La familia Franco tendrá que mostrar al público las estatuas del Maestro Mateo

Tras personarse en la causa abierta para recuperar el pazo de Meirás para el patrimonio público, la Xunta ha aprobado este viernes, en el Consello semanal, la declaración de Bien de Interés Cultural, la «máxima protección», de las nueve esculturas atribuidas al Maestro Mateo y su taller, de las que dos se encuentran «en manos de la familia Franco», por lo que se exigirá que puedan ser visitadas «por lo menos, cuatro veces al mes», según ha precisado Alberto Núñez Feijóo al anunciar esta medida en la rueda de prensa posterior a la reunión del ejecutivo autonómico en la sede de San Caetano.

Las esculturas están datadas en los años 1180 y 1210 (siglos XII y XIII) y pertenecen, además de a la familia Franco -en el caso de las que representan a Abraham e Isaac-, a la Catedral de Santiago y el Museo de Pontevedra. En el caso de las dos primeras, el presidente de la Xunta ha recordado que el caso está «judicializado», dado que el concello de Santiago reclamó la propiedad, y si bien un juzgado de Madrid consideró que, por razones de prescripción, la propiedad le corresponde a la familia Franco, el consistorio está dispuesto a insistir. «Por lo que sabemos, va a ser recurrido», ha indicado Feijóo, quien ha incidido en que les «corresponde esperar la sentencia«.

El jefe del ejecutivo gallego ha apuntado que la tramitación de los 9 BIC no recibió alegaciones y que tiene todos los informes preceptivos favorables. Preguntado por si la Xunta se prepara para una batalla con los Franco, por la exigencia de mostrar al público las estatuas, ha indicado: «Con independencia de la propiedad, tienen que poder ser visitadas un mínimo de cuatro días al mes. Vamos a esperar la sentencia, a quién otorgan la propiedad definitiva. Esas estatuas«, ha insistido, «se van a poder visitar, por lo menos, cuatro días al mes».

Todavía sobre una posible pugna, ha explicado que «si no se cumple la decisión» de la declaración de las esculturas como BIC, «actuaremos en consecuencia, la obligación es conocida y emana de la ley». En este sentido, ha puesto como ejemplo el propio pazo de Meirás, declarado BIC en 2008. En el caso de las estatuas, «aún no empezamos». «Vamos a presumir», dados los antecedentes, «no volver otra vez a tener incidencias en las visitas y poder ver las estatuas, vamos a ser respetuosos con todos y que cumplan sus obligaciones».

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