La familia de Rosendo se libra del banquillo por el delito de blanqueo

La primera sesión del juicio contra el líder de la presunta secta de Oia sirvió este miércoles para clarificar en qué va a consistir este farragoso y dilatado proceso, que el abogado del principal acusado trató de suspender sin lograrlo. Por una parte, y tal y como adelantó la sección cuarta de la Audiencia de Pontevedra, la mujer y los dos hijos de Miguel Rosendo se libran de sentarse en el banquillo de los acusados al entender el tribunal que la acusación particular no está legitimada para acusarlos de blanqueo de capitales. En este punto, el fiscal del caso ya había anotado que él no continuó adelante con esta acusación porque «no hay prueba de cargo» ya que la cantidad defraudada debe superar los 12.000 euros y en este caso no alcanza por 2.000 euros.

En la sesión de este martes, durante la que Rosendo estuvo presente, también se denegó la suspensión solicitada por el abogado del principal acusado concluyendo que esa presunta «vulneración de derechos fundamentales» alegada por el letrado Marcos García Montes se resolverá en sentencia. Acusado de los delitos de agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas, contra la integridad moral, estafa y apropiación indebida, Miguel Rosendo se enfrenta a una petición de prisión de 85 años en el caso de la acusación particular y de 66 años en el caso del Ministerio Público.

También solicitó la nulidad del proceso la letrada de Ivana Lima e Iria Quiñones, que resaltó que la defensa no contó con el tiempo necesario para finalizar el volcado de los dispositivos informáticos y que, además, «hay dispositivos dañados y en parte borrados». Ante este reproche, la respuesta del tribunal fue contundente al asegurar que ese volcado «ya fue admitido como prueba».

Ánimo de «dominar y manipular»

Una vez realizados los trámites previos, durante la sesión de este jueves se iniciará la ronda de declaraciones de los acusados, empezando por el presunto líder de la secta, a punto de cumplir cuatro años en prisión provisional. Además de Rosendo se juzgará a otras cuatro personas, entre ellas dos pseudomonjas o «consagradas», para quienes el fiscal pide dos años de prisión por un delito de asociación ilícita. Tanto el fiscal como la acusación particular defenderán que en 1989 Miguel Rosendo fundó una asociación que se mantuvo en el tiempo hasta 2012 «con el ánimo de dominar y manipular a sus miembros para someterlos a su voluntad, garantizando su total entrega y disponibilidad». Durante ese tiempo, a sus seguidores les impuso unas estrictas normas de conducta para cuyo cumplimiento no dudó en «usar la violencia», sostienen.

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