La herencia secreta de Lagerfeld

Un año antes de morir, Karl Lagerfeld -fallecido en París el 19 de febrero- se pronunció en «Paris Match» sobre cuál sería el destino final de sus restos. Dado el «horror» que el director creativo de Chanel sentía ante los entierros y ceremonias fúnebres, Lagerfeld fue ayer incinerado casi en la intimidad en Nanterre, al noroeste de París. Según la revista «Closer», en su último adiós estuvieron presentes Carolina de Mónaco, su hija Carlota Casiraghi y su antigua musa Inès de la Fressange. Sobre el paradero de sus cenizas se guarda un silencio sepulcral.

Explicó en varias ocasiones su parecer sobre cómo deseaba ser despedido de este mundo: «Me parece de muy mal gusto ir paseando un cadáver. No ocurrirá en mi caso. Cuando llegue mi hora, mis restos mortales serán incinerados en la más estricta intimidad. No quiero dar el espectáculo ni guardar la imagen de un cadáver rodeado de gente conocida o desconocida. Quiero que mis cenizas sean dispersadas, como las de mi madre, como las de Choupette, mi gata, si muere antes que yo. Si yo muero antes, Chopuette no quedará en la miseria. Ya he tomado las decisiones para dejarla en buena posición económica cuando yo desaparezca».

En una ceremonia discreta, y rodeado de sus amigos y colaboradores, Lagerfeld fue incinerado en la tarde del viernes
En una ceremonia discreta, y rodeado de sus amigos y colaboradores, Lagerfeld fue incinerado en la tarde del viernes – EFE

Los testimonios de Lagerfeld, entre cariñosos y humorísticos, sobre la fortuna que podría «heredar» su gata atizaron muy pronto torrentes de especulaciones. En verdad, Chopuette tenía criada, dama de compañía, cocinero y «guardaespaldas», desde mucho antes de que su dueño pasara a mejor vida. De hecho, ya era una gata millonaria. Genio creativo y avispado hombre de negocios, Lagerfeld ganó mucho dinero vendiendo la imagen de su querido minino de muy diversas maneras. Y buena parte de ese dinero fue «invertido» en atenciones a su gran amor gatuno. Los hombres y mujeres que llevan años cuidando a Choupette lanzaron numerosos mensajes, escritos y fotográficos, «firmados» por la gata diciendo adiós a su «papá».

Ni la legislación francesa ni la alemana -Lagerfeld nació en Hamburgo- permiten nombrar heredero a un animal. Michael Jackson sí pudo legar parte de sus bienes a su chimpancé Bubbles. Pero si hubiera tenido tan peregrina idea, el diseñador no hubiera podido hacer lo mismo.

Sueldos y participaciones

Hombre de negocios excepcional, perseguido por el fisco en varias ocasiones -en 2016 se dijo que había evadido más de 20 millones de euros a la Hacienda francesa-, Karl Lagerfeld jamás desveló el secreto bien guardado de una fortuna difícil de evaluar. Parece bastante claro que cobraba entre 35 y 50 millones de euros al año en salarios netos. Desde hace varias décadas, el sueldo del gran creador solo fue una parte, quizá modesta, de su verdadera fortuna personal, que podría oscilar entre los 500 y 1.000 millones de euros.

Tuvo ingresos muy diversificados: sueldos mensuales, primas anuales o porcentajes de ventas de las diversas marcas que se beneficiaron de su genio creador, así como los beneficios de su propia marca. Director artístico de Chanel, desde los primeros años 80 del siglo pasado, Lagerfeld tenía con la gran marca emblemática del lujo francés unas relaciones comerciales y empresariales mal conocidas del gran público. De ahí la prudencia de la compañía para no ir a contracorriente de las voluntades últimas del gran creador, dejando en suspenso el futuro de una herencia que puede tener muchos flecos, con muy diversos beneficiarios cuando llegue la hora del reparto de los fondos y participaciones financieras, la venta de las propiedades inmobiliarias -apartamentos en París o una villa en Mónaco- e incluso las colecciones personales de arte y su biblioteca.

Quinielas de beneficiarios

Varios nombres figuran en buen puesto como posibles beneficiarios parciales de una herencia por descubrir y repartir. Descartada la gata Choupette -que seguirá gozando de una «renta vitalicia»-, Hudson Kroening (10 años) ocupa un puesto importante en casi todas las quinielas, como ahijado del gran modisto. Lagerfeld consideraba a la familia del crío como la suya propia. Hudson es hijo de Brad Kroening, modelo emblemático de Lagerfeld durante muchos años. Los Kroening -marido, esposa y dos hijos- pasaron vacaciones con el diseñador, con un grado de intimidad sencillamente único.

Hudson Kroening es hijo del modelo Brad Kroening, al que Lagerfeld consideró como su familia
Hudson Kroening es hijo del modelo Brad Kroening, al que Lagerfeld consideró como su familia – AFP

El gran amor

Lagerfeld vivió «soltero» desde la muerte del gran amor de su vida, Jacques de Bascher -que también fue amante ocasional de Yves SaintLaurent-. Tuvo un número importante de amigos y compañeros. Pero no se conocen relaciones casi tan «familiares» como las que sostuvo con los Kroening, convirtiendo al pequeño Hudson en figura estrella de varios de sus desfiles. ¿Es suficiente esa relación para legar una herencia de 500 millones?

Lagerfeld mantuvo una apasionada relación con Jacques de Bascher, muerto en 1989
Lagerfeld mantuvo una apasionada relación con Jacques de Bascher, muerto en 1989 – ABC

Tampoco es un secreto que Lagerfeld mantuvo, durante la última década, una relación particular con Sebastien Jondeau, que comenzó como modelo para terminar convirtiéndose en «algo más»: asistente personal, chófer y guardaespaldas durante algunas salidas nocturnas. Lagerfeld fue muy generoso con él, invitándole a convertirse en «creador de moda». Quizá sea razonable pensar que el modisto pudo nombrar entre sus herederos a su más fiel compañero de los últimos años. Los negocios y relaciones comerciales de Lagerfeld eran demasiado importantes para ir mucho más allá en el terreno de las donaciones.

Puede que otro antiguo modelo y amigo íntimo, como Baptiste Giabiconi, también sea citado en la relación de posibles beneficiarios, así como un largo rosario de conocidos, entre las que podría citarse al decorador Vincent Darré.

Genio creador, Karl Lagerfeld tuvo una vida íntima muy sulfurosa durante décadas. Abstemio y vegetariano, con un crudo sentido del humor, habló con genio verbal de todo lo divino y humano. Pero prefirió callar la realidad no menos dorada de su inmenso patrimonio. La fiscalidad sobre las grandes fortunas invita a la discreción más implacable, incluso después de la muerte.

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