La escena internacional pasó por Timbre 4

Timbre 4 colmado de espectadores por el Festival Temporada Alta (TABA) Crédito: Laura Mastrocello

M√°s de dos mil personas participaron de la s√©ptima edici√≥n del Festival Temporada Alta en Buenos Aires, un encuentro internacional que desde 2013 se realiza todos los a√Īos en Timbre 4 y que pareciera volverse invencible a las crisis econ√≥micas, la sobreoferta de espect√°culos y el √°nimo oscilante de un p√ļblico cada vez m√°s dif√≠cil de conquistar en Buenos Aires.

Durante diez d√≠as de verano -el festival se hizo en las dos salas de Boedo- existi√≥ una comuni√≥n m√°gica y sorprendente entre varios aspectos del teatro que en Buenos Aires suelen estar disociados. Por ejemplo, que el p√ļblico sub 25 pueda disfrutar y compartir espect√°culos junto con personas mayores de 50 a√Īos; que obras que subsisten en los m√°rgenes del teatro, como el clown, la danza y el teatro de objetos, tengan un lugar central en la programaci√≥n y resulten propuestas atractivas y convocantes para espectadores diversos y que se encienda la llama para la experimentaci√≥n y las creaciones en vivo, como un punto de partida para nuevas obras de arte que pueden probarse con el p√ļblico y los actores.

En esta edici√≥n de TABA (as√≠ se define a este festival que es una coproducci√≥n con el Festival de Temporada Alta de Girona) se programaron nueve espect√°culos internacionales, vinieron obras desde Espa√Īa, Per√ļ, Uruguay, Colombia, Suiza, Alemania, Finlandia y Chile y el clima festivalero continu√≥ despu√©s en charlas, conferencias y workshops. Adem√°s, se hizo el famoso torneo de dramaturgia transatl√°ntico, un concurso literario en el que los textos se leen e interpretan por actores en un ring de box y el p√ļblico, mediante votaci√≥n popular, determina cu√°l es el texto ganador. “La gente espera este torneo, ya saben c√≥mo son las reglas, que son dos textos que se leen, de media hora aproximadamente cada uno y que despu√©s se vota. Al p√ļblico le gusta participar y debatir sobre las cualidades de cada obra. En este torneo se han le√≠do por primera vez textos como El cr√©dito, que despu√©s fue una obra con una temporada en el teatro comercial. Para los autores es una oportunidad para probar sus obras con el p√ļblico y con los actores. Se arma algo muy divertido y si fuera una mera presentaci√≥n de teatro le√≠do no tendr√≠amos esta convocatoria”, dice Maxime Seug√©, uno de los productores art√≠sticos de Timbre 4.

La obra catalana Calma, con Guillem Albà Crédito: ANNA

Con un criterio muy focalizado en las producciones de teatro independiente y en obras de teatro que circulan por fuera de los circuitos tradicionales, los espect√°culos que se presentaron en esta edici√≥n tambi√©n tuvieron un di√°logo muy contempor√°neo con los problemas, angustias y vidas de las personas de esta √©poca. As√≠ fue el caso de la pieza catalana Calma, en la que Guillem Alb√† interpret√≥ a un clown que carga en su cuerpo m√°s de 20 celulares, que ya no puede ni atender, que no para de correr, que no puede esperar a que una planta crezca o que un plato de comida se prepare, que para poder vivir seg√ļn las necesidades de estos tiempos necesita sacarse los ojos, las orejas y hasta el coraz√≥n. Durante un poco m√°s de una hora, esta propuesta interactiva logr√≥ que el p√ļblico comience a gritar que est√°n apurados, que se pudieran conmover con la poes√≠a visual de sombras que se encuentran y se abrazan, que la gente empezara a compartir entre todos un mate y hasta abrazarse mientras se tarareaba una canci√≥n. Dice su protagonista: “Es una obra con la que busco parar y mirar lo que hacemos. Que cada espectador pueda plantearse si √©sto es lo que quiere, si es la manera en la que desea seguir viviendo. Y tal vez darse cuenta que podr√≠a cambiar algo, que estamos ac√° de paso, solo por un tiempo y nadie sabe cu√°nto”.

Vida, con el titiritero aragonés Javier Aranda
Vida, con el titiritero aragonés Javier Aranda Crédito: ana Jimenez

En esa misma sintonía estuvo la obra Vida, también catalana, en la que el titiritero aragonés Javier Aranda se valió de sus dos manos y algunos sutiles accesorios para construir a los personajes de su infancia. De la canasta de su madre, aparecían seres que referían al amor de los primeros encuentros, la llegada de un hijo, la tristeza a quedarse solo y el miedo a la muerte. Dos manos, una canasta y algunos objetos dejaban obnubilados a los espectadores que veíamos las capacidades poderosas y metafóricas de su imaginación.

Lluis Homar
Lluis Homar Crédito: David Ruano

Adem√°s, una de las estrellas de este festival fue la presencia del actor catal√°n Llu√≠s Homar, muy conocido en Espa√Īa por sus personajes en pel√≠culas como La mala educaci√≥n y Los abrazos rotos, de Pedro Almod√≥var, quien fue el encargado de abrir TABA con el espect√°culo Tierra baja, un unipersonal sobre el universo del dramaturgo y poeta √Ängel Guimer√†, uno de los m√°ximos exponentes de las letras catalanas a finales del siglo XIX.

Entre las charlas gratuitas y abiertas a p√ļblico, m√°s de cien personas se acercaron a escuchar la conferencia “Creadoras en la escena contempor√°nea”, en la que participaron las artistas Paula Ransenberg, Maruja Bustamante y Pilar Gamboa. “Cada una de ellas fue dando su punto de vista sobre c√≥mo es trabajar desde la singularidad de g√©nero las artes esc√©nicas, la actuaci√≥n, la dramaturgia y la docencia. Se pasaron por todos los temas, desde la igualdad de sueldo en el teatro oficial y la actuaci√≥n, a la necesidad de tener una perspectiva de g√©nero en el trabajo de la docencia. Fue muy productivo, qued√≥ en evidencia una fuerte necesidad de escucharnos e ir ocupando espacios para reconocernos. La gente rescataba la necesidad de que existan estos encuentros, de escuchar a mujeres que armaron sus carreras y vocaciones en estado permanente de lucha”, cont√≥ Mariana Mazover, dramaturga y moderadora de la mesa.

Tanto las obras como las charlas y conferencias de TABA se acercaron bien al presente de los artistas y gestores que todos los días sostienen ese fenómeno complejo y descomunal que es el teatro independiente en Buenos Aires, se concretaron intercambios reales con artistas de otros países y, una vez más, se levantó la bandera poderosa de la gestión independiente como un espacio de lucha tanto artístico como social.

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