La historia es el presente: Gallardo, el líder que no se durmió en los laureles y mantuvo la mentalidad ganadora

Marcelo Gallardo festeja en el vestuario Crédito: Prensa River Plate

“Un equipo campe√≥n no se puede conformar con lo que ha logrado. Hay que fortalecer lo que se logr√≥, redoblar la apuesta e intentar ir por m√°s”. La frase de Marcelo Gallardo est√° fechada el 6 de junio de 2014 cuando asumi√≥ como entrenador de River, pero ya se volvi√≥ atemporal: podr√≠a utilizarse para cada paso que dio en el cargo. El Mu√Īeco es el l√≠der supremo de un proyecto futbol√≠stico que siempre va por m√°s, al punto tal que sobran los motivos para seguir creyendo que este equipo de √©poca tiene el camino allanado para pelear por el honor de ser el mejor de los 118 a√Īos de vida de la instituci√≥n. Hoy la historia es el presente.

Derrotar a Boca en un mano a mano internacional definiendo la serie en la Bombonera era uno de los pocos pagar√©s que el Mu√Īeco ten√≠a pendiente en su larga lista de deudas saldadas. Y lo logr√≥ con sus armas m√°s valiosas: buen f√ļtbol, trabajo silencioso, seguridad, valent√≠a, creencia, humildad y confianza plena. Porque una de los triunfos m√°s importantes del t√©cnico ha sido impregnar al equipo de un sentido de pertenencia especial con el club, que los vincula directamente con el hincha y los incita a seguir dando pelea constantemente. As√≠, aunque el 2018 parec√≠a ser inigualable, desde enero el plantel se propuso renovar energ√≠as y buscar nuevos desaf√≠os para reinventarse.

Ahora, River vuelve a tener otra cita con la historia: el s√°bado 23 de noviembre jugar√° la tercera final de la Copa Libertadores de las √ļltimas cinco ediciones que disput√≥ y buscar√° conseguir una nueva corona que lo vuelva a depositar en lo m√°s alto del f√ļtbol sudamericano. Y hay n√ļmeros y marcas que le dan chapa y espalda a Gallardo para asumir la responsabilidad.

La explosión del final, tras asegurarse la clasificación Fuente: LA NACION РCrédito: Fabián Marelli

En cinco a√Īos, logr√≥ siete t√≠tulos internacionales (tres Recopas, dos Libertadores, una Sudamericana y una Suruga Bank) y tres locales (dos Copas Argentina y una Supercopa Argentina), ganando 10 de las 13 finales que disput√≥; se impuso en 23 de las 26 series mano a mano (ida y vuelta) que jug√≥ por copas internacionales; super√≥ 50 de las 61 definiciones directas en todas las competencias; y le gan√≥ a Boca las cinco veces que lo enfrent√≥ en los mata-mata (semifinales de Sudamericana 2014, octavos de Libertadores 2015, final de Supercopa Argentina 2017, final de Libertadores 2018 y semifinales de Libertadores 2019).

Del “m√°s no puedo generar” a una nueva ilusi√≥n

Hubo dos frases de Gallardo despu√©s de los √ļltimos dos trofeos conquistados que hoy vuelven a salir a la luz. La primera fue despu√©s del triunfo frente a Boca en la final de la Copa Libertadores en Madrid: “No hay nada m√°s que esto”. Y la segunda fue tras el √©xito en la final de la Recopa Sudamericana en mayo ante Athletico Paranaense: “M√°s no puedo pedir y m√°s no puedo generar”. Al parecer, el t√©cnico quiz√°s se equivoc√≥: hab√≠a mucha tinta en el tintero para seguir escribiendo p√°ginas doradas.

Los cuatro festejos millonarios en las semifinales de la Copa Sudamericana 2014, los octavos de final de la Libertadores 2015, la final de la Supercopa Argentina 2017 y la final de la Libertadores 2018 ya estaban en lo m√°s alto de la historia. Y cuando se conoci√≥ el nuevo cruce frente a Boca, una m√°xima fundamental se volvi√≥ a poner sobre la mesa: River es muy club tan grande como exigente como para quedarse con lo logrado. “Voy a exigir para que nos preparemos para competir y volver a ganar”, dijo Gallardo tras el Mundial de Clubes en diciembre pasado. Con esa promesa cumpli√≥.

Menos de 11 meses despu√©s de ganar la final m√°s importante de la historia del club, volver a derrotar al m√°ximo rival en una instancia decisiva como una semifinal no estaba ni en las mentes m√°s so√Īadoras del mundo millonario. Pero la oportunidad se present√≥ y este River no le esquiva a los desaf√≠os pesados. Todo lo contrario: los busca, los desea, huele tensi√≥n y afila sus dientes para atacar. Y ocurre que muchas veces la realidad supera a los sue√Īos.

Nada es casualidad. El destino podr√° jugar sus cartas, pero el presente del club de N√ļ√Īez tiene causalidades. Las alegr√≠as son fruto de un extenso, minucioso y constante trabajo de un cuerpo t√©cnico que encabeza Gallardo pero que tiene otras 19 personas alrededor: dos ayudantes de la casa como Mat√≠as Biscay y Hern√°n Buj√°n, cuatro preparadores f√≠sicos, cuatro kinesi√≥logos, tres m√©dicos, un entrenador de arqueros, un masoterapeuta, un nutricionista, un psic√≥logo, un videoanalista y un jefe de prensa. Una estructura consolidada en la que el plantel profesional se apoya para el d√≠a a d√≠a y para la preparaci√≥n de los partidos: los jugadores destacan siempre que el DT sabe anticipar como nadie virtudes y defectos de los rivales.

Con la humildad y el sacrificio como valores centrales, hay varias cabezas jerárquicas que comandan a un grupo de jugadores que también logró algo fundamental: un fuerte vínculo humano que se puede observar en cada entrenamiento, en cada partido, en cada pretemporada y hasta en cada viaje de vacaciones. Difícilmente haya una cara larga en una práctica. Todos disfrutan, valoran y respetan el lugar en el que están. Saben que es un privilegio. Y los más grandes le transmiten eso a los más jóvenes, que escuchan y aprenden de los grandes referentes del plantel, como Leonardo Ponzio, Javier Pinola, Ignacio Scocco, Germán Lux y Enzo Pérez.

Empat√≠a, mentalidad ganadora, inteligencia, comunicaci√≥n directa y constante, uni√≥n de grupo, sentido de pertenencia, h√°bitos diarios para fortalecer la din√°mica del equipo, compromiso con los compa√Īeros, intensidad en el entrenamiento para potenciarse los d√≠as de partido, exigencia continua para subir la vara, entendimiento de los ejercicios de las pr√°cticas para crecer… las aristas de trabajo de Gallardo y su cuerpo t√©cnico son largas y variadas. Y todas derivan en una metodolog√≠a constante para renovar desaf√≠os y objetivos en cada comienzo de a√Īo. Siempre hay algo m√°s para dar aferrado a un mensaje que es leyenda: “Que la gente crea, porque tiene con qu√© creer”.

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