La izquierda reprocha a Juan Roig que incluya a España en la denominación de su pabellón

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La izquierda valenciana, con Compromís y el PSPV-PSOE a la cabeza, ha salido en tromba contra Juan Roig por la decisión del empresario de incluir el nombre de España en la denominación del pabellón que levantará en la capital del Turia y al que va a destinar una inversión de 220 millones de euros de su bolsillo.

Desde el alcalde de la ciudad, Joan Ribó, hasta la vicealcaldesa, la socialista Sandra Gómez, han criticado al presidente de Mercadona ante lo que entienden una oportunidad perdida para «visibilizar» el nombre de Valencia a nivel internacional.

Algunos de los integrantes del equipo de gobierno municipal, como los concejales Pere Fuset, Carlos Galiana o Giuseppe Grezzi han ido más allá y han catalogado la denominación del nuevo pabellón (Casal España Arena) como «soberanamente fea» e incluso han tratado de poner en entredicho «el aprecio» de Juan Roig a su «tierra».

Una acusasión que los datos desmienten. El presidente de Mercadona es el principal mecenas de la historia contemporánea de la ciudad. Al nuevo pabellón destinará 220 millones de euros de su capital personal. El aforo del Casal España Arena (más de 18.600 espectadores) le convertirá en el recinto de sus características por delante del Palau Sant Jordi y del WiZink Center. Dos pabellones que en su nomeclatura oficial no incluyen las ciudades en las que se encuentran pero que es sobradamente conocido que se encuentran en Barcelona y Madrid, respectivamente.

Algo que los promotores del Casal España Arena dan por hecho que sucederá también Valencia. De hecho, el nombre de la ciudad se mantiene en toda la cartelería promocional de las obras.

«El pabellón no será solo para la ciudad de Valencia, sino también para la Comunidad Valenciana y el resto del país»

En ese sentido, Juan Roig ha optado por no entrar en controversias con los responsables políticos y reitera su apuesta por una denominación, la de Casal España Valencia, que ya conjuga «la esencia de la actividad de los barrios de Valencia» junto a la «trascendencia internacional». De hecho, los promotores del proyecto, que este lunes comenzó sus obras con el objetivo de que el recinto pueda inaugurarse en 2023, explican que el pabellón «no será solo para la ciudad de Valencia, sino también para la Comunidad Valenciana y el resto del país, cuyo nombre se incluye para que «se convierta «en un foco de atracción turístico que complemente la extraordinaria oferta que existe».

Arena, el tercer apellido de la denominación denostada por la izquierda valenciana, como «concepto internacional que recoge a los recintos, pabellones y estadios cubiertos, diseñados específicamente para eventos deportivos, musicales o culturales de máximo nivel; y con una gran visibilidad y para un gran número de espectadores».

Al respecto, el pabellón sufragado por Juan Roig contribuirá a generar aproximadamente 300 puestos de trabajo (directos e indirectos) y un impacto económico en términos de Producto Interior Bruto en la ciudad de Valencia superior a los diez millones de euros anuales, según el último informe realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).

Los dirigentes de Compromís y el PSPV-PSOE esgrimen que el pabellón se levantará en suelo público y que durante el proceso de concesión del mismo se utilizó el nombre de Valencia Arena para denominar el proyecto.

De las trabas de Podemos a las críticas de Compromís

La mercantil Licampa, propiedad de Juan Roig, abonará un canon anual al consistorio de 200.000 euros durante los cincuenta años que se prolongará el pliego. Una vez agotado ese tiempo, las infraestructuras pasarán a ser propiedad de la ciudad. Pese a ello, en la anterior legislatura. Podemos, entonces en el gobierno municipal, mostró sus reticencias a un proyecto, cuya tramitación se aceleró tras la salida de la formación morada del Ayuntamiento de Valencia, donde se quedó sin concejales tras las elecciones municipales de 2019.

Imagen de Joan Ribó y Juan Roig tomada en la firma del contrato de concesión
Imagen de Joan Ribó y Juan Roig tomada en la firma del contrato de concesión – ABC

El pabellón no será esta la única herencia que dejará el empresario a la ciudad. Casal España Arena se enmarca dentro de las políticas de mecenazgo del proyecto Legado de Juan Roig y, como el resto de iniciativas que lo componen, como Marina de Empresas, Fundación Trinidad Alfonso, Valencia Basket y L’Alqueria del Basket, entre otras, persigue «compartir con la ciudad parte de lo mucho que de ella recibe».

En concreto, solo este año el propietario de Mercadona destinará setenta millones de euros de su capital personal ( tras renunciar al sueldo y los dividendos de la cadena de supermercados) a proyectos en la ciudad de Valencia.

Con todo, el empresario se ha involucrado en iniciativas que trascienden a sus orígenes, como las campañas en favor de la ejecución del Corredor Mediterráneo o el movimiento E-Actívate, que fomenta la aceleración de la economía española tras la crisis provocada por la pandemia del coronavirus. Un afán al que Juan Roig destinará a corto plazo más de 2.000 millones de euros tanto en proyectos a título particular como en inversiones de Mercadona distribuidas por todo el país.

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