La gorra de béisbol

En 1860 el equipo de béisbol de los Brooklyn Excelsiors estrenó una gorra ceñida a la cabeza con una visera larga, modelo precursor de lo que habría de convertirse en un «All American classic». Desde entonces la gorra norteamericana ha protegido las cabezas de medio mundo del sol, ya sea practicando el béisbol, el tenis, el jogging o la vela. Aunque unas veces se lleva con más acierto que otras.

La visera permite proteger los ojos de la radiación solar y facilitar la visibilidad, algo esencial en verano. Desde los años 40, estas gorras servían también para identificar a los jugadores de cada equipo, portando las siglas o el logo del club. La imagen de Jackie Robinson con su gorra de béisbol se hizo famosa, ya que se trataba del primer jugador afroamericano en ser admitido en la liga principal.

Ya en los años 80, la gorra de béisbol se ha convertido en un accesorio práctico y en una pieza más del puzzle de la moda. Disponibles en cualquier diseño, color, material y forma, son a menudo adaptables, realizándose en una sola talla, para ellos y ellas. Llevadas por los cantantes de rap, por los estudiantes norteamericanos -a todas horas- o por los peruanos que llegan a la ciudad procedentes de los pueblos de la sierra de su país, las gorras de béisbol han perdido gran parte de su encanto y se suele abusar de su uso, llevándose en espacios interiores como cines o restaurantes.

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