«La guerra del inglés en España», apocalipsis de sangre y muerte

El romanticismo nacionalista lo distorsiona todo. En especial, la visión de guerras y conflictos. El apocalipsis de sangre y muerte que supuso la Guerra de Independencia española, nombre utilizado ya en 1809 por el historiador de origen catalán, patriota español, Francisco Javier Cabanes, necesitaba con urgencia una revisión a fondo. Como señala el autor, al final de este extraordinario volumen, «la historia ha sido moldeada por el nacionalismo en detrimento de la verdad». Esta resulta sepultada por la mentira, en forma de oportunista ficción tóxica o de «historia oficial», sin matices. A la invasión de España entre 1808 y 1814 por las tropas francesas de Napoleón y por los ejércitos expedicionarios británicos, la conocen en Gran Bretaña como «guerra peninsular». La geografía define el asunto, como si no hubiera acontecido un drama humano. En Francia, la asimilan al ciclo revolucionario napoleónico, que pretenden fundó la modernidad planetaria, cuando lo que de verdad inventó el corso nefasto fueron la dictadura militar y el terrorismo de Estado.

El esquema basado en semejantes historias nacionales y nacionalistas, británica y francesa, ha contaminado la visión histórica española de las últimas décadas, con una influencia desmedida. La anglofilia, en fase terminal gracias al Brexit, también ha condicionado nuestra visión de la guerra, pues parecía como si los soldados británicos mandados por el despreciativo y miserable Arthur Wellesley ( duque de Wellington) en España, que calificó a sus rapaces y criminales subordinados de «escoria de la tierra», hubieran sido un distinguido grupo de caballeros londinenses. El autor recuerda, por el contrario, que en realidad hubo tres guerras: la de franceses contra españoles, la de españoles contra franceses, y, como evidencian estas más de 1.300 páginas, otra de angloespañoles contra franceses.

Fracaso de las elites

El argumento principal, resumen de una vida dedicada a la investigación, muestra que el prejuicio cultural de británicos contra españoles modeló la visión presente y futura de la guerra, pues el mérito y empeño de los españoles para ganarle la partida a Napoleón nunca ha tenido cabida en su interpretación. Dicho de otro modo, tanto británicos como franceses llegaron a España en 1808 con una actitud de superioridad cultural y con un desdén que preludió los crímenes del colonialismo posterior.

En los once capítulos del libro se tratan la lucha entre aliados, las decepciones mutuas de británicos y españoles, campañas y paisajes, el doble juego permanente y otros muchos asuntos. Al lector le queda claro que tras tanta tragedia, en primer lugar española, se halla un fracaso de las elites: el desistimiento, abdicación cobarde, entreguismo y dejación de quienes debieron evitarla no tiene perdón.

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