La frase que cambi√≥ todo: “En la casa del cura pasan cosas”

La frase fue contundente: “Algunos de los chicos del hogar me contaron que en la casa del cura pasan cosas. El padre Mercau abusa de otros compa√Īeros de ellos”. Karina, quien se desempe√Īaba como maestra en el hogar San Juan Diego, en la localidad de Ricardo Rojas, en el partido de Tigre, dijo esas palabras ante la Justicia y dej√≥ al descubierto que por lo menos cinco de los 21 chicos alojados en ese establecimiento hab√≠an sido abusados sexualmente, entre 2001 y 2004, por el sacerdote que deb√≠a cuidarlos: Jos√© Antonio Mercau.

Actualmente el cura est√° en libertad. La Justicia lo busca para notificarle que fue rechazado el recurso extraordinario que hab√≠a presentado contra la condena de 14 a√Īos de prisi√≥n que un tribunal de San Isidro le impuso por violar a los chicos del hogar que dirig√≠a.

Las v√≠ctimas fueron menores en situaci√≥n de vulnerabilidad, que concurr√≠an al hogar porque sus familias no pod√≠an darles de comer y en el establecimiento, adem√°s de alimentarlos, deb√≠an cumplir con el requisito de estudiar. El sacerdote ten√≠a poder para decidir qui√©n se quedaba en el hogar o qui√©n volv√≠a a su casa. Y el cura se aprovech√≥ de esa situaci√≥n, seg√ļn qued√≥ expuesto en la investigaci√≥n. “Para qu√© lo voy a contar si ya es tarde”, exclam√≥ uno de los menores que se animaron a relatar el infierno que vivieron en el hogar en el que estaban como pupilos. Cuando el chico dijo esta frase ten√≠a 17 a√Īos. Hab√≠a sido abusado desde que ten√≠a 12 a√Īos por el sacerdote.

Para resguardar su integridad, se mantendrá reserva sobre las identidades de ese testigo y de otras víctimas.

“Los abusos ocurr√≠an algunos d√≠as de la semana y tambi√©n los s√°bados. El padre me llamaba durante la madrugada. Cuando el cura te llamaba a esa hora sab√≠a lo que me esperaba. Sab√≠a que me iba a abusar. Entraba en la habitaci√≥n y me esperaba desnudo”, expres√≥ la v√≠ctima. Mercau convalid√≥ este testimonio y los dichos de otros cuatro chicos. En un juicio abreviado fue condenado a 14 a√Īos de prisi√≥n por abuso sexual agravado.

“Por las circunstancias en las que los abusos fueron cometidos, por su duraci√≥n en el tiempo, por su car√°cter degradante y por la vejaci√≥n sexual a la que fueron sometidos los menores, constituyeron actos que implicaron un grave agravio a la integridad sexual de las v√≠ctimas. Tambi√©n fue humillada su dignidad como seres humanos”, expresaron en la sentencia los magistrados del Tribunal Oral N¬į 7 de San Isidro.

Expulsado de la Iglesia

Tan intenso era el miedo de los menores que, ante la imposibilidad de denunciar los abusos, grabaron en un casete los detalles de c√≥mo fueron las vejaciones. “Ten√≠amos miedo de que nos mandaran a otro lado. Por eso nadie se animaba a decir nada. Los viernes o s√°bados, cuando nos dejaban en penitencia, grabamos un casete relatando lo que pasaba. Despu√©s lo tiramos porque ten√≠amos miedo de las represalias”, expres√≥ el testigo.

En noviembre de 2014, el papa Francisco resolvi√≥ expulsar de la Iglesia al cura Mercau. “El Santo Padre ha decretado la dimisi√≥n del presb√≠tero Jos√© Mercau. Ha perdido autom√°ticamente los derechos propios del estado clerical, quedando privado de todo el ejercicio del ministerio sacerdotal”, consign√≥ el comunicado oficial del Obispado de San Isidro.

Mercau pas√≥ m√°s de cuatro a√Īos preso. Parte de esa detenci√≥n la cumpli√≥ de forma morigerada, en el monasterio benedictino Santa Mar√≠a, de la localidad bonaerense de Los Toldos, a 48 kil√≥metros de Jun√≠n. Ese beneficio hab√≠a sido concedido, en 2010, por la Sala III del Tribunal de Casaci√≥n Penal bonaerense. Pero “las autoridades de dicho monasterio solicitaron al tribunal que, por una cuesti√≥n de espacio, no pod√≠an seguir alojando a Mercau y rogaron reiteradamente que lo retirasen”. Entonces, la defensa del cura acusado ofreci√≥ como alternativa que Mercau fuera alojado en una residencia para j√≥venes de la localidad de O’Higgins.

Al realizar una inspecci√≥n, los jueces comprobaron que el nuevo lugar para cumplir el arresto era un predio que no reun√≠a las condiciones necesarias de una prisi√≥n domiciliaria, donde era posible que el acusado tuviera contacto con j√≥venes, de entre 18 y 25 a√Īos, y donde no hab√≠a posibilidades de poder restringir el acceso del imputado a internet. Entonces, el cura fue enviado al penal de Jun√≠n. En 2011, Mercau admiti√≥ que cometi√≥ los abusos contra los chicos y, en un juicio abreviado, fue condenado a 14 a√Īos de prisi√≥n.

Por la aplicaci√≥n de la denominada ley del 2×1, que permit√≠a computar doble cada d√≠a que un condenado pasara en la c√°rcel sin que la sentencia en su contra quedara firme, el cura logr√≥ que se licuara la pena y recuper√≥ la libertad en 2014. La mencionada norma hab√≠a sido derogada en 2004 a partir de una iniciativa de Juan Carlos Blumberg, pero estaba vigente en el momento en que ocurrieron los abusos de Mercau, entre 2001 y 2004. En este caso, la C√°mara de Casaci√≥n consider√≥ que hab√≠a que aplicar el principio de la ley m√°s benigna y acept√≥ el pedido de la defensa del sacerdote para que se diera por cumplida la pena. En marzo de 2014 el cura abandon√≥ el penal de Campana.

Todos los testimonios de las v√≠ctimas fueron ratificados por los psic√≥logos que realizaron entrevistas con los menores y confirmaron los da√Īos sufridos por los chicos. “El menor ha padecido una situaci√≥n traum√°tica, con presencia de sintomatolog√≠a compatible con abuso sexual. Ante una supuesta metodolog√≠a de premios y castigos el ni√Īo se habr√≠a inhibido en su falta de poner palabras o verbalizar su vivencia sentida como un ataque al yo, expresando, de forma inconsciente, su temor y rechazo a trav√©s de la agresi√≥n o impulsividad”, concluy√≥ uno de los peritos.

Mientras el sacerdote cumpl√≠a su condena en el penal de Campana realiz√≥ una entrevista para solicitar que le concedieran las salidas transitorias. En una de esas charlas afirm√≥ que, en su juventud, hab√≠a concurrido a un taller de artes pl√°sticas del profesor Peter Malenchini. Tanto Malenchini como Mercau tienen una imputaci√≥n en com√ļn: ambos fueron acusados de haber abusado sexualmente de j√≥venes a los que deb√≠an cuidar. Malenchini nunca fue condenado a pesar de haber sido denunciado por nueve alumnos del colegio San Juan el Precursor, de San Isidro, en el que dictaba clases.

Mercau, en tanto, integró el listado de los 64 sacerdotes denunciados por abusos sexuales en la Argentina. Admitió haber sido un abusador para evitar que lo condenen a una pena más grave. Cuando salió de prisión, regresó a Junín para pasar sus días en el colegio religioso dirigido por el sacerdote que en 2014 era vicario del Servicio Penitenciario Bonaerense. Pero los padres de los alumnos, al conocer la noticia sobre la presencia del cura, solicitaron que lo desalojaran de la institución. Entonces, Mercau se convirtió en un paria.

Expulsado de la Iglesia, ni siquiera la Justicia conoce hoy su paradero, ya que se lo busca para comunicarle el rechazo al recurso que presentó contra su sentencia.

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