La historia de Capitán del Espacio, la marca de alfajores del empresario asaltado

La marca nació en 1962 y mantuvo un perfil misterioso: creció por el “boca en boca” y hoy levanta pasiones entre los “alfajoreros”

Los alfajores Capitán del Espacio son noticia de nuevo, y esta vez no por sus defensores acérrimos ni por la visita de un mandatario. Ayer se escribió un capítulo violento en la historia de la compañía: asaltaron a su presidente en su vivienda de Bernal.

Mario Díaz, el asaltado, es el presidente de la comisión directiva que se formó luego del fallecimiento del creador de los alfajores, Ángel Lineo de Pascalis, en 2012.

Lineo de Pascalis creó el famoso alfajor quilmeño el 2 de febrero de 1962 junto a un socio, Arturo Amado. Todo empezó con una fábrica en Ezpeleta, donde la fábrica estuvo instalada un año. Luego de un paso por Bernal durante 10 años, los empresarios mudaron su planta a la calle Gran Canaria en Quilmes, donde sigue en la actualidad. En 2016, esa planta fue noticia cuando la visitó el presidente, Mauricio Macri.

“Luego de unos años, se retiró uno de los fundadores, y quedó Ángel Lineo de Pascalis al frente de la empresa. A pesar de que, con los años, la tecnología y las maquinarias fueron evolucionando, el esfuerzo de Ángel fue por respetar el gusto de sus consumidores, sin modificar el sabor y calidad de sus alfajores”, narra la página Web de la compañía.

Los alfajores vienen en cuatro sabores, según su relleno y cobertura: blanco, chocolate, fruta y triple. En los portales de ecommerce, las cajas de 36 unidades se venden a $1389, a razón de $38,6 por cada uno.

El marketing del misterio

De Pascalis nunca intentó darle publicidad ni plotear kioskos con su marca, ni contar de dónde venía su nombre. Tal como detalló previamente LA NACION, la falta de información alimentó un montón de versiones. Una era que la marca era un homenaje a la canción “El anillo del capitán Beto”, del grupo Invisible.

Otra era que el nombre estaba inspirado en el astronauta Neil Armstrong, teoría que se veía reforzada por el hecho de que el logo del alfajor era un niño astronauta. Sin embargo, tanto la canción de Luis Alberto Spinetta -que data de 1976- como la llegada del Hombre a la Luna (1969) son posteriores al nacimiento de los alfajores quilmeños.

Sobre el origen de su logo, un astronauta con rasgos aniñados, Facundo Calabró -alias “Catador de Alfajores” en su cuenta de Twitter @alfajorperdido- propuso la hipótesis de que estuviera inspirado en un afiche soviético con la imagen de Yuri Gagarin. “Pero luego, un fanático de alias Pulgoso descubrió que el astronauta icónico podría estar inspirado en el personaje de Amadeo Astronauta de Editorial Vilcar (1957)”, detalla el “Catador de Alfajores”.

Otro de los motivos de su fama es la escasez del producto en Capital Federal. A inicios de este siglo, De Pascalis explicó a la prensa que la empresa no tenía buena distribución en Buenos Aires porque, por cuestiones de tamaño, no daba abasto con la producción en la planta.

Es una golosina que genera pasiones. El año pasado, por ejemplo, un grupo de quilmeños propuso declarar al 1° de agosto el Día Histórico Intergaláctico del Capitán del Espacio. Se congregaron en una página de Facebook (“Día del Capitán del Espacio”), con más de 4000 “me gusta”, donde también postean imágenes de fanáticos que se tatuaron el logo de la marca y organizan sorteos de cajas de alfajores.

Lee más: lanacion.com.ar


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