregua en el mar, el sector coincide en que este barco estaba más que preparado para afrontar un «mar picado» como el de ayer. «Era la joya del cerco», resumió el presidente de la Federación Provincial de Cofradías, José Manuel Rosas, en declaraciones a Ep para dar cuenta de los avances y estabilidad con los que esta embarcación contaba. En la misma línea, los marineros de Cambados coincidieron en que era «una envidia» de embarcación, «la élite», lo que hace todavía más díficil entender qué pasó en torno a las 13:49 horas, cuando Salvamento Marítimo recibió una alerta de la radiobaliza del barco.

De inmediato se activó un protocolo de rescate en el que participaron dos pesqueros de la zona —el «Hermanos da Silva» y el «Miera da Costa»— que rescataron a un total de seis personas, que estaban subidas a dos balsas. En el mar, el Helimer recuperó un cadáver y el Salvamar otros dos. Todos ellos fueron traslados de urgencia a tierra. Los supervivientes ingresaron en los hospitales de Cee y Santiago con síntomas de hipotermia y una fuerte contusión en la cabeza en uno de los casos. Por su parte, los fallecidos fueron trasladados a los muelles de Porto do Son y La Coruña, donde se procedió al levantamiento de los cadáveres. Allí, familiares, amigos y autoridades esperaban a su identificación. También algunos de los compañeros de los tripulantes accidentados —que se quedaron en tierra por bajas médicas o porque «se iba a casar estos días»— se acercaron al muelle para conocer lo sucedido.

Entre las confirmaciones a última hora de la noche estaba la identidad del patrón del barco, natural de Cambados. Sobre Manuel Serén, «Manolito», sus compañeros revelaron que hacía unos días que había recibidos los papeles de la jubilación, pero que había decidido esperar «un poco más». «La Navidad siempre nos trae golpes así» sentenciaban algunos. Otros, cabizbajos, esperaban atentos a sus teléfonos móviles la llegada de algún dato que diese sentido a la tragedia. «Eran gente experimentada, de entre 40 y 60 años, con muchos años en el mar», se escuchaba ayer en Cambados. El propio patrón mayor de Portonovo, Juan José Besada, reconoció que «son gente conocida, con muchas experiencia y que han trabajado en condiciones radicales».

A pie de puerto, el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, indicó que «hoy se realizarán las autopsias y esperamos entregarlos cuanto antes a los familiares». Sobre las causas del hundimiento, desde el Gobierno gallego indicaron que es pronto para «aventurarlas» y el propio armador (la empresa Pescados Vixa) confirmó que el «Sin Querer Dos» —construido en el año 1996— no presetaba ningún «problema».

El naufragio del barco con sede en Portonovo engrosa la lista negra de hundimientos en aguas gallegas, después de que el pasado abril otras tres personas se dejasen la vida cuando el barco pesquero en el que faenaban, el «Novo Marcos Campello», chocó de madrugada contra una batea y se hundió en las proximidades de la isla de Tambo, en la ría de Pontevedra. En el recuerdo colectivo está también el 16 de diciembre de 2014, jornada negra en la que se hundió el «Paquito Número Dos», de dieciocho metros de eslora y con puerto base en Cabo de Cruz, en el municipio coruñés de Boiro. Un golpe de mar segó la vida de tres de sus tripulantes.

También en 2014, cuatro marineros murieron y otro resultó desaparecido tras impactar dos barcos —el pesquero «Mar de Marín», con base en Marín, y el mercante «Baltic Breeze», con bandera de Singapur— en la entrada sur de la ría de Vigo. Y en marzo del mismo año, hubo ocho muertes al naufragar frente a Cabo Peñas, en Asturias, el pesquero gallego de bandera portuguesa «Santa Ana». La nómina de tragedias marítimas en Galicia suma más de 3.000 naufragios catalogados y miles de muertes prematuras.

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