La izquierda marchó para pedir planes, un paro general y votos

La “supervalla” de Gendarmería fue desplegada sobre la avenida Pavón, en el ingreso a la Capital desde Avellaneda Crédito: Fabián Marelli

Piqueteros, gremios y partidos reclamaron que la CGT convoque a una huelga, una suba en los cupos de las cooperativas y el apoyo al FIT en las próximas elecciones de octubre

“¿Y la CGT dónde está?”, reclamaba uno de los carteles que los manifestantes desplegaron ayer sobre Avenida de Mayo y Lima, uno de los focos de las protestas que ayer jaquearon la ciudad. Entre bombos y enormes banderas rojas, la multitud coreaba enfurecida contra la central sindical. “Adónde está, que no se ve, esa famosa CGT”, repetían.

El sindicalismo “combativo”, agrupaciones piqueteras lideradas por el Polo Obrero y referentes del Frente de Izquierda-Unidad protagonizaron ayer una jornada de protestas que comenzó con cortes en los accesos a la ciudad y culminó con un acto en Plaza de Mayo. Reclaman que la CGT convoque a un paro de 36 horas con movilización y la reapertura de programas sociales. Con esta medida de fuerza, no solo buscan lanzar una advertencia al presidente Mauricio Macri, sino también al principal candidato opositor, Alberto Fernández.

A las 12, los manifestantes cortaron el Puente Pueyrredón, Puente Saavedra y los cruces de las avenidas Rivadavia y General Paz, tres puntos nodales para acceder a la Capital desde el conurbano bonaerense. Con un fuerte operativo conjunto de las fuerzas de seguridad y el despliegue de la “supervalla” en el Puente Pueyrredón, evitaron el corte total de los accesos. Luego de permanecer casi tres horas allí, los manifestantes se concentraron en la Avenida de Mayo.

“Con bonos no va a alcanzar. Lo que hace falta es un aumento salarial”, indicaba una bandera del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (Sutna), en referencia al refuerzo no remunerativo que el Gobierno acordó con la CGT y los empresarios. Por delante de la bandera, los integrantes del Sutna abrían paso a la movilización con petardos y bombas de estruendo.

A su alrededor, los comerciantes mantenían las persianas bajas, semiabiertas. Un supermercado chino atendía con las rejas cerradas. Custodiados por un guardia de seguridad o por algún empleado que improvisaba esa tarea, los comerciantes observaban atentos el desarrollo de la protesta. Los transeúntes filmaban con sus teléfonos el avance de las columnas por la Avenida de Mayo.

“Es una tragedia. No solo no llegan los clientes: hay días que por las marchas ni siquiera llegan los proveedores. Muchos directamente dejan de venir porque asocian la zona con caos, deja de ser un ambiente para distenderse. El Gobierno no hace nada para cuidar al comerciante de Avenida de Mayo”, reclamaba Guillermo, dueño de un bar.

Los manifestantes destacaban dos reclamos principales. Los movimientos sociales buscan una reapertura de cupos para planes sociales. Los referentes sindicales exigen un paro de la CGT.

“Estoy sin trabajo hace un año y tengo hijos en edad escolar. Mi marido hace changas y no alcanza. Venimos a reclamar porque hay mucha necesidad. Y por la apertura de programas, que están cerrados”, explicó a la nacion Carolina, de 42 años, del Polo Obrero.

“Estamos reclamando el cese de la tregua de la CGT con el Gobierno. Y estamos en contra del pacto social que quiere imponer el gobierno que viene. No puede ser que hayan dicho que un bono ridículo de 5000 pesos va a solucionar las cosas”, agregó César Latorre, delegado del Hospital Italiano.

Con la llegada de los manifestantes a Plaza de Mayo, comenzó el acto. Los oradores hicieron foco en Macri, pero también deslizaron críticas contra Fernández, al mismo tiempo que llamaron a votar al Frente de Izquierda en octubre.

“Se va Macri, pero nos está dejando un tendal de miseria. Hay que alertar que Fernández y el Frente de Todos es una continuidad, porque se comprometió a seguir con el FMI y aplicar las reformas estructurales que pide. Si se vota por Fernández, se vota por el verdugo. Hay que fortalecer al Frente de Izquierda como alternativa”, expresó en clave electoral Guillermo Pacagnini, secretario general de Cicop (médicos).

“A pesar de que Macri nos mandó a dormir y Fernández nos pidió que no estuviéramos en las calles, miles de compañeros nos movilizamos a lo largo y ancho del país para mostrar que no aceptamos ningún pacto social habiendo hambre y miseria”, agregó Oscar Kuperman, dirigente del Polo Obrero.

“Pueden hacer todos los pactos que quieran, pero cada vez que haya una necesidad y un reclamo, ganaremos las calles. Que lo sepa este gobierno, pero también el que viene. A nosotros nadie nos manda a dormir. A nosotros nadie nos saca de las calles”, concluyó Rubén “Pollo” Sobrero, dirigente ferroviario.

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