La guerra entre May y Johnson por el Brexit centra el congreso «tory»

Birminghan acogerá hasta el miércoles el congreso anual del Partido Conservador, un evento que promete ser más bien una guerra civil que no tiene visos de acabar pronto. En él se verá a una Theresa May, que sobrevive como una equilibrista en su puesto de primera ministra, acosada por sus correligionarios y cuestionada por todos los bandos «tories» como nunca lo había estado.

En la víspera del inicio del primer día de la conferencia de su partido, en una entrevista concedida a la BBC, se le preguntó no menos de cinco veces a Theresa May si estaba dispuesta a ceder en su plan «Chequers» para asegurar un acuerdo final con la Unión Europea, pero se negó a responder y aprovechó para devolverle el golpe a sus críticos, en especial a Boris Johnson, al afirmar «sí creo en el Brexit», después de que el exministro de Relaciones Exteriores cuestionara su postura.

La primera ministra británica aseguró que su plan para la salida del Reino Unido del club comunitario –trazada para el próximo 29 de marzo de 2019– «no está muerto», a pesar de haber sido rechazado hace unas semanas por sus socios europeos por considerar que socavaría el mercado único, en la cumbre informal de Salzburgo. «Necesitamos saber cuáles son sus preocupaciones. Esto es un reto para la UE y lo acepto. Es un trato como ningún otro, no lo han hecho con nadie más. Creemos que no destruye el mercado único y necesitamos tener esa conversación con ellos», dijo.

May también admitió que su partido no podía descartar una frontera dura entre Irlanda y el Ulster en caso de que no se alcanzara un acuerdo. Mantener abierta la frontera entre la región británica de Irlanda del Norte e Irlanda es algo clave para el proceso de paz en la zona, aunque Bruselas ha considerado el mecanismo poco operativo.

La división en el seno conservador por el Brexit sigue siendo evidente y cada día se pone más de manifiesto. Boris Johnson, el principal retador de la primer ministro, esta misma semana ya ha aportado su granito de arena a la montaña de críticas y de reproches que se llevará May en este congreso anual. El exministro de Exteriores desgranaba en su artículo semanal en el periódico «The Telegraph» su propia propuesta de Brexit, una salida abrupta que cristalice en un acuerdo parecido al que mantiene Canadá con la UE, pero que requerirá controles aduaneros en la frontera de Irlanda del Norte, que según él podría simplificarse con soluciones tecnológicas. Johnson, aprovechó para menospreciar de nuevo la estrategia de la primera ministra, que considera «una humillación moral e intelectual». Pero el plan de Johnson tampoco sería admitido por el bando conservador europeísta.

El arranque del Congreso se vio plagado de fuertes críticas al Partido Laborista. El presidente del partido que ocupa el Gobierno de Reino Unido, Brandon Lewis, fue quien recibió a los asistentes con un discurso que abrió el debate en contra del principal partido de oposición y su líder, Jeremy Corbyn. «Los laboristas quieren destruir todo lo que ha conseguido el Reino Unido como país y devolverlo a la casilla de salida», dijo Lewis, que además tildó lasideas izquierdistas de Corbyn como «peligrosas». Asimismo, Brandon Lewis ratificó que el partido está trabajando en una elección nacional en 2022 y que la primera ministra Theresa May conducirá al partido hasta ese acto. Un mensaje que intenta serenar las revueltas que se cocinan en las entrañas «tories» para apartar del cargo a May justo después de que se produzca la salida de Reino Unido.

El ministro británico de Comercio Internacional, Liam Fox, se sumó a los reproches y censuró los intentos del Partido Laborista por «frustrar» el plan del Brexit de May. «Este Congreso debe servir para mostrar optimismo y confianza en el futuro», dijo Fox.

El freno del Parlamento

May ofrecerá su esperado discurso en el congreso el próximo miércoles y afirmó ayer que el Brexit será un éxito, «independientemente del resultado de las negociaciones con la UE», que atraviesan un momento crítico. Reconoció que los meses finales de las negociaciones con Bruselas van a ser «los más duros» pero que su Ejecutivo seguirá centrándose en llegar a un buen acuerdo.

A penas seis meses antes de que Gran Bretaña salga de la Unión Europea –en el mayor cambio de la política exterior y comercial del país en más de 40 años–, el debate sobre cómo abandonar el bloque todavía está en su apogeo, muchos parlamentarios conservadores han amenazado con boicotear el plan en el Parlamento si May continúa al frente.

No en vano, al menos 40 diputados conservadores, con la exministra del Interior, Amber Rudd, a la cabeza de este grupo frenaría, votando en contra en el Parlamento, un intento de Brexit abrupto, si se diera el caso, y sin miedo a airear sus diferencias en público y ante la vista de todo Reino Unido. Birmingham será testigo de esa nueva batalla.

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