La gran coalición alemana debate un nuevo impuesto a las mezquitas

«El objetivo es que el Islam en Alemania se emancipe de la influencia de Estados extranjeros y adquiera una creciente orientación propia», ha defendido en una entrevista el jefe del grupo parlamentario de la CDU Thorsten Frei, en defensa de una propuesta que se debate estos días en el seno de la gran coalición alemana. El establecimiento de un nuevo impuesto a las mezquitas alemanas, argumenta Frei, permitiría a los centros religiosos mantenerse económicamente y prescindir de la financiación que llega desde países árabes, que a cambio exigen la presencia de imanes acreditados por sus gobiernos. Esta exigencia suele implicar la presencia en Alemania de predicadores radicales.

También el experto en Interior del Partido Socialdemócrata (SPD), Burkhard Lischka, considera la idea «digna de discusión». «Reduciría sin duda el riesgo de injerencia externa y radicalización», ha dicho, «aunque queda mucho por concretar en el concepto». La gran coalición cuenta además con el visto bueno de al menos parte de los musulmanes alemanes. El fundador de la mezquita liberal Ibn Rushc-Geothe de Berlín, Seyran Ates, ha declarado que «todo lo que las mezquitas necesitan para su funcionamiento puede ser sufragado por los fieles en el futuro. Está bien que los musulmanes organicen cada vez más la financiación de sus propias comunidades».

En 2018, el Gobierno alemán ha retirado de los presupuestos generales las partidas de gasto de subvenciones a la Asociación de Mezquitas Musulmanas Turcas (DITIB), repartidas por toda Alemania y en las que predica una red de unos 970 imanes enviados desde el Ministerio de Religión de Turquía. Estas mezquitas rechazan a los imanes alemanes formados en las Universidades de Münster, Osnabrück y Tübingen. Solo en 2017 fueron enviados por la organización gubernamental turca Diyanet 350 imanes con visado de trabajo a tal efecto.

Un estudio reciente de la Oficina Federal de Investigación Criminal revela que la radicalización de los islamístas en Alemania se produce en la mezquita (48% de los casos), a través Internet (44%), en los llamados seminarios islámicos (27%) y en el ámbito familiar (20%), todos ellos espacios de difícil acceso y control para los poderes del Estado. Con unos cinco millones de musulmanes, aunque menos de la mitad de cinco rezos diarios, las autoridades alemanas reconocen no saber con exactitud cuántas mezquitas hay en el país, cómo se financian o quien dirige la oración. Visibles y con minarete hay unas 150, pero la cifra real se aproximaría a las 2.600, por lo que el primer obstáculo para el nuevo impuesto es la realización de un censo fidedigno.

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