La Garra del handball, en los Panamericanos: hasta dónde pueden llegar las chicas, con la llama de Tokio a lo lejos

El grito de Camila Bonazzola (8) en el triunfo sobre Estados Unidos Crédito: Prensa Lima 2019

LIMA.- En algún momento atronó el tema “Under Pressure”, de Queen, en la sede de La Videna. Pero la realidad es que la selección argentina femenina de handball jamás sintió verdadera presión en su debut en los Juegos Panamericanos: dio el primer paso al superar a Estados Unidos por 26 a 15, por el Grupo B. Un éxito que se fue cocinando rápido y con la autoridad del que tiene mayores prestaciones que el rival.

Se podría decir que este equipo nacional tiene un objetivo deportivo y, a continuación, un sueño. La meta deportiva es sortear el filtro de Cuba en una hipotética semifinal, ya que si no sucede algo extraño, la Argentina ganará los tres partidos de la primera rueda: ya lo hizo hoy frente a las estadounidenses, para después ajusticiar a Perú y a República Dominicana, este último el rival más complejo pero accesible.

La gran medida en este certamen para Argentina, entonces, serán las cubanas, que es un equipo formado por chicas que actúan en clubes europeos y que ya superó a la selección hace cuatro años, en Toronto 2015. Si se llegara a superar esa valla ante las caribeñas, aparecerá el sueño, que toma forma con Brasil en la final. Hoy, ganarles a las brasileñas es lo más semejante a ciencia ficción, ya que conserva la base del equipo que fue campeón del mundo en diciembre de 2013 en el Mundial de Serbia. La columna vertebral se mantiene vigente, más allá de que está un poco pasado en años, con varias que superan los 30.

Sucede que este equipo argentino está totalmente reseteado a partir de la llegada de Daddy Gallardo, aquel que hizo historia con los Gladiadores al participar en dos Juegos Olímpicos consecutivos. Fundamentalmente empezó a corregirse el aspecto físico, que era el punto más bajo del conjunto femenino durante la gestión de Eduardo Peruchena. De esta forma, el cuerpo técnico sumó a Priscilla Alvarez, una preparadora física que viene del rugby y que le dio al plantel un carácter de mayor contacto y de más agresividad en el cuerpo a cuerpo, en un deporte tan fragoroso como es el handball.

El intento de Elke Karsten ante la marca de una estadounidense Crédito: Prensa Lima 2019

A partir de esa mejora física debería reducir un poco las diferencias con Brasil en su juego posicional. Y en caso de minimizar las pérdidas y errores en ataque, Argentina podría hacer un partido “largo” como ya lo ha conseguido en otras oportunidades. Hay dos antecedentes positivos: el empate en Viña del Mar en los Juegos Sudamericanos de 2014 -las chicas ganaban por seis y después no tuvieron cierre- y la final de Toronto 2015, con los dos equipos ya clasificados para Río, donde Argentina concretó un gran primer tiempo y después terminó perdiendo por cinco tantos.

Por supuesto, el desafío en una eventual final ante Brasil es complicadísimo: las dirigidas por Gallardo quizás podrían ganar uno de diez enfrentamientos. Pero la Garra estará dispuesta a intentarlo de nuevo, con la llama de Tokio flameando a lo lejos. Qué mejor motivación que reencontrarse con los cinco anillos.

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