«La gente que nos sigue sí estará jodida, me dicen que no lo deje»

La historia de cómo Johnny Cifuentes se unió aBurning es una de esas que ya no pueden ocurrir hoy en día, en esta hiperactiva sociedad digitalizada. «Me acuerdo perfectamente, a pesar de tantas noches de conciertos y borracheras», bromea el cantante y teclista.

«Había unos locales de ensayo en la carretera de Barcelona, a los que llamábamos los locales de Papi, porque todos éramos unos chinorris. Yo tenía un grupo en Carabanchel, ZVAX, y nos pegábamos todo el viaje en metro y camioneta hasta allí. Un día, después de un ensayo, yo veía que el grupo se desmoronaba. Me quedé práticamente solo, y allí había un tío, un monje de Tarragona que se llamaba Jaume, que me empezó a enseñar a tocar el piano. Me pasaba los días allí con él, y un día, en los locales de enfrente estaban Burning ensayando. Salió Pepe Risi, que ya me conocía de verme por allí y me dijo: “¿Pero qué haces aquí tan solo tío? Venga, vente con nosotros, que necesitamos un pianista”. Yo creo que me tiró los tejos porque yo tenía equipo de voces y ellos no (risas). Así es como empezó la historia».

Sólo faltan tres conciertos, y Burning se acabará. ¿Cómo se siente?

Después de un montón de años dándole a esto, no ocurre nada especial en mí. La gente que nos sigue sí estará jodida, me dicen que no lo deje, que por favor sigamos un poco más. Pero estoy dando un volantazo que implica colgar las botas de Burning. El rock no se puede dejar, a no ser que te deje él. El futuro es impredecible, pero Burning termina aquí. Han sido más de dos mil conciertos, no hemos faltado a ni uno, ni por enfermedad ni por nada. Cuarenta y cinco años de carretera, y tengo sesenta y cuatro años. Si no lo hago ahora no lo hago nunca. Quiero dejarlo sin tristeza. Tengo otro proyecto que saldrá próximamente. Ya hablaré de él en su momento, ahora solo toca hablar de Burning.

Johnny Cifuentes, lider del grupo musical Burning
Johnny Cifuentes, lider del grupo musical Burning – Juan Piedra/ABC

Su último disco, «Pura Sangre», es perfecto para terminar. Supone un final con el listón alto. Aunque por otro lado, podría ser la excusa para no dejarlo, ya que están en forma.

Sí, es una paradoja, pero las cosas ocurren en su momento. Nunca pensé que sería el último cuando lo hicimos. Es un disco muy bueno, la verdad. El concierto de La Riviera los vamos a grabar, ya veremos qué hacemos con eso. Pero sí necesitamos alejarnos un poco de la madre Burning, nos va a venir bien. Me estoy independizando con sesenta y cuatro años (risas).

Burning tradujo el romanticismo macarra a todo esa gente que no lo entendía, que no sabía verlo.

Joder, muy bueno tío. Éramos pura verdad. Hemos sido de extrarradio, hablando de tú a tú, que es como empezó el rock’n’roll. El rock madrileño nació en los barrios.

Con el cambio de siglo, los grupos de rock español más populares empezaron a dejar de hablar de esa forma, ¿no cree?

El rock ha evolucionado hacia otros sitios, sí. Se basa en otros valores, en otras experiencias. Cada uno hace lo que puede, y cada cosa tiene su momento.

Pero siempre habrá esperanza para el rock de barrio

Desde luego. Yo me paso por locales de Carabanchel y hay grupos desconocidos que son buenísimos. Mucho mejores que nosotros. Me deprime mucho ver las cosas que tienen éxito hoy en día. Pero sigue habiendo muy buena cosecha de rock’n’roll.

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