La fórmula caduca del Mundial de Clubes

A pesar de tener el 2019 a la vuelta de la esquina, la FIFA todavía no ha anunciado dónde se jugará el Mundial de Clubes del próximo año, una situación inédita para el máximo organismo del fútbol. Si de algo no peca la institución dirigida hoy por Gianni Infantino es por la improvisación. Las Copas del Mundo se adjudican con siete años de antelación, y las competiciones de clubes, como el Mundialito, con dos-tres años de margen, como ha ocurrido con el anterior y el vigente torneo. Fue el 21 de marzo de 2015 cuando la FIFA anunció que los Mundiales de Clubes de 2017 y 2018 se jugarían en Emiratos Árabes Unidos, con Abu Dabi y Al Ain como sedes. Hoy, a 21 de diciembre de 2018, no hay sede, ni fechas ni decisión alguna respecto a la próxima edición. ¿Por qué?

La explicación es tan sencilla como compleja llevarla a buen puerto. La FIFA es consciente que el actual torneo está obsoleto. Si utilizamos la lógica y damos por ganador al Madrid mañana, en sus trece ediciones con este modelo, once Mundiales de Clubes habrían sido ganados por el campeón de la Champions y solo dos por el de la Libertadores. La tradicional y emocionante rivalidad de los duelos entre los campeones de Europa y Sudamérica estaría totalmente finiquitada. De hecho, en tres de las cinco últimas ediciones, el fútbol africano y asiático incluso le ha quitado al representante de la Conmebol la plaza en la final.

Desde esta justificación deportiva, la obsesión y objetivo de la FIFA es la creación de un nuevo formato, que quiere estrenar en junio de 2021, reuniendo a 24 equipos divididos en ochos grupos de tres, en un Mundial que duraría tres semanas y que se celebraría cada cuatro años, utilizando las fechas que hasta ahora se reservaban para la Copa Confederaciones.

Para ello, según pudo saber ABC, desde el pasado mes de octubre tiene en marcha un grupo de trabajo conformado por un representante de cada una de las seis confederaciones (UEFA, Conmebol, AFC, CAF, Concacaf y OFC) y liderado por el secretario general adjunto de la FIFA, el exfutbolista Zvonimir Boban, seguramente el mejor jugador de la historia de Croacia junto a Modric.

Estas siete personas llevan tres meses trabajando en este nuevo Mundial de Clubes, con la idea de presentar un atractivo proyecto en el próximo Consejo de la FIFA, que tendrá lugar el 15 de marzo en Miami. En la ciudad de Florida se darán a conocer públicamente todos los detalles del nuevo formato: vacantes de cada continente, país organizador, calendario, sedes, horarios y formato de competición. Pero se espera que antes de dicha cita haya ya un acuerdo absoluto para sacarlo adelante, lo que acabaría definitivamente con el Mundial de Clubes como lo conocemos hoy, jugado por los campeones de cada confederación y un equipo del país organizador, como fue el Al-Jazira el pasado año y el Al Ain, flamante finalista, en la actual edición.

Sobre la mesa hay una multimillonaria propuesta de un consorcio de capital japonés, árabe y estadounidense de 25.000 millones de euros a distribuir en doce años, o lo que es lo mismo, durante cuatro Mundiales de Clubes. Esto multiplicaría por más de diez las ganancias que a día de hoy reciben los equipos participantes en el actual formato. Para que se hagan una idea, el campeón del sábado ingresará unos cinco millones de euros. Con el nuevo Mundial de Clubes, las ganancias superarían los cincuenta ‘kilos’.

Quién lo jugaría

En el cupo de plazas, la mitad de los participantes vendrían de Europa, y en su método de designación, según filtró la propia FIFA el pasado año en su Consejo celebrado en Bogotá, estarían los cuatro últimos ganadores de la Champions, los últimos cuatro finalistas y los otros cuatro con mejor coeficiente. Para Sudamérica, habría cinco huecos. Asia, África y Oceanía, tendrían dos equipos por cada confederación. Y Oceanía tendría un representante. Hasta aquí todo suena celestial, pero no para la UEFA, que es la confederación que más fuerza tiene de la seis y la que más implicación tendría en el torneo, escenarios que han provocado el recelo y las exigencias de su mandatario, Aleksander Ceferin.

El presidente de la UEFA teme que el nuevo formato pueda pisotear el liderazgo de la Champions, de lejos el torneo de clubes más prestigioso del planeta. Doce equipos de Europa en el nuevo Mundial es como una mini Liga de Campeones que podría pisar el protagonismo del torneo continental. Tan escrupuloso es el dirigente esloveno con la Champions que, de momento, ha logrado evitar que la Superliga europea salga adelante. Y su pensamiento, a día de hoy, es hacer lo mismo con el nuevo Mundialito que le ofrece Infantino.

Además, Ceferin cree que el renovado formato pondría aún más zancadillas a unos jugadores ya sobrepasados por el elevado número de partidos al año. Y, también, considera que este futuro Mundial, bañado en oro, debe ser repartido con ecuanimidad a las seis confederaciones participantes, y ahí UEFA no intuye que vaya a comer de esa tarta lo que se merece. Para el presidente, el 75% de la riqueza del fútbol la produce Europa, y ese no sería el porcentaje que ingresaría en este hipotético Mundial de Clubes, una competición que desde el domingo entra en periodo de hibernación.

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