La historia de superación de Rogelio Funes Mori, que cambió las burlas por 80 goles para Monterrey

Fuente: AFP

El Grupo Fiesta, un conjunto de atrevidos artistas de m√ļsica callejera, cre√≥ en 2013 una canci√≥n con un t√≠tulo sugestivo: Himno a Funes Mori. No era, precisamente, un canto a la potencia y el gol de un joven Rogelio, n√ļmero 9 de River. Todo lo contrario. El estribillo, describe: “De pronto la pelota llega sin avisar, √©l est√° posicionado para rematar, toda la hinchada est√° gritando el goool… y Funes Mori lo err√≥ y Funes Mori lo err√≥”. La iron√≠a se deb√≠a a algunas oportunidades propicias desperdiciadas en el √°rea rival. El contexto no lo ayudaba: River se hab√≠a ca√≠do del mapa y, en la primera B Nacional, la traves√≠a era un suplicio, que acab√≥ con el t√≠tulo. En primera, tampoco fue un fest√≠n del gol. Funes Mori -el Funes Mori que no triunf√≥ en el Monumental, el que no marc√≥ el cabezazo en la Bombonera, la tarde del ‘no fue c√≥rner’- es otro. A los 27 a√Īos, es un artillero que marca goles de todos los colores: lleva 80 con la camiseta de Monterrey en tres temporadas y media. Es el goleador del torneo local, con 7. Es el artillero que pudo volver a River, que est√° cerca de nacionalizarse mexicano, el que inspira con su historia de superaci√≥n.

Ram√≥n D√≠az lo dej√≥ a un costado, Benfica lo cobij√≥ a cambio de 2 millones de euros. Eskisehirspor, un equipo de Turqu√≠a, lo contuvo otra temporada, donde marc√≥ 14 goles en 36 partidos, un dato que sedujo a Monterrey. Se present√≥ en 2015 en los Rayados, en el mismo momento que el franc√©s Andr√© Pierre Gignac se incorpor√≥ a Tigres, el enemigo √≠ntimo de la ciudad. Al rato, Tigres alcanz√≥ la final de la Libertadores con River. Muy pocos apostaban por el otro goleador. Callado, alejado del ruido, no suele hablar con los medios y prefiere ser el actor secundario. Se nutre del afecto de Leonel Vangioni, Marcelo Barovero, Nicol√°s S√°nchez y sus familias (“casi todo el d√≠a hablamos de River”) y de detalles indispensables que lo transformaron en un mejor futbolista.

“Me gustar√≠a tener revancha”

“Cambiar√≠a la √©poca en la que me toc√≥ jugar. En ese momento sent√≠a que jugaba bien, pero que no pod√≠a hacer goles. Ahora siento que -con la experiencia que he adquirido-, hago goles. Estoy m√°s maduro, mejor√© en algunos aspectos. En ese momento era joven y quer√≠a jugar. Para un joven se sienten esas presiones. Me gustar√≠a tener revancha en River”, le cont√≥ a La P√°gina Millonaria.

Las cr√≠ticas lo fortificaron: su personalidad, hoy, lo es todo. Es un delantero m√°s completo, m√°s all√° de que su mundo sigue siendo el √°rea. La psicolog√≠a le desterr√≥ viejos traumas. Se siente arropado en un equipo ‘argentino’: adem√°s de Barovero, S√°nchez y Vangioni, convive con Basanta y Meza. Y volvi√≥ mejor, m√°s entero, a partir de dos operaciones que tuvo en 2018: en marzo y en agosto. Sufr√≠a de cr√≥nicos dolores en el muslo derecho y decidi√≥ visitar un especialista en Barcelona. Por un “s√≠ndrome compartimental”, se inclin√≥, en dos etapas, por la cirug√≠a, que le permiti√≥ la liberaci√≥n de la “compresi√≥n neurovascular”. M√°s all√° de los t√©rminos t√©cnico-m√©dicos, volvi√≥ convertido en un toro. De la cabeza y de los pies.

Tiene un promedio de 0,58 por partido. “Si podemos ganar todos los partidos 1-0 te lo firmo ya, la idea nuestra es hacer que la gente venga, que disfrute de su equipo, que se juegue bien, que golee, pero est√° claro que todos los partidos no van a ser as√≠. Y en mi caso, hacer todos los goles que pueda, como siempre”, suscribe. Pero no le agrada la portada, prefiere los gritos desde el bajo fondo, m√°s all√° de que ahora hasta Gerardo Martino quiere sus gritos para el seleccionado azteca.

¬ŅRefuerzo para M√©xico?

En los pr√≥ximos d√≠as har√° una presentaci√≥n formal en la FIFA. “Me encantar√≠a, estoy agradecido a este pa√≠s, a la gente mexicana que me sigue y que me trata con mucho cari√Īo. Llevo casi cuatro a√Īos aqu√≠ y si me llaman, voy de cabeza”, cont√≥, d√≠as atr√°s. Tiene un obst√°culo: actu√≥ en 9 partidos en 2011 en el Sudamericano Sub 20 de Per√ļ. “Me gustar√≠a ser parte de la selecci√≥n de Tata”, insiste. Hugo S√°nchez, siempre controvertido, se opone: “Nos va a invadir una cantidad enorme de jugadores extranjeros, sin que nos ayude a mejorar en lo que realmente necesitamos: nuestro prestigio a nivel deportivo”.

A√Īos atr√°s, tuvo un contacto con la selecci√≥n de los Estados Unidos. El Mellizo era seguido por J√ľrgen Klinsmann. Tiene su historia: en 2001 dej√≥, junto con su familia, su Mendoza natal para buscar un mejor destino. Se instalaron en la ciudad de Dallas. Su mam√° era cajera y su pap√° trabaj√≥ en un taller mec√°nico. Mientras jugaba al b√°squetbol, particip√≥ junto con su hermano Ramiro de un reality show “Sue√Īo MLS”. Entre los 2000 participantes, dos quedaron entre los cinco finalistas. El trofeo fue para Rogelio; la traves√≠a en Dallas dur√≥ un suspiro. De all√≠ surgi√≥ el v√≠nculo. Viajante y aventurero, una prueba en Chelsea fue la excusa perfecta para el encuentro con River, de paso por Londres. En febrero de 2009, los hermanos se vistieron con la banda roja.

“Cambiar√≠a la √©poca en que me toc√≥ jugar. Hoy en d√≠a soy un delantero m√°s completo, m√°s tranquilo. Con m√°s seguridad”, asume el artillero, que fue pedido por Antonio Mohamed en su paso por Rayados. “Es imprescindible”, cuenta el DT de hoy, el uruguayo Diego Alonso.

Ya no falla el otro Funes Mori. Su melodía, ahora, es su implacable relación con la red.

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