La imperiosa necesidad de dar la batalla contra el narcotr√°fico

Combatir el negocio de la droga debe seguir siendo una pol√≠tica de Estado, m√°s all√° de la “grieta”

Por primera vez en la historia, un presidente argentino decide poner como eje de su administraci√≥n la lucha contra el crimen organizado, en especial el narcotr√°fico . Macri convoc√≥ a todos los gobernadores sin distinci√≥n partidaria, y con apoyo casi un√°nime lanz√≥ la iniciativa “Argentina sin narcotr√°fico”. No fue una decisi√≥n arbitraria, sino fruto del convencimiento: si no se actuaba a fondo inmediatamente, el avance del crimen organizado no tendr√≠a vuelta atr√°s. Para ello se dispusieron recursos humanos y materiales, se fortalecieron la investigaci√≥n y la inteligencia criminal y se promovieron los cambios legislativos necesarios para frenar un avance casi incontenible, que mata traficantes, consumidores y ciudadanos no consumidores por igual.

El Estado de Derecho y las instituciones tambi√©n sintieron el impacto de a√Īos de inacci√≥n y connivencia. Numerosas organizaciones criminales contaban entre sus integrantes con pol√≠ticos, polic√≠as, miembros del Poder Judicial y otros funcionarios p√ļblicos con el objetivo de que estos brindaran un paraguas protector a la organizaci√≥n y en muchos casos simult√°neamente se asociaran a ella. De todos los v√≠nculos que conectan narcotr√°fico y crimen organizado la estrecha relaci√≥n con la corrupci√≥n es quiz√° la m√°s natural y simbi√≥tica, la que m√°s da√Īo hace al Estado.

Desde diciembre de 2015 impera un cambio de paradigma, caracterizado por una estrategia que apunta a erosionar todos los eslabones de esta estructura criminal. Se persigue con intensidad a los importadores, pero tambi√©n a los transportadores, los acopiadores, los distribuidores y a todos aquellos que dan protecci√≥n a estas redes criminales. Se ha hecho mucho hincapi√© en la calidad del trabajo en la frontera, donde se decomisa el 85% del total de la droga incautada, tanto en el noroeste, donde se interdicta principalmente coca√≠na, como en el nordeste, donde se incauta principalmente marihuana. Contamos con radarizaci√≥n 3D completa las 24 horas en la frontera norte y estamos estableciendo cuatro centros de comando y control en La Quiaca, Aguas Blancas, Salvador Mazza e Iguaz√ļ.

Muchas veces se ha puesto en duda el fruto del enorme esfuerzo asumido por nuestro pa√≠s y nuestras fuerzas para contrarrestar este fen√≥meno. Los indicadores, vinculados entre s√≠, resultan una evidencia innegable. En 2017 hemos logrado un r√©cord de 12 toneladas de coca√≠na incautada, incluyendo dos procedimientos producto de complejas investigaciones por un total de 4000 kilos; Bobinas Blancas, investigado por Polic√≠a Federal, en Bah√≠a Blanca y Mendoza, y Halc√≥n 9 trabajado por Gendarmer√≠a, en Santiago del Estero. En 2018, marcamos un r√©cord hist√≥rico en el decomiso de marihuana, logrando a nivel federal 185 toneladas de incautaci√≥n. Esto habla de un da√Īo al mercado de marihuana equivalente a una suma de 13.000 millones de pesos al a√Īo, m√°s de 350 millones de d√≥lares. Alcanzamos un r√©cord de drogas sint√©ticas, al pasar de incautar 28.000 unidades en 2015 a 222.201 en 2017.

Sabemos que muchos ponen en duda los indicadores de incautaciones como medida de √©xito. A ellos vale aclararles que, simult√°neamente, aumentaron los operativos, los detenidos y el precio de las drogas en las calles. Demostrando as√≠ que el incremento de las incautaciones fue consecuencia de un aumento considerable en la productividad de las fuerzas federales. Se elevaron tambi√©n el n√ļmero y la relevancia de detenidos anuales por violaci√≥n de la ley de estupefacientes, pasando de 12.853 detenidos en 2015 a 31.820 en 2018, un aumento del 147%. Tambi√©n incrementamos el n√ļmero de procedimientos de 14.065 a 28.108, lo que demuestra un crecimiento de la tasa de detenidos por procedimientos, ya que se prioriza la desarticulaci√≥n de grupos criminales.

Si bien la presencia en el pa√≠s de carteles internacionales del narcotr√°fico result√≥ espor√°dica, a nivel local se consolidaban grandes bandas y clanes familiares que explicaban el aumento de la violencia en centros urbanos como Rosario, Santa Fe y partidos del Gran Buenos Aires. De haber continuado con la pol√≠tica de inacci√≥n del gobierno anterior bajo el modelo de “contenci√≥n pac√≠fica”, el panorama hoy ser√≠a mucho m√°s complicado y varias de esas bandas hubieran evolucionado hacia un estadio m√°s complejo y violento.

En los √ļltimos tres a√Īos, varios de estos clanes se han ido desarticulando. El m√°s conocido es el de Los Monos, en Rosario, cuyos cabecillas en Santa Fe y Buenos Aires fueron detenidos durante nuestra gesti√≥n, y fueron enjuiciados en los fueros provinciales y federales con penas acumuladas de 11 a 36 a√Īos. Tambi√©n logramos apresar a Delf√≠n Castedo y sus laderos, quienes lideraban un importante clan familiar en Salta dedicado al tr√°fico de coca√≠na y caracterizados por su violencia, incluido el asesinato de personas que no cedieron sus campos en zonas claves fronterizas.

Otro de tantos casos paradigmáticos fue la desarticulación de la red de tráfico de marihuana en Itatí y de su paraguas protector político-judicial. El trabajo integrado entre poderes del Estado, Gendarmería Nacional y el equipo de fiscales de Diego Iglesias, de la Procunar, concluyó con tres fallos ejemplares del juez federal Sergio Torres, quien dictaminó la detención del intendente, el viceintendente, miembros de las policías provinciales y federales y el procesamiento de varios miembros del Juzgado Federal de Corrientes.

Producto de este nivel de decomisos y detenciones, la Argentina de hoy resulta un país mucho más hostil al narcotráfico. Esta política está dificultando el acceso a las drogas, sobre todo a los más jóvenes, ya que se restringe la accesibilidad a estas sustancias, encareciendo el producto y volviéndolo menos disponible. El gramo de cocaína pasó de $118 a $350 entre septiembre de 2016 y marzo de 2018, lo que representa una tasa de aumento considerable, superior a la inflación de ese período. Se ha avanzado notablemente en la lucha de lavado de dinero narco, con la colaboración y el impulso de una UIF mucho más proactiva y la cooperación de la Procelac en los procesos. El golpe asestado a la economía de las organizaciones criminales alcanzó los 593 millones de dólares, cifra récord en 2018.

Tambi√©n es destacable el control de los precursores qu√≠micos esenciales para la fabricaci√≥n de drogas ilegales. Aumentamos en esta gesti√≥n un 44% las inspecciones y un 30% los controles de ruta. Actualizamos la ley de precursores agravando seriamente las penas. Lejos quedaron los d√≠as del gobierno anterior, caracterizados por la importaci√≥n ilegal de efedrina para producir metanfetaminas y su estela de corrupci√≥n en las campa√Īas del FPV y de muerte, como el triple crimen de General Rodr√≠guez y los asesinatos por encargo en Unicenter.

No menos importante es mencionar que avanzamos en mejorar el marco legal, prohibiendo más de 100 drogas nuevas, y multiplicamos la colaboración y cooperación internacional. Aprobamos novedosas técnicas de investigación, como el agente revelador, y decretamos la extinción de dominio para recuperar los bienes del crimen organizado. Esta se transformará en una herramienta clave para afectar el capital de trabajo de las organizaciones criminales golpeándolas donde más les duele: la estructura del negocio criminal y su red de corrupción.

El consumo de drogas es un fen√≥meno multicausal, que requiere de una aproximaci√≥n multidimensional para reducir su da√Īo social y humano. Pero el narcotr√°fico es un delito y su persecuci√≥n no puede ser una elecci√≥n: es una obligaci√≥n ineludible. No existen f√≥rmulas m√°gicas. No hay ni habr√° una derrota definitiva del narcotr√°fico, pero s√≠ su reducci√≥n a la m√≠nima expresi√≥n posible, disminuyendo su capacidad de actuaci√≥n e influencia como redes criminales con impacto en la sociedad. Estos objetivos son alcanzables en tanto y en cuanto los argentinos sigamos manteniendo la lucha contra el narcotr√°fico como una verdadera pol√≠tica de Estado, sin ambig√ľedades ni grietas.

Secretario de Seguridad de la Nación

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