La gala anual de la Obra Cultural Balear se convierte en un acto de apoyo al secesionismo catalán

La entrega de los galardones que cada mes de diciembre otorga la Obra Cultural Balear (OCB) en el marco de la «Nit de la Cultura» («Noche de la Cultura») se convirtió ayer, por segundo año consecutivo, en un acto de apoyo a los políticos catalanes vinculados al «procés» que desde hace meses se encuentran en prisión preventiva. El evento se celebró, como viene siendo ya tradicional, en el Teatro Principal de Palma. La gala, que fue retransmitida por el canal autonómico balear IB3, tuvo un carácter reivindicativo ya desde el comienzo. Así, en el centro del escenario había sido colocado, por ejemplo, un gran lazo amarillo.

El acto empezó con la actuación de Glossadors de Mallorca, que hicieron referencia a la supuesta «censura» que existiría hoy en España y que defendieron la «lengua nacional», que sería el catalán. Algunas de las frases que se pudieron escuchar durante su actuación fueron «la cultura es ser libre, por eso nos hemos juntado, y por eso hemos glosado hoy dentro de este teatro, para luchar y para combatir hasta tener libertad», «es la que nos niega España, la libertad de expresión, pero hay una generación a quien ya nadie engaña, porque tenemos fuerza y maña, y trabajamos con dignidad» o «que se alejen vientos perversos, que nos han asesinado».

A continuación, intervino el actual presidente de la OCB, Josep de Luis, quien hizo un balance de las iniciativas llevadas a cabo por dicha entidad en los últimos doce meses. De Luis equiparó el exilio que vivió a partir de 1939 el músico Baltasar Samper fuera de España, por la «falta de democracia», con la situación de los políticos catalanes que ahora residen en Bélgica. «Actualmente, también la misma falta —de democracia— está forzando exilios», afirmó. Asimismo, De Luis señaló que «así como en los años setenta la OCB asumió un papel clave en la lucha contra la dictadura, en los próximos tiempos se tendrá que reforzar mucho la sociedad civil, como línea de vanguardia en defensa de los valores democráticos».

La OCB, creada en 1962, fue en el pasado un referente en la recuperación de la lengua y la cultura propia de las Islas, pero a lo largo de la última década ha pasado a ser, esencialmente, una de las principales entidades soberanistas del Archipiélago. En la actualidad, recibe subvenciones del Gobierno balear, el Consell de Mallorca, el Ayuntamiento de Palma y la Generalitat de Cataluña. La OCB forma además parte de la denominada Federación Llull, creada en Palma en 1990 y conformada también por Acció Cultural del País Valencià y por Òmnium Cultural.

Cargos políticos

Entre los cargos políticos que asistieron a la gala de ayer por la noche se encontraban la vicepresidenta del Gobierno balear y consejera de Turismo, Bel Busquets, y el presidente del Consell de Mallorca, Miquel Ensenyat, ambos de la formación ecosoberanista MÉS. También acudieron al evento la consejera de Cultura del Ejecutivo regional, Fanny Tur, y el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Palma, Llorenç Carrió, igualmente de MÉS. En la Comunidad gobierna en la presente legislatura la socialista Francina Armengol, que cuenta en su Ejecutivo con miembros de MÉS por Mallorca. Armengol tiene además el apoyo parlamentario externo de MÉS por Menorca y de Podemos. Por lo que respecta al Consell de Mallorca y al Ayuntamiento de Palma, en ambas instituciones gobiernan sendos tripartitos conformados por el PSOE, MÉS y Podemos.

El año pasado Busquets y Ensenyat habían asistido ya también a la gala de la OCB, que contó con la presencia de la entonces presidenta de la Diputación Permanente del Parlament de Cataluña, Carme Forcadell. Entre los premiados en la edición de 2017 estuvieron el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, y el entonces presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, que fueron reconocidos con el premio Gabriel Alomar. Cabe recordar que los «Jordis» se encuentran en prisión preventiva desde octubre del pasado año. En ese contexto, en la gala de ayer había en la primera fila un asiento vacío, destinado a Cuixart. En dicho asiento había sido colocado un lazo amarillo «como símbolo de los valores democráticos y los derechos humanos», en palabras del presidente de la OCB.

El vicepresidente de Òmnium, Marcel Mauri, sí acudió al acto de ayer por la noche. Mauri leyó públicamente un escrito de Cuixart, que fue redactado el pasado 20 de diciembre. «Cada libro abierto hace un poco más pequeño el odio y la intolerancia de la extrema derecha», escribió Cuixart en su texto, para añadir: «Toda la solidaridad para Valtonyc y cada uno de los creadores víctimas de la represión de este Estado lleno de miedo». El escrito acababa con un «Visca Catalunya i els Països Catalans».

Peticiones de «libertad»

Varios de los galardonados en la edición de este año de la «Nit de la Cultura» equipararon ayer, en mayor o medida, la España democrática actual con la de la dictadura franquista. Así, el representante de la entidad Ca S’Artiller, que obtuvo el premio Emili Darder, y el representante del Club Scrabble Eivissa, que logró el Francesc de Borja Moll, acabaron sus respectivas intervenciones pidiendo la «libertad para los presos políticos». Por su parte, la persona que recogió el premio Miquel dels Sants Oliver, por la serie de IB3 «Nunca nieva en Palma», afirmó que explicar «con libertad» es «una cosa cada vez más difícil en este Estado». A continuación, añadió que si dicha serie es como es, ha sido «porque hemos hecho, más o menos, lo que nos ha dado la gana, y tenemos ganas de poder seguir haciendo más o menos lo que nos dé la gana, sin el peligro de tener que acabar en la prisión o exiliados, por tanto, libertad por favor».

Por su parte, la guionista del cortometraje «Woody & Woody», Laura Gost, que recibió ayer el premio Bartomeu Rosselló-Porcel, dijo que 2018 ha sido un año con «algunos momentos dolorosos», por ejemplo en lo relativo a la «vulneración reiterada de un derecho tan fundamental e intocable como es el derecho a la libertad de expresión». Para Gost, «un mundo sin libertad de expresión será, seguramente, un mundo mucho más triste y sin duda desolador, por tanto, no podemos permitir que eso se pierda». Otro de los galardonados fue el grupo Txarango, que obtuvo el premio Gabriel Alomar. Uno de los músicos del grupo dijo que dedicaban dicho premio a «todas las personas que sufren represión en este Estado tristemente miserable tantas veces». La gala de la «Nit de la Cultura» acabó con la interpretación del himno de Mallorca, «La Balanguera».

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