La feroz tribu que escogió vivir al margen del mundo

En este mundo cada vez más globalizado cuesta creer que aún existan sociedades que se mantienen por propia voluntad al margen de la civilización. Entre quienes a día de hoy se resisten a abandonar una forma de vida primitiva se encuentran los sentineleses. Aborígenes de la pequeña isla de Sentinel del Norte -ubicada en el archipiélago de Andamán (India)-, esta tribu compuesta por unas 40 personas, según el censo de 2001, se convirtió ayer en noticia debido al asesinato del estadounidense John Allen Chau, un misionero cristiano que, al parecer, fue introducido en la isla gracias a la ayuda de dos pescadores. Según el testimonio de esos pescadores, miembros de la tribu dieron muerte a Chau con arcos y flechas, abandonando su cuerpo en la playa. La familia del misionero confirmó su fallecimiento a través de las redes sociales.

Lo cierto es que la muerte de este norteamericano no es un caso aislado. Si uno busca información en Google sobre la tribu, lo primero que se encontrará son noticias referentes a los ataques de sus miembros contra cualquier extraño. En 2006, por ejemplo, acabaron con la vida de dos pescadores que arribaron a sus costas tras sufrir un naufragio. Al igual que ha ocurrido en el caso de Chau, no permitieron que las autoridades indias retiraran sus restos. Y es que, si por algo se caracterizan los sentineleses es por su celo extremo.

No consienten que nadie ajeno se acerque a las playas de la isla, ni siquiera los funcionarios del Gobierno o las entidades que los estudian, que se deben de conformar con observarlos desde barcos, siempre anclados fuera del alcance de sus flechas y lanzas.

«Los sentineleses han demostrado una y otra vez que quieren que se les deje solos. La ocupación colonial británica de las islas Andamán diezmó las tribus que vivían allí, aniquilando a miles de indígenas», señaló ayer en un comunicado Stephen Corry, director de Survival International, una organización dedicada a proteger los derechos indígenas.

A día de hoy, todavía no se sabe mucho sobre la cultura y la forma de vida de los sentineleses. Parece ser que viven divididos en tres pequeñas comunidades y que durante la mayor parte del año residen en unas largas casas comunales. Son buenos pescadores y, a diferencia de la mayoría de tribus que habitan las islas de Andamán, fabrican sus propias canoas, con las que navegan sin alejarse demasiado de la costa.

Aunque en la actualidad el Gobierno indio solo acude a la Sentinel del Norte en ocasiones muy puntuales, a finales del siglo pasado algunos funcionarios comenzaron a visitar regularmente la isla. Llevaban consigo regalos con los que pretendían ganar la confianza de la tribu. En 1991, incluso, lograron que algunos de sus miembros se acercaran y recibieran de sus manos unos cuantos cocos. Pero fue algo puntual. En 1996, India decidió poner fin a los intentos de entrar en contacto con esta sociedad. La entrada a la isla, además, está prohibida.

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